Ferrowhite Cultura

Fecha: Sábado, 11 Agosto, 2007 - 00:00

El viajero del tiempo

En la avenida Dasso, en Plunkett o Cárrega, saliendo de puertas o ventanas, es posible ver la figura del Eternauta. Viajero del tiempo, el personaje creado hace 50 años por el guionista Héctor Germán Oesterheld (detenido y desaparecido por la última dictadura militar) y el dibujante Francisco Solano López, aparece desde hace un tiempo por Ingeniero White. Envuelto en copos verdes que evocan la nevada mortal de la historieta y otros peligros más recientes y autóctonos, deja esta pregunta en las paredes:

¿DÓNDE ESTÁN
MARÍA ANGÉLICA FERRARI, HÉCTOR SAMPINI, ALDO PIRONI, RUBÉN SANTUCHO, MÓNICA SANTUCHO Y CATALINA GINDER?

(vecinos de Ingeniero White detenidos y desaparecidos durante la última dictadura militar)

Junio de 2007 - Ferrowhite - La Casa del Espía
Esténcil de Guido Poloni


Si uno entra a La Casa del Espía en Ferrowhite puede ver las figuras de San Jorge y del gauchito Gil, puede contemplarse en un espejo que perteneció al Bar Unión (y que -dicen- no refleja exactamente el presente), puede descubrir un lingote de oro llegado al puerto tras la guerra y un submarino acechando en la bañera, puede observar la imagen del buzo Atilio Miglianelli oculto en una escafandra y la fotografía de Héctor Germán Oesterheld con su familia. Junto a esa foto, por una pequeña ventana, asoma El Eternauta, como el nexo entre todos esos objetos que hablan del pasado, de historias que se conocen pero se silencian, de la imaginación que se las arregla para saltear ese silencio construyendo mundos de ficción, de los varios rostros que la necesidad de justicia asume en el imaginario popular, y por supuesto del futuro.
La Casa del Espía dio inicio en junio a una serie de acciones en torno a El Eternauta. A la presencia en las calles de los esténciles de Guido Poloni, se sumó una charla de la periodista Judith Gociol, en diálogo con Claudio Dobal, sobre Oesterheld y la represión cultural en la última dictadura. Y en el SUM de Ferrowhite se montó la muestra Ausencias / Presencias, que reúne fotos y producciones de desaparecidos de Bahía Blanca.
Acá un fragmento de la charla que Judith Gociol dio el sábado 16 de junio:

“Edward Morgan Forster dijo una vez que la narración tiene en sus tripas la lombriz del tiempo, y agregó que la ficción en particular permite no sólo maniobrar con el tiempo sino pensar sobre el tiempo, y de alguna forma ponerlo a raya, dividirlo en muchos tiempos alternativos, muchas conjeturas.
¿Y qué es el tiempo? Para Einstein el tiempo depende del movimiento o la velocidad. El tiempo varía según el lugar en que uno se encuentre. Y así resultó para Oesterheld.
Oesterheld nació el 23 de julio de 1919 y, según dicen algunos, fue hijo de su tiempo y por eso atravesó lo que atravesó. Unos, que se adelantó y por eso resultó un precursor en áreas por entonces relegadas a los márgenes de la cultura: la literatura infantil, la divulgación científica, la ciencia ficción y la historieta. Otros, que abrazó la revolución fuera de tiempo, porque ya era viejo para esas ideas impulsadas por los jóvenes. Quizás lo más aproximado sea arriesgar que libró una batalla vital contra el tiempo y el espacio por una nueva existencia. Le dio dimensión política a las dos nociones.
El Eternauta tuvo tres versiones escritas por el propio Oesterheld. En la original (que Hora Cero comienza a publicar en 1957), el protagonista se presenta frente al autor de historietas que lo escucha; en la segunda (1969), Breccia le da al guionista la fisonomía de Oesterheld; y en la tercera parte (1976), el guionista se llama directamente Germán Oesterheld y se mete de lleno en los cuadritos para liderar junto a Juan Salvo la resistencia del pueblo de las Cuevas. Esta última versión fue redactada en la clandestinidad mientras el autor militaba en Montoneros y la historieta es su cuaderno de bitácora.
Sus personajes eran ya él mismo y él vivía lo que escribía y también lo que preanunció.
Esa es su hora cero.
Y, luego, el vacío del tiempo y el espacio: la desaparición.
La dictadura que se impuso en Argentina en 1976 mató al guionista, a sus cuatro hijas y a tres yernos. Dos nietos fueron secuestrados y recuperados por la familia y otros dos nacieron en cautiverio y permanecen desaparecidos.
Los lectores le devolvieron a Oesterheld, el desaparecido, la existencia en el tiempo y el espacio”.

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