EXPOSICIONES Cultura

Fecha: Martes, 19 Diciembre, 2017 - 00:00

Esto no es un cadáver exquisito

Las expresiones artísticas pueden coincidir en sentidos y también pueden crear otros, con este objetivo central tres artistas de diferentes lenguajes crearon obras y una muestra.

Anouk Betania, Natalia Cánova e Iñaki Bonet se valieron de tres lenguajes para expresarse en una colección de 27 obras elaboradas a partir de la técnica de cadáver exquisito.
“Esta exposición la veníamos pensando hace un tiempo, lo que queríamos hacer es una dinámica de cadáver exquisito, en la cual uno de los artistas pasaba al otro una obra propia, por ejemplo el fotógrafo le pasaba una imagen a la ilustradora, y ella a partir de la misma generaba una obra, producto de la interpretación y luego pasaba a la escritora, sin ver lo que hizo la primera. Entonces lo revelamos cuando terminamos toda la secuencia, que fue un total de 9 secuencias que produjeron 27 obras, para ver cómo interactuaban los distintos lenguajes, cómo se generaban nuevos significados como incentivo para nosotros y salir de lo que solemos hacer, generar producciones diversas y también resignificar la propia obra”, relató Cánova en diálogo con EcoDias. La muestra fue un proyecto presentado al Fondo Municipal de las Artes, y beneficiado con el apoyo económico.
La muestra se exhibió en el Centro Histórico Cultural de la Universidad Nacional del Sur, “elegimos ese espacio porque es un lugar relacionado con la educación pública, que es algo que los tres artistas queremos defender, también nos gusta porque es accesible a mucha gente por estar en el centro de la ciudad”, explicó la artista.
Cánova, escritora, conocía a Anouk Betania, "ya habíamos trabajado juntas varias veces, a veces ella leía un texto mío y quería ilustrarlo, a veces buscaba algún tipo de inspiración y entonces le pasaba algún texto para que lo logre, es muy amiga hace años". En cambio, Iñaki Bonet, el fotógrafo, fue un contacto logrado en un taller de fotografía, dictado por la UNS, "nos reencontramos mucho tiempo después". El proyecto colectivo nació de darse cuenta que los lenguajes artísticos si se comparten se multiplican, "tenemos una visión del arte en común, este proyecto es una forma de defender la modalidad de trabajo colectivo, en contextos donde predomina mucho individualismo, construir con el otro puede generar algo muy bueno, se puede cambiar la mentalidad, se puede abrir, y saber que el proyecto puede ser muchísimo mejor al poder ceder un poco a lo que uno está acostumbrado a hacer, aprender con el otro".
En cuanto a la escritura y sus estilos, Cánova seleccionó dos rubros para expresarse, "algunos son poesías y otros pequeños relatos, por eso la invitación dice textos directamente". Cada obra que llegó a manos de la artista fue tratado de manera distinta, "a veces sentía que era más acorde para la poesía y otras me resultaba que contaba una historia, de una forma tipo prosa, de allí nacieron los pequeños relatos".
La fotografía es variada, de tipo figurativa, "no hay abstracciones, hay mucho objeto, el fotográfo es muy prolijo con lo que tiene que ver con la asimetría, eso puede ser una de las característica de él a destacar, pero también se permite explorar diversas técnicas, no hay una línea dura en lo que hace, sino una variedad de miradas".
En cuanto a la tarea de ilustración, Cánova rescata su experiencia, “a mí me generó mucha alegría porque vi cómo los significados ligaban, en algún caso la primera y la tercera quedaban unidas pese a que no hay una relación directa, lo que quiero decir es que hay un sentimiento de época que está flotando o que estamos conectados entre los artistas y eso me pareció totalmente positivos”. A pesar de acordar una estética, lo que se terminó generando es que en sí hay una conexión, “y una necesidad de abordar determinados temas más allá de que no se especifiquen”. Cada una de las obras se podría haber pensado sola, sin embargo “al pensarse en conjunto con las otras dos obras se generaba un nuevo significante, entonces podíamos mutar nuestra propia obra al acercarse a otra”.
La interacción con el público fue tomada en cuenta, por eso quienes visitan la muestra pueden armar cadáveres exquisitos, “consideramos que el arte no es de unos genios iluminados, sino que cualquier persona con la intención de realizar el arte, investigar y formarse puede hacerlo, también el llamado al público tiene que ver con eso, es defender esta postura”.
El cadáver exquisito es una técnica ligada a las vanguardias artísticas, también se utiliza en forma lúdica, en un papel se genera una primera parte para pasarle a otra persona, que continúa lo hecho por la anterior, muchas veces tapando totalmente o parcialmente lo realizado. Busca generar ciertas pistas y a partir de eso crear colectivamente algo nuevo, muchas veces el cadáver exquisito está ligado a salir de las estructuras, a ser más espontáneo y permitirse jugar con el arte.

Autor: Redacción EcoDias