PARA VER Y CONSIDERAR Cine

Fecha: Martes, 17 Octubre, 2017 - 00:00

El ofertón

La Semana del Cine Argentino facilitó el acceso a estrenos y reposiciones de producción local.

Entre el 1 al 4 de octubre el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales -INCAA- y el Ministerio de Cultura realizaron “La Semana del Cine Argentino”.
La muestra se hizo en todo el país y en varios complejos multisalas y salas independientes asociadas al evento, donde se proyectaron títulos nacionales con la entrada a $35.
Una oferta más que tentadora ya que una entrada “normal”, -las hay con descuentos para jubilados y estudiantes, de lunes a miércoles y como beneficio especial en ciertas tarjetas de crédito, etc.- cuesta entre tres o cuatro veces más según sea para un film en 2 o 3D.
Cincuenta títulos que garantizaban variedad en teoría, porque se ofrecía los que ya tenían en cartel y alguno más, pero aun así hubo estrenos absolutos como el de Yo soy así, Tita de Buenos Aires (Teresa Constantini; 2017); estrenos con un recorrido largo como La Cordillera (Santiago Mitre; 2017) o Mamá se fue de viaje (Ariel Winograd; 2017); varios menos conocidos que tuvieron su oportunidad de ser vistos y alguna versión restaurada como La Mary (Daniel Tinayre; 1974).
El comienzo fue bueno y apoyado por la lluvia del domingo 1, cuando se lanzó esta “semana mentirosa” de cuatro días y los días subsiguientes tuvieron considerable caudal de público.
La intención era fomentar el contacto con la propia cinematografía, pero en particular mover la boletería en el momento en que el público general prefiere estar al sol.
El público de cine y los cinéfilos son pocos y consecuentes durante todo el año, pero no son suficientes para sostener la actividad desde el punto de vista de los exhibidores que a su vez no suelen ser tan consecuentes con la cinematografía propia.
Pero a caballo rebajado no se le mira el diente y quién más o menos se acercó a las salas para aprovechar la ganga, haciendo la salvedad de que había horarios específicos.
Ese acotamiento no fue lo mejor para este tipo de emprendimiento, como tampoco la difusión sobre la fecha y limitada casi a las redes sociales.
No obstante eso fue positiva por lo obvio y porque este año los intentos de interferir con la autonomía del INCAA son evidentes a pesar de las negativas oficiales.
Algo que tiene en alerta a productores, directores e intérpretes que temen se dé por tierra con lo conseguido con esfuerzo desde la sanción de la Ley de Cine en 1994, sin reparar que es una actividad compleja, trabajo de muchos y vehículo de identidad para todos.

Autor: Silvana Angelicchio