Testimonio Derechos Humanos

Fecha: Lunes, 4 Julio, 2011 - 14:42

Ha llegado el momento esperado

El 28 de junio de 2011 tiene desde hoy el más profundo y emotivo recuerdo en esta larga lucha por buscar justicia. Pasaron 35 años de los sucesos en que una dictadura sangrienta arrancó del seno de esta sociedad a jóvenes de un enorme valor en la búsqueda de un país mejor, un país que nos contuviera a todas y todos. Pasaron 25 años desde que iniciáramos el camino de la justicia de los tribunales, para lograr la justicia para tanto horror. Pasaron 20 años de impunidad otorgada por un amplio sector de dirigentes políticos. Pasaron casi 6 años desde que llegó un presidente como Néstor Kirchner, quien decidió que hubiera una política de Estado para resolver por la justicia tanta brutalidad cívico militar. Pasaron casi 2 años desde que fue elevada la primera parte de la causa a los genocidas del Quinto Cuerpo de Ejército, un tribunal oral local actuara por la impunidad y que nos volviéramos a rebelar hasta lograr que abandonaran su operatoria desvergonzada y cómplice. Llegó al fin el día.
Hoy esa señora vendada sobre un pedestal, decidió descender del mismo con más tranquilidad que otras veces e ingresar al ámbito de la Universidad Nacional del Sur, que aún cobija en su seno a profesionales que supuestamente educan a nuestros jóvenes y que fueron actores relevantes durante el exterminio de una generación. Entonces hablaron los jueces. Los genocidas debieron entonces inclinar su testa llena de soberbia en otros tiempos. Los primeros 19, aunque hubo sólo 17 puesto que uno se profugó por obra de aquel otro tribunal local, y porque uno de los miembros más perversos y crueles de aquella asociación ilícita para el Terrorismo de Estado va caminando a su muerte (que ojalá se atrase hasta la condena), por una enfermedad condenatoria para él. Debieron escuchar de qué los acusamos, no porque no lo supieran, sino porque impunes hasta ahora ningún poder se los había señalado para advertirles que aquella impunidad pretendida por siempre, había comenzado su conclusión.
Afuera el pueblo volvía a cantar en la calle. Afuera los jóvenes de estos últimos y cercanos tiempos, sumados a la lucha, abrazaban a nuestras Madres como lo hicimos muchos durante años y años, reivindicando la lucha de miles ausentes pero presentes desde esa fuerza manifestada.
Estuvimos juntos, los que no están después de mucha lucha porque resolvieron tomarse su descanso, pero con su presencia permanente siguen señalándonos el camino marcado.
Hubo palabras, de todas, aún las que parecieron olvidar el motivo básico y esencial del encuentro para entrar en sus propios y viejos dogmas que parecerían no entender que el país ha cambiado, y que todos merecían respeto por expresarse también desde sus ideales. A algunos les faltó respeto hacia el otro, cuando ese otro recordó al ex presidente Néstor Kirchner merecidamente. Ese mismo dogmatismo, necio y sordo, descargó su violencia estúpida sobre otros para darle pasto al facismo vernáculo que espera ver esas expresiones y estigmatizar a la política. Parecería que les interesa quedar bien con esa empresa de medios de la oscura Bahía del Silencio, o que son funcionales a su operatoria nefasta de diario del genocidio hasta estos días.
Pero así y todo nada empañó la fiesta popular, que expresaba su satisfacción por este primer logro obtenido. Por este primer objetivo concretado. Porque con la política aparecía en escena, quizá renga y desvencijada, la señora vendada del pedestal. Que ingresó en una universidad hasta ahora cómplice del exterminio, para decirle a ese primer y pequeño grupo de seres abyectos manchados de sangre, que la Memoria fue y es la herramienta de los tiempos de cambio, que la Verdad no tiene fronteras ni impedimentos cuando busca salir a la luz, y que la Justicia aún golpeada pero en recuperación, se apoya en ellas para decir aquí estoy, y mi peso caerá sobre las cabeza de los infames traidores a la Patria que se atrevieron a apuntar sus armas contra el pueblo para masacrarlo. Que así sea.
 
Eduardo A. Hidalgo, ex Detenido Desaparecido, secretario general de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Bahía Blanca.

Autor: Redacción EcoDias