ARGENTINA 2019 Opinión

Fecha: Martes, 16 Abril, 2019 - 00:00

El populismo financiero y el cepo de las tasas de interés

Suele ser difícil comprender el “robo de guantes blancos” que representan los negocios financieros impulsados por los gobiernos neoliberales de turno y el daño que el mismo le genera a la economía real, la de la producción, la distribución, el consumo, el ahorro y el trabajo cotidiano.
Porque no es que estemos viendo lanzar bolsos por encima de un paredón, con el impacto que esto tiene, sino que el aumento de rentabilidad en las arcas bancarias suele ser más sutil. Al menos, hagamos el esfuerzo de ver algunos números para acercarnos a entender esta suerte de populismo financiero que está haciendo el gobierno actual con la sola intención de frenar el crecimiento del dólar y de la inflación, aunque no le está yendo nada bien hasta ahora.
Las Leliq (Letras de Liquidez) son el instrumento que utiliza el Banco Central para recibir dinero de los Bancos y pagar por ellas una tasa superior al 60% (fijó para abril un piso del 62,50% para todo el mes), por colocaciones a 7 días, licitadas en dos oportunidades diariamente. Esa tasa (que representa una efectiva anual cercana al 90% porque los bancos van renovando el capital más intereses) hace que por día el Central pague -trate de retener esta cifra- más de 1.100 millones de pesos en concepto de intereses (o si lo prefiere en dólares, unos 25 millones de dólares al tipo de cambio mayorista, lo que ha hecho que en el período octubre-marzo ya haya superado los 4.500 millones de dólares ¡en intereses!).
Esto ha llevado a que el Banco Central ya tenga -trate de retener esta otra cifra- 1,3 billones de pesos en Leliq (1.3 más once ceros o si lo prefiere en dólares, una cifra alrededor de los 28.000 millones de dólares), que representan lisa y llanamente una deuda hacia el sistema bancario.
A su vez, los Bancos están teniendo plazos fijos por una cifra similar a esa -un poco inferior-, por la que están pagando más del 40% anual. Pingüe negocio: pagan 40% por nuestro dinero y se lo prestan al Estado Nacional a casi el 70%. Trate de entender esta situación: en la economía hay dos bolas de nieve de casi el mismo monto, una la deuda del Banco Central en Leliq y otra la de los plazos fijos en manos de los Bancos.
Ahora bien, debido a que los precios siguieron subiendo en estos días -la inflación interanual se situó en el orden del 55%-, el Banco Central terminó permitiendo que los Bancos puedan destinar el 100% de sus depósitos a la compra de Leliq -cree que “secando” la plaza de dinero puede frenar tanto el aumento de la inflación como del dólar-, cuando antes tenían que tener un porcentaje de respaldo (el llamado encaje fraccionario). Y esto habilitó a que los Bancos puedan pagar a sus clientes una tasa de interés superior, supongamos, al 50%, atrayendo más depósitos a los plazos fijos.
¿Muchos números a esta altura? Trate de pensar por un instante qué pasaría si los Bancos dejaran de renovar las Leliq y se pasan a dólares, y si lo mismo hicieran los tenedores de plazo fijo (los clientes de los Bancos)… ¿Ya lo tiene? El Banco Central tendría que emitir pesos por un valor similar al que ya está circulando en la economía -cuestión que no le permite el Fondo Monetario Internacional (FMI) por la famosa “Emisión Cero”-, por lo que la disparada de precios sería incontrolable… hiperinflación que le llaman, como las que ya vivimos en los años 1989 y 1990.
Por estos días, ha entrado un préstamo del FMI por unos U$S 11 mil millones (ahora sí, ¡de dólares!) que tendrían que destinarse al pago de la deuda externa, aunque unos 60 millones de dólares por día pueden ser vendidos para satisfacer la demanda “del mercado”, una cifra irrisoria autorizada por el FMI, si tenemos en cuenta que, en la última corrida de enero de este año, se necesitaron casi mil millones de dólares por día para frenarla.
Como se dará cuenta a esta altura, las ganancias que están haciendo los Bancos son enormes, cuando la política económica, cambiaria y monetaria del gobierno nacional está sumiendo a las mayorías del pueblo argentino en una recesión, que se seguirá profundizando si no se revierten las recetas que se aplican.
Esto es un populismo financiero liso y llano, a partir del cepo a las tasas de interés -en considerable ascenso por estos días- con el sólo fin de hacerle un torniquete al precio del dólar. Cuándo y cómo se dará el fin de este proceso económico está por verse… el estallido de la crisis en ciernes no será gratuito para los ciudadanos de a pie ni tiene nada que ver con situaciones externas, ni con herencias recibidas, ni con sequías o inundaciones, ni con procesos judiciales, sino con políticas económicas y financieras aplicadas por este gobierno. Como decía mi abuela, ¡creer o reventar!

Autor: Por Walter Rezzuti