LESA HUMANIDAD - SENTENCIA ESMA III Derechos Humanos

Fecha: Martes, 5 Diciembre, 2017 - 00:00

Genocidas

Luego de cinco años de audiencias, finalizó el tercer juicio de la megacausa ESMA. El juicio más grande de la historia judicial de Argentina que incluyó los casos de 789 víctimas y contó con más de 830 testigos.

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 5 de la Capital -integrado por los jueces Leopoldo Bruglia, Adriana Palliotti, Daniel Obligado y Pablo Bertuzzi, dio a conocer el miércoles 29 de noviembre el veredicto en el juicio oral por crímenes de lesa humanidad cometidos en la ESMA. Juicio que comenzara el 28 de noviembre de 2012.
Con 29 genocidas condenados a perpetua, 19 sentencias de entre 8 y 25 años y seis absoluciones, el Tribunal dio a conocer el veredicto del tercer juicio por los crímenes cometidos en la ESMA.
Recibieron perpetua Alfredo Astiz, Jorge el Tigre Acosta, Juan Carlos Rolón y Antonio Pernías, entre otros. También fueron significativas las sentencias contra Mario Daniel Arru, Alejandro Domingo D'Agostino, Francisco Armando Di Paola y Gonzalo Torres de Tolosa, condenados a cadena perpetua por su responsabilidad material en los vuelos de la muerte.
Comenta la crónica del diario Tiempo Argentino que se escuchaba “Cárcel, común, perpetua y efectiva, ni un solo genocida en las calles argentinas”, canto que llegaba desde el público ni bien los jueces dijeron ““Señoras y señores el juicio ha concluido”.
“La pena máxima recayó sobre represores con condenas a cuestas como Jorge “Tigre” Acosta, jefe del grupo de tareas 3.3.2 (GT332), y Alfredo Astiz, pero también sobre los dos pilotos que condujeron los vuelos de la muerte desde los que fueron arrojadas las monjas francesas y el grupo de familiares y madres, al que se conoce como el grupo de la Santa Cruz.
También hubo seis absueltos que, con otros cuatro condenados a bajas penas saldrán en libertad de inmediato.
Durante tres horas y media los jueces Leopoldo Bruglia y Adriana Palliotti, secundados por su par Daniel Obligado, leyeron las condenas que recayeron sobre 48 de los 54 imputados que tiene este tercer tramo de Esma, que comenzó hace cinco años, el 28 de noviembre de 2012. Apenas pusieron un pie en la sala Acosta y Astiz para ir a ocupar su silla en el banquillo de los acusados, la planta alta de la sala Amia de los Tribunales de Comodoro Py estallaron en aplausos y ovaciones. Ahí estaban los familiares de los represores, con Cecilia Pando en primera fila.
Debajo, el público también explotó: con las fotos de sus desaparecidos en alto gritaron “asesinos” y cantaron que como a los nazis les va a pasar, que a donde vayan los irán a buscar. El presidente del tribunal amenazó con desalojar la sala si no hacían silencio, y cuando los gritos amainaron se escuchó, solitaria, la voz de Estela de Carlotto, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo: “Ladrones de bebés”, les espetó.
A medida que el Tribunal leía las sentencias, las cifras de casos de privación ilegal de la libertad, aplicación de tormentos y homicidios por las que los magistrados condenaban a los acusados sumaban de a cientas, doscientas o trescientas víctimas y permitieron dar cuenta de la magnitud de la masacre que fue la Esma”.


EL SABOR AMARGO
El juicio ESMA III terminó con un festejo en la calle con pantalla gigante por las condenas. Pero con un regusto por las absoluciones y las penas bajas que permitieron que los marinos Miguel Enrique Clements, Miguel Ángel Alberto Rodríguez; Julio César Binotti y Mario Pablo Palet -condenados a 8 años- fueran liberados por haber cumplido la condena.
Los jueces absolvieron al funcionario civil de la dictadura, Juan Alemann, al marino Ricardo Lynch Jones y al militar Roque Martello. Pero también liberaron de culpa a dos pilotos y un mecánico de avión que confesaron haber participado de los vuelos de la muerte. Se trata de Julio Alberto Poch, que como piloto civil en Holanda dijo durante una cena en Bali que quienes arrojaban al mar “estaban drogados”. Otro es el piloto de helicópteros Emir Sisul Hess a quien sus compañeros escucharon contar que “la gente caía como hormigas”. El tercero es el mecánico Ricardo Ormello, a quien años más tarde en un hangar de Aerolíneas Argentinas lo escucharon contar su participación en los vuelos.

Autor: Fuente: Tiempo Argentino