DANZA Cultura

Fecha: Martes, 8 Agosto, 2017 - 00:00

En el ADN

Paú Aran Gimeno, bailarín español integrante desde hace 12 años de la Compañía Tanzteater Wuppertal Pina Bausch, realizó un seminario formativo para bailarines de Danza Contemporánea locales.

“Siento que aquí hay una escena libre, una escena alternativa, no conozco porque no he tenido tiempo de ver. La gente que viene siento que es un movimiento alternativo de artistas que también tienen una práctica de la ciudad, gente que viene del teatro, de la danza contemporánea, del ballet, gente más amateur. Había muchos niveles presentes en el curso, date cuenta que la propuesta de este taller era de abrirlo a mayor número de gente posible. Creo que el nivel es muy variado”, definió Aran Gimeno. “Estoy contento con las clases, los participantes están respondiendo, creo que tiene mucho que ver más que el nivel, algo que se antepone, la generosidad y la apertura de miradas. La gente está super abierta, como una flor. Eso creo que es más importante que el nivel incluso, porque finalmente tú haces lo que puedes con tus posibilidades físicas, corpóreas, también de técnicas, capacidades mentales, hay gente que tiene mayor capacidad para tomar información, otros les cuesta más retener, para mí eso finalmente no es tan grave como tampoco el cuerpo que tiene cada uno, lo importante es la predisposición al encuentro, y aquí lo están", y sonríe al reflexionar.

Docencia y viajes

Aran Gimeno llegó a la Danza Contemporánea a los 20 años, después de varias participaciones en danza de salón, iniciado en la niñez, impartir estos seminarios es tarea nueva, "esto me invita, me demanda en el buen sentido de la palabra, me pide ubicarme también, decir que los talleres no son la trayectoria que fue sino el encuentro y a dónde voy, cuál es mi tarea docente en base sí a las trayectorias pero con la mirada puesta hacia adelante. Aquí me encuentro en Bahía Blanca con 50 personas divididas en dos grupos, durante una semana, después presentaremos la pieza que realizamos con Mara (Ortiz), que son 10 minutos. Son cosas pequeñas pero la actitud, la predisposición. También por mi lado se me pide eso, qué actitud, qué lugar tomo yo en toda esta constelación. Es un lugar que me está gustando mucho habitar, me puedo empezar a descubrir, es muy agradable". Su llegada a Argentina y en particular a la ciudad vino de la mano de la bailarina Mara Ortiz, quien conoció a Aran Gimeno en Chile hace dos años. Después de vincularse por las redes sociales, Ortiz le pidió al destacado bailarín que la dirija en un proyecto, “fue una cosa muy absurda y muy loca al mismo tiempo, me llamó la atención, tenía ganas de preparar cosas así que empezamos a coquetear con ese proyecto. Y así y de pronto, lo presentó en Pez Dorado y yo estaba sentado en una silla en el computador por skype mirándola. Después me dijo que tenía otro proyecto: me gustaría que vinieras a Bahía Blanca a que impartieras un seminario. Ese proyecto del solo se duplicó y apareció la idea de seminario. Dos proyectos que se construyeron en paralelo” reconstruye. Ortiz y Aran Gimeno crearon la pieza Étude III. “Siempre me gustó la docencia, me gusta compartir y viajar. Antes de empezar la Danza Contemporánea y la danza académica estaba con el baile de salón, la danza competitiva, al lugar que me llegó daba clases, viajaba a lugares cercanos. Me gustaba la idea de tomar un vuelo, impartir un seminario y volver. O dar clases regularmente en la semana. Era algo que tenía que pasar de cualquier manera. Llegó un parón para reciclarme y sumar experiencias”.

Tomar de la mano

El bailarín español conoció a Pina Bausch, “ella te conducía de la mano, esa era su actitud, hacer un viaje juntos”. Cuenta que la Compañía quedó sumida en un duelo por el fallecimiento de la pionera de la Danza Contemporánea en Alemania, “esto ha sido un proceso orgánico, que me ha replanteado mi propia actividad profesional y personal”. En esta transición institucional surge “A 17 centímetros del piso”, una pieza dirigida y coreografiada por Jorge Puerta Armenta, con un tiempo largo de construcción, “por una cuestión logística y porque era un terreno nuevo” afirma el bailarín, que confesó que el proceso les llevó más de tres años. “Hubo momentos donde ya, finalmente las cosas toman el tiempo que tienen que tomar, aunque uno no lo entienda al principio o se pelee con eso. Pensamos que valía la pena seguirlo, lo investigamos hasta que ya está, ahora lo dejamos, lo movemos, lo presentamos y sino no siguen saliendo bolos tampoco luchar, siento que con esa pieza la muestro y la comparto porque vale la pena hacerlo, sin embargo pienso que es esa cosa del creador, alguien hace algo lo mueves, lo llevas. Pina tenía piezas de los ´70, hay gente que tiene piezas durante un año y nunca más la revisa. Cómo es para mí eso: tengo este solo lo muestro a cabo de años, cómo va esa pieza creciendo y evolucionando o ya la mostré se suelta y pasó página, ahí también ocupado con eso”.
La pieza surge “desde la necesidad de exprimir, de expresar lo que me estaba pasando: tengo ganas de seguir creando, acaba de haber un acontecimiento que me significa un dilema, me quedo en Alemania o no. Si me quedo no vamos hacer solo repertorio, ninguna pieza nueva, pero yo quiero seguir creando, tengo una edad y unas ganas”. La desaparición de Bausch puso a la compañía en un parate, “hay que respetar ese proceso y al mismo tiempo tienes tu propio proceso. Entonces, me quedé e hice algo mientras tanto. Sin saber muy bien de qué hablar, sino más bien hacer”. Según Aran Gimeno fue delicado acordar, sin embargo, “encontramos una comunión en eso”.

Lenguajes

Aran Gimeno reconoce diferencias sustanciales entre la Danza Contemporánea de España y de Alemania: “el lenguaje que pertenece a Alemania, a la herencia o linaje de Pina o de Wuppertal, eso no tiene demasiado que ver con España. En España hay otras líneas de trabajo, sí hay una influencia del material de Pina, ese lenguaje influyó en muchos lugares. Creo que en España hay un lenguaje de movimiento, no es tan fuerte como la danza expresiva alemana. Sí hay más líneas de trabajo en la Danza Clásica, más tradición, más historia. La Danza Contemporánea en España es más bien resultado de influencias y referentes de la danza americana, francesa, alemana”.
En relación con el desarrollo de la misma en Latinoamérica, Aran Gimeno asegura que estuvo en Brasil, Colombia y Chile, “muchos latinoamericanos trabajan en la Compañía Pina Bausch, también está Cecilia Bengolea que está en Francia, es maravillosa, Gabriela Carrizo que está en Bélgica, en España está Sebastián García Ferro que trabaja desde la danza de improvisación con tacto. Hay un montón de argentinos que están afuera haciendo un trabajo excepcional. En Bogotá está hirviendo de bailarines, los venezolanos y los cubanos son maravillosos, en México y en Chile hay gente moviéndose. Creo que América Latina es, fue y será un lugar de mucha efervescencia creativa y cultural, porque hay una relación del arte con lo político social super fuerte”.
Respecto al público que experimenta la Danza Contemporánea, el bailarín afirma que “muchas veces uno se encuentra con mensajes conceptuales, todo eso te puede gustar, puedes entender más o menos, puedes verlo y tomarlo. Eso mismo algunas piezas de Pina son una pasarela de imágenes con escenas, con danzas. A veces es un planteo de escenas, de imágenes, hay una abstracción que puede ser muy interesante y al mismo tiempo puede pecar de demasiado abstracto y quedarse en lo amorfo sin ningún tipo de sentido. No sé si los creadores quieran eso. Creo que es más casual y aleatorio. Cuando trabajas con la gente que realiza las piezas el sentido es más banal, más sutil, más simple al mismo tiempo. Organiza seis gestos de ternura y ahora acelerálos hasta que no se vean más, considero que eso plásticamente tenía un efecto, que me transmitía algo, y lo junté con otro y me salió una escena. Coqueteamos con el material, ordenándolo plásticamente para encontrarle un sentido como si estuviéramos pintando o realizando una composición de escultura. Es un ejercicio. A veces es el puro placer de estudiar un movimiento, de jugar con esas herramientas. Cuando digo que no hay pretensión es porque no hay pretensión, hay intención, de buscar, de jugar” apuntó.
Aran Gimeno partió a Montevideo para realizar un seminario similar al dictado en la ciudad, “no sé con qué grupo me encontraré, pero estoy con toda la disposición de trabajar con ellos”. Finales del mes de agosto se reincorporará a la compañía alemana, “ya como invitado, estoy decidido a regresar a España y realizar otras actividades, tengo mucha curiosidad de lo que sucede en el Reino Unido”. Calificó su estadía como cálida y muy organizada, “muy agradecido con quienes posibilitaron mi llegada, la Escuela Alemana, el Fondo de las Artes y el estudio de Charo de Madrid”.

Autor: Redacción EcoDias