INICIATIVA Cultura

Fecha: Miércoles, 11 Julio, 2018 - 00:00

Encuentro de malabares

Cada segundo domingo del mes se realiza en el Club La Esperanza un encuentro local de malabarismo, una forma de juntarse a entrenar y definir sus alcances.

Un viaje de verano puede ser una inspiración para un par de malabaristas, “estuvimos en Chile, allá se hace un encuentro que se llama la OrganicJuggling, la convocatoria tiene que ver con los malabares desde la época de los juglares, los que entretenían al reino”, cuenta Juliana Pérez, una de las impulsoras del evento local. En el mes de junio se realizó, por contagio, el Primer Encuentro de Malabarismo en la ciudad.

Organización
En aquel encuentro, malabaristas de todo Chile y algunos internacionales realizaron intercambios variados, “es así como nos dieron ganas de hacerlo, teniendo en cuenta que aquel país el malabarismo está mucho más avanzado que en Argentina, nos pasó que nos cruzamos con malabaristas y les decíamos: hacés circo, y nos contestaban: no, yo soy malabarista, no hago circo. En Argentina está totalmente ligado, se ve al malabar asociado al circo”, apuntó Matías Barral, otro de los organizadores bahienses.
“El malabar tiene su respeto propio, como la acrobacia, la danza, el teatro, todas disciplinas que se practican en el circo pero nadie le dice a un bailarín hacés circo, porque hace danza y la utiliza para el circo”. La mirada de los malabaristas se impone en verlo como un deporte, “la OrganicJuggling surge para desligar el malabarismo del circo y del arte, verlo como una disciplina deportiva, que puede ser utilizada en una disciplina artística o circense”, defendieron. Sin dudas, la propuesta es muy innovadora y apunta a incluir cada vez más integrantes, que llegue a diferentes intereses y objetivos. “Mucha gente entrena sola o en su casa, porque justamente no quiere ligarse al circo, se excluyen”. Como no había una idea de encontrarse con otros, el Primer Encuentro impuso la oportunidad de intercambiar conocimientos, “queremos generar que se vea como un deporte, con gente nueva que tenga ganas de aprenderlo y verlo desde ese lado”, suma Gonzalo Ramburger.

Nuevos destinos
La disciplina milenaria suele asociarse, también, con los artistas callejeros o con la mendicidad, “la disciplina pide respeto, incumbencia propia”. La meta es derribar con estos mitos y prejuicios, “hay que entrenar mucho para lograr buenos trucos, un malabarista de alto nivel entrena de 6 a 7 horas por día”. La mirada está puesta en que el malabarismo crezca, “en el caso del tenis, estos deportistas aprenden malabares, un arquero de fútbol le serviría, también practicarlo genera beneficios para la mente y para los reflejos, cuestiones que no estén necesariamente asociadas al cuerpo”. El entrenamiento genera a lo largo del tiempo una resistencia física integral. El malabarismo es el arte de realizar ejercicios de agilidad y destreza, manteniendo varios objetos en equilibrio inestable y especialmente, lanzando objetos hacia el aire y recogiéndolos. Cada vez que se domina un nuevo ejercicio, mejora la autoestima, lo cual proporciona una gran satisfacción personal, desarrolla la concentración y el pensamiento positivo, de esta forma mejoran la coordinación de movimientos como la creatividad, es un excelente anti stress, ayuda a desconectarse de los problemas cotidianos y superar los estados anímicos que estos generan. En la práctica surgen asociaciones numéricas, “con tres pelotas, haces la propuesta del ejercicio pensando que tiene que ser múltiplo de 3, tiene una cuestión matemática que se puede implementar en la escuela para enseñarla”.
El malabarismo se puede practicar en cualquier lugar y momento, “lo ideal para el encuentro que promulgamos es que se asocie con un club, para que se asocie con la idea de deporte”, dijeron los organizadores en relación con la actividad que se inició en el Club La Esperanza, sede en Fitz Roy 643. “Los reflejos nos han mejorado muchísimo, la conciencia corporal, la disociación y la coordinación, te ayuda para muchos aspectos de la vida y para otros deportes”. También es una instancia de autosuperación constante, favorece la colaboración y el intercambio con los compañeros para aprender nuevos ejercicios, sin dudas, es una actividad positiva para los tiempos de ocio a cualquier edad, “con los malabares sucede igual que cuando uno aprende a montar en bicicleta o a nadar, cuando se aprenden nunca se olvidan”, explicaron entre risas.

Fines
“Empecé hacer malabarismos en una etapa de mi vida donde no le encontraba mucho sentido a las cosas, con ellos lo encontré y fue un cambio grande para mí, empecé a ver la vida desde otro lugar. Y empecé a aprender cosas nuevas, que no se aprenden en otros lados”, confesó uno de los colaboradores. Los encuentros tienen como fin, justamente, hacerse una posibilidad accesible para niños, adolescentes y jóvenes, que pueden ser acompañados por sus familias, ya que la propuesta está enmarcada libre de humo y de alcohol. “Tratamos de instaurar estas jornadas con comida saludable, entrenamiento y compartir en familia, y queremos llegar a la gente que no tenga la posibilidad de estar en un taller de malabares”.
Pérez, Barral y Ramborger crearon Sintonía Malabar, un pequeño grupo que quiere impulsar talleres con formadores internacionales, experimentados, que puedan traer nuevas técnicas y combinaciones. “En el primer encuentro hubo mucha gente conocida, también gente nueva, llegaron familias, así que respondió un poco a lo que queremos, compartir entre todos un ambiente saludable, apto para todo público. Queremos lograr también la profesionalización del malabar, dónde hay gente capacitada para hacerlo, creo que tenemos una noción muy básica de lo que es, se puede estudiar mucho más”. En Estados Unidos, existe la International Juggler´sAsociation (IJA), fundada en 1947, organizan competencias de gran nivel que son transmitidas en el televisión desde 1990, consideran desde Sintonía Malabar que estos son pasos muy importantes y antecedentes que respaldan la propia actividad.
Siendo un cambio abierto y en pleno estudio, los malabares se valen de pelotas, aros, clavas, banderas, para proponer mini competencias entre personas, una forma de entrenarse y descubrir juntos. “La mayoría de las personas piensa que el malabarismo se practica como espectáculo, cuando en realidad es una disciplina aparte, y se puede practicar libremente sin estar asociado al mismo. ¿Es un juego, un deporte o ambas cosas a la vez?, es lo que nos estamos preguntando”.

Autor: Redacción EcoDias