Los medios y los fines Bahía Blanca

Fecha: Domingo, 6 Marzo, 2011 - 00:00

En Bahía no pasa nada…

“Habría polideportivo... pero quizás en otro lugar”. ¡Pavadita de título! El domingo 27 el diario local La Nueva Provincia decidió incluir en la portada web un anuncio que, a poco de avanzar en la lectura, quitaba toda seriedad al asunto.
En la columna de Juan Florín, seudónimo que suele firmar chismes comerciales -aparentemente bien pagos-, se volvía a instalar en la agenda “bahiense” esta cuestión del polideportivo Manu Ginobili, quien supo lamentarse desde EE.UU. por las trabas que se ponían a este ambicioso proyecto. La disputa de años atrás tenía que ver no con la realización de la megaobra, sino con la ubicación: ¿Sarmiento al 1800, pegado al Bahía Blanca Paza Shopping, o en Sesquicentenario y Av. Alem, en terrenos gentilmente cedidos por la Corporación del Comercio, Industria y Servicios de Bahía Blanca? Ahora nos venimos a enterar que era Néstor Kirchner quien quería que se hiciera en la primera ubicación, y que con su muerte prosperará una nueva ubicación. Notable.
Hay algunos datos que circulan en ámbitos políticos y empresariales, sin que nadie los declare a la prensa. ¿Por qué esta disputa del lugar? La respuesta es sencilla, y daría lugar a otro titular más cercano a la verdad: “El negocio de hacer deportes”, o “El deporte de hacer negocios”. Más allá de los declarados objetivos de contar con un espacio donde desarrollar espectáculos deportivos y artísticos, los desinformados lectores de La Nueva Provincia nunca leerán que lo que se busca con la ubicación del polideportivo es que el estado se haga cargo de la costosa obra de infraestructura de servicios que actualmente obliga a particulares en los pliegos de las empresas prestatarias de gas natural y electricidad. Y que una obra de semejante porte generará un impacto inmobiliario significativo con la consiguiente alza de precios de los terrenos adyacentes al lugar. ¿Quiénes son dueños de las parcelas vecinas al predio que la Corporación ofrecía para el emplazamiento del moderno estadio?

Master en ignorancia
La concejal Soledad Espina, a cargo de la intendencia por las vacaciones de Breitenstein, volvió a ratificar su desconocimiento acerca del funcionamiento de las instituciones.
El dirigente Ricardo Pera no es de los que necesita que se los defienda en estas páginas. Sí los trabajadores que él representa. La filial local de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) es un gremio que agrupa a los trabajadores que diariamente recorren la ciudad conduciendo los colectivos rojos que el intendente Breitenstein supo traer a Bahía Blanca como solución definitiva e inmejorable para el postergado transporte público de pasajeros. La empresa Plaza no ha hecho más que despojar al sistema apenas meses después de su ostentosa presentación dos años atrás. Primero fue la reducción de las frecuencias, le siguieron vehículos en condiciones inferiores a las pautadas en el pliego, suciedad en los mismos, y más, todo a cambio de la tarifa más alta del país. Ahora, se le suman los despidos de un gran número de trabajadores.
Con Breitenstein ausente de la ciudad, se repite la escena de Espina haciendo declaraciones de impacto. En este caso, comparó al secretario general de la UTA Bahía Blanca con el detenido ferroviario Pedraza sin justificar los puntos de coincidencia entre uno y otro. ¿Creerá Soledad Espina que el dirigente del transporte automotor accedió a la secretaría general del gremio de la misma manera que ella a la lista de concejales encabezada en 2007 por Federico Weyland? Quizás el concejal Fabián Lliteras, asesor letrado del sindicato bahiense, pueda darle algunas clases de democracia y educación cívica a la intendente interina.

Una dupreteada
De los poderes del estado, el Ejecutivo es el que siempre está más expuesto. Por caso, hay legisladores -en particular, a nivel provincial y nacional- de los que no se tiene noticia durante buena parte del año y, sin embargo, no son cuestionados por la sociedad en general. Pero si hay un ámbito que está realmente abroquelado y que impide que los ciudadanos podamos ejercer algún tipo de contralor, es el Judicial.
Vaya una muestra. Cuando un juez debe impartir justicia debe hacerlo bajo ciertas premisas, una de ellas la imparcialidad. Ajustándose a derecho, ese fue el motivo por el cual el dr. Gustavo Andrés Duprat se excusó de entender en la causa en la que tramita el juzgamiento de crímenes de Lesa Humanidad cometidos bajo el control operacional del V Cuerpo de Ejército. ¿Razones de su excusación? La amistad que mantenía con una de las víctimas del terrorismo de estado.
Su pedido de fines de noviembre de 2009 quedó resuelto de manera favorable a mediados de febrero del año pasado. Duprat quedó apartado de la causa principal y sus incidencias. En buen criollo, no podía meterse más ni en la causa ni en otras vinculadas con la principal.
Ya en 2011 -y los lectores de EcoDias fueron los primeros en tomar conocimiento de esta medida judicial- se pidió la revocación de las excarcelaciones de varios procesados que disfrutaron de sus vacaciones en distintos destinos turísticos, como si no estuvieran procesados por secuestros, torturas, robo de bebés y asesinatos. La medida procesal se fundamentaba en la necesidad de neutralizar un riesgo procesal que podría llegar a afectar el trámite de la causa de modo determinante y perjudicial para el proceso.
Aparece nuevamente el nombre de Duprat en los expedientes. Hecho el pedido por la Fiscalía en el mes de enero, debía resolver el pedido el juez de Feria. Pese a su excusación aceptada y tener vedada la intervención, el dr. Gustavo Andrés Duprat decidió intervenir, disponiendo finalmente que el tema se resolviera a la finalización del receso judicial.
Cuando hace calor, los cuerpos se dilatan. El juzgamiento de los represores no conoce de temperaturas; al parecer, sí de complicidades. ¿Quién se pronunciará institucionalmente sobre la gravedad de lo actuado?

Autor: Redacción EcoDias