MUJERES DEL PUERTO Cultura

Fecha: Viernes, 19 Marzo, 2021 - 00:00

El trabajo doméstico es una discusión a dar

“Es muy importante en principio trabajar con la historia para valorizar los trabajos invisibilizados, silenciados, no pagos”, afirmó la directora del Museo del Puerto, Lucía Bianco.

La Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género presentó en septiembre del 2020 el informe “Los cuidados, un sector económico estratégico: medición del aporte del
trabajo doméstico y de cuidados no remunerado al Producto Interno Bruto (PIB)”. Las tareas domésticas y de cuidado son las que más aportan a la economía, ascendiendo al 16% del PIB. Aún así, es una labor que por mucho tiempo no fue valorada como tal, ni por fuera ni por dentro de una familia, y lleva más horas en comparación a una jornada laboral de otro rubro.
Desde el Museo del Puerto estamos siempre atentas a esas estadísticas ya que tienen que ver con la historia del estrecho presente y también porque impactan en la economía de mirar el pasado. Concretamente, trabajamos hace años a través de experiencias orales, charlas participativas con mujeres en torno a temas muy vinculados al trabajo doméstico como son los cuidados, la alimentación, la comida. Todos estos temas nos han ido atravesando a lo largo de la historia”, describió Bianco en charla con la Cooperativa de Trabajo Ecomedios.
El trabajo doméstico no se ve como tal sino que está mezclado con cuestiones tradicionales y muy naturalizadas por el solo hecho de ser mujer, se da por sentado que están inmersas en su órbita, como la cocina, la comida, el cuidado de niñas y niños, de las personas adultas de la familia, la limpieza. Al considerarlo de esta manera, se piensa mucho menos en un trabajo que debe ser remunerado. “Durante mucho tiempo se han ido escuchando frases como: .mi mamá, mi abuela, incluso yo misma -decía una vecina- no trabajo, soy ama de casa”, reflexionó.
“Nos damos cuenta que es pago cuando se terceriza, cuando una mujer tiene que ir a limpiar una casa, ahí si tiene un valor y también un aporte en el bolsillo”. Los estereotipos cotidianos y de los cuidados como parte de una obligación con la familia dejan entrever el carácter opresivo del rol de las mujeres, que se replica y repite incluso hoy. El estudio arroja que el 75,7% de las tareas son realizadas por mujeres.

¿Es una cuestión cultural?
“E
scuchamos a muchas vecinas de Ingeniero White contando que desde chicas ellas y sus madres, por lo general, no tenían trabajo fuera de su casa. Fue a mediados del siglo XX donde algunas mujeres comenzaron a trabajar como lavanderas, cocineras o encargadas de la limpieza y a percibir un sueldo, igualmente ligado a la opresión”, aportó Bianco.
Durante la pandemia surgieron mayor cantidad de merenderos y comedores barriales. “Pudimos ver que son las mujeres las que llevan adelante las ollas populares, las que donan su trabajo voluntario y su tiempo para las familias. Son las que cortan, las que pican, las que pelan. Aunque reciben ayuda de vecinos, vecinas y algunos varones, son las que donan su tiempo libre en sentido comunitario, que no solo abordan temas en cuanto a lo intrafamiliar, lo entrecasa sino en un sentido más amplio, en sentido vecinal”
.
Respecto a su pertenencia al mercado laboral, las restricciones no están estrictamente vinculadas al acceso sino con los límites que impone tener a alguien a su propio cuidado.
“Lo interesante de pensar en estos temas es que no es un problema de las mujeres sino es un problema de la sociedad”.

Aportan reflexión
El avance de la última ola feminista tan presente en la televisión, en las redes sociales y en las calles también interpela a muchas mujeres que no se habían planteado su rol como amas de casas.
Prestamos mayor atención a los saberes, las herramientas, las astucias que las mujeres fueron adoptando a través de estas prácticas no remuneradas”.
Desde la institución municipal han escuchado las voces de las vecinas, “que tramaban la vida social, tramaban el movimiento portuario, si no teníamos mujeres cocinando guiso al principio del siglo XX en este puerto no podía haber exportación de granos; porque quienes permiten que el puerto se movilicen eran cientos y miles de amarradores de pescadores pero que tenían la ropa lista y la comida preparada cuando llegaban a su casa”. Este año el Museo del Puerto invitó a integrantes del Centro de Salud Ingeniero White y PAMI de la localidad portuaria.

Autor: Redacción EcoDias