V JUICIO DE LESA HUMANIDAD Derechos Humanos

Fecha: Miércoles, 1 Marzo, 2017 - 00:00

Hacerse cargo

Inició un nuevo Juicio en la ciudad. El imputado es Gustavo Abel Boccalari. El Tribunal que lo juzga está integrado por los jueces Luis Salas, Marcos Aguerrido y Pablo Díaz Lacava.

El viernes 17 de Febrero en horas del mediodía, dio comienzo en nuestra ciudad un nuevo y breve juicio por delitos de lesa humanidad que surge como desprendimiento del cuarto Juicio que se está llevando adelante desde el 11 de Octubre pasado, nombrado como “Gonzalez Chipont y otros”, que venimos reflejando en EcoDias.
Este quinto Juicio posee un solo imputado, Gustavo Abel Boccalari, que era oficial subinspector de la Policía De Buenos Aires y a quien se le atribuyen los delitos de “privación ilegal de la libertad agravada por amenazas y violencia en concurso real con imposición de tormentos y homicidio agravado por alevosía y por el concurso de tres personas por lo menos en perjuicio de Julio Argentino Mussi, desaparecido de Comodoro Rivadavia el 22 de marzo de 1977″.
En su momento la defensa de Boccalari, recusó al Tribunal integrado por los jueces Jorge Ferro, Martín baba y José Triputti, quienes llevan adelante el 4to juicio. Al ser aceptada dicha recusación se integró el tribunal con los jueces: Luis Salas, Marcos Aguerrido y Pablo Díaz Lacava.
El lugar de las audiencias es el mismo que los juicios anteriores, Colon 80 sede de la UNS. Las audiencias -hasta ahora- fueron los días viernes 17 y viernes 24, se agregará una fecha más, de ser necesario.

Responsabilidades
En la primera audiencia, luego de la lectura del requerimiento en contra de Boccalari, se le dio la palabra al acusado, el cual pudo explayarse largamente. Su autodefensa consistió en deslindar responsabilidades en quien lo precedía en el cargo, el entonces subcomisario Luis Cadierno. Boccalari trató de victimizarse asegurando que nada de lo que se lo acusa es verdad. Mencionó que lo sucedido era tremendo e indefendible, pero que él no había tenido ninguna responsabilidad y tiró las mismas sobre el hoy muerto Cadierno. Este argumento, que una vez más se tiene que escuchar, es el ardid de quienes intentan cargar la responsabilidad penal por los hechos que les imputan sobre otras personas para lograr que se los desvincule de la responsabilidad penal que les cabe.
Después fue el turno de los tres testigos previstos para ese día.
En primer lugar declaró Antonio Joaquín Gilabert, quien fue secuestrado junto a su esposa en el año 1977. Relata que había notado que hacía dos meses lo perseguían y en Semana Santa fue secuestrado por individuos que lo fueron a buscar en 6 vehículos, los cuales reconoce que eran de la Brigada de Investigaciones, ya que vivían cerca de la misma, en Pueyrredón 30. Le vendan los ojos con un cuero de oveja y lo golpean mientras lo trasladan, y debido al recorrido que la camioneta realiza, puede saber que es llevado al destacamento de cuatrerismo en las inmediaciones de la calle Chile y Undiano.
Es introducido en una habitación amplia con piso de madera, donde lo tuvieron 10 horas golpeándolo e interrogándolo por su militancia política y sus compañeros del Peronismo de Base. Tenían sus datos acerca de toda su militancia, por lo que demostraban haber hecho inteligencia con ellos. Allí pasa jueves, viernes y el sábado lo liberan junto a quien era su esposa en ese momento, que también se encontraba allí secuestrada: “Allí nos dijeron que era pascua de resurrección y que nos iban a liberar”. Los meten en la parte trasera de un auto uno encima de otro, y los dejan a 300 mts. del balneario Maldonado, arrodillados, vendados y esposados. Inmediatamente que los bajan y se van, aparece una camioneta Dodge de la Brigada de Investigaciones simulando “encontrarlos” con policías que les preguntan que hacían ahí y los llevan a la Brigada.
En segundo lugar declara Mónica Colaiani, era la esposa de Gilabert en ese momento. Su esposo ya había sido secuestrado en el día, y por la noche la van a buscar a ella a su casa. El matrimonio tenía un niño de un año y medio, que se encontraba durmiendo, el cual quedó solo y con la casa toda abierta, cuando su madre es secuestrada.
Al llegar al lugar, es interrogada, amenazada, le muestran fotos para que las reconozca y le hacen firmar algo que habían escrito a máquina, sin saber qué firmo. “me toquetearon, me gatillaron, había mucha gente, era todo muy confuso”.
Luego de los aproximadamente 3 días que permanecieron secuestrados, es dejada en libertad junto a su esposo, relatando la misma secuencia de liberación.
Relata que durante largo tiempo, luego de ser liberados, fueron vigilados en sus actividades diarias.
Por último declara Eduardo Mario Gastañaga, quien fue secuestrado junto a su mujer, en marzo del año 1977 de su domicilio de Mitre al 500. Los llevan al CCD La Escuelita, donde es interrogado y torturado. Los sueltan, dejándolos debajo de un puente, liberados, pero inmediatamente los levanta un patrullero y lo llevan a la Brigada de Investigaciones de calle Pueyrredón y luego a la Comisaría 2da, donde también recibe castigos.
Al cierre de esta edición se esperaba la audiencia prevista para el 24 de febrero.


Tenemos que mencionar que en momentos de profundos retrocesos en materia de DDHH y de Derechos en general en nuestro país, a lo largo y ancho de Argentina, se sigue juzgando Genocidas gracias a la convicción y valentía de sobrevivientes y testigos, gracias también a un sector del Poder Judicial que continúa avanzando a pesar de las dificultades y gracias al compromiso de Organismos de Derechos Humanos y gente comprometida que sostiene, sostenemos, los juicios.
En épocas de oscuro negacionismo, nosotros respondemos:
¡¡¡SON 30.000 Y FUE GENOCIDIO!!!

Autor: Redacción EcoDias