Opinión

Fecha: Martes, 19 Junio, 2018 - 00:00

En el Día del Periodista

Dicen que Robert Arlt escribía con faltas de ortografía.
Unamuno supo decir: “Sin embargo cuán cultos son esos campesinos analfabetos”.
Yo me atrevo a decir que ser instruido no significa ser culto, tampoco yo sé mucho de gramática; fui enviado a trabajar con solo 9 años de edad.
Poco es lo que pude aprender, fue la vida la que me llevó muy lejos.
Ezequiel Martínez Estrada me enseñó a ver el paisaje de mis pampas cuando dijo: “El paisaje no se ve, se siente con todo el cuerpo”.
Conocí a Spilimbergo, Berni y Castagnino y me enseñaron a amar el arte de pintar.
Conocí a compositores, músicos, tangueros y folcloristas.
Yo no sólo escribo sin conocer gramática sino que lo que hago es escribir con todo el cuerpo.
“Para cantar la bagüala / No se necesita tener voz”, decía Don Ata.
Soy a lo sumo todo hombre, todo conciencia, amo la cultura que está en lo más profundo del pueblo y amo a la literatura, “que me ha dado tanto”.
Hoy me lleva como a caballo de tiro con bozal y lazo, los años, la pérdida de la visión y el oído, se hacen sentir.
En mis mocedades aprendí mucho de mis paisanos de campo, no conocían escuela y cuán sabios eran. Perdóname, don Ata, yo sí necesito silencio porque tengo mucho en que pensar.
El periodismo se convirtió en un instrumento de los ricos y poderosos.
Yo le escribo a mi pueblo a mi manera, sin olvidarme quien soy y de donde vine.
A veces pongo la “h” donde no corresponde, para mí lo que importa es el contenido, no veo diferencia entre tus penas y las mías.
Arriero en el norte, resero o tropero en el sur, que importa, las penas siguen siendo de nosotros, del pueblo, las vaquitas siguen siendo ajenas.
Conozco el interior, hay muchos a quienes les gustaría contar lo que llevan adentro. Eso para mí es cultura y periodismo, lo digo porque lo siento. Veo (apenas) y escucho muchos noticiosos, unos lo llaman televisión basura (no dicen nada), para mí… hablan mucho y dicen poco.
Algún día también el periodismo tendrá que cambiar.
Cuando realmente sean libres, sepan interpretar los acontecimientos, no escapen a la verdad, ser instruidos y cultos y su conciencia no tenga nada que reprocharles.

Autor: Por Aron Berstein