Salud Opinión

Fecha: Sábado, 23 Septiembre, 2006 - 00:00

El negocio de la gripe aviar

El mundo de los negocios nos depara una sorpresa cada día. Y este tipo de sorpresa desborda cualquier imaginación por más aguda y sagaz que sea. Las películas (por ejemplo, El jardinero infiel) muchas veces nos cuentan las andanzas de los negocios de los laboratorios por el mundo, su relación con las mafias, sus manejos impositivos, etc. Podemos suponer que la política y sus cultores no son ajenos a estas maquinaciones pero, sin embargo, cuando accedemos a información directa no deja de sorprendernos que la ficción empalidezca ante la realidad todavía más cruda.
En una página de internet,
www.pmfarma.com, podemos hallar esta sabrosa historia, digna del guión de una de esas películas, pero que se convierte en tétrica por referirse al mundo de los laboratorios medicinales. Se recordará que los medios de información comenzaron a machacar con el peligro de la gripe aviar y, como sucede habitualmente, la noticia desapareció por el momento. Las agencias internacionales de noticias norteamericanas pusieron en vilo a la población mundial avisando sobre el peligro de una pandemia. A pesar de que el virus fue detectado en Vietnam y han transcurrido nueve años desde entonces, las víctimas en todo el mundo no han pasado de 11 por año, pero alcanzó para sembrar el pánico. Aparece entonces la historia.
En el informativo de la página citada, con fecha 3 de Marzo de 2006, se dice que el antídoto para esa posible enfermedad es el Tamiflu, cuya patente era propiedad de Gilead Sciences Inc. y que esta empresa se la vendió en 1996 a Laboratorios Roche. La sorpresa consiste en saber que el presidente en ese entonces era el actual secretario de Defensa de EEUU, Donald Rumsfeld, quien ahora sigue siendo uno de sus accionistas principales. La noticia de la posible pandemia posibilitó que este laboratorio que había facturado en el año 2004 la cifra de 254 millones de dólares pasara en el año siguiente a 1.000 millones, con una proyección imprevisible dada las cantidades de compras efectuadas por varios gobiernos, entre ellos los EEUU.
Sin embargo, la capacidad preventiva de esta vacuna aparece cuestionada por una parte de la comunidad científica. “Muchos se preguntan cómo se espera que pueda servir ante un virus mutante cuando apenas alivia algunos síntomas -y no siempre- de la gripe corriente. Obviamente, la respuesta al protagonismo del Tamiflu en nuestras vidas no es científica sino puramente comercial”. Roche, ante la magnitud de este negocio, ha comprado el 90% de la producción mundial de anís estrellado, árbol que crece en China, Laos y Malasia, que es el compuesto básico de este medicamento.
“Sólo había que encontrar unas pocas aves contagiadas con el virus en distintos países -un ave aquí, otra más allá- para crear la alarma mundial con la ayuda de científicos y políticos poco escrupulosos o de escasa capacidad intelectual y de los grandes medios de comunicación que, como todo el mundo sabe, no se caracterizan por investigar lo que publican o emiten”.
El Pentágono comunicó que el actual Secretario de Estado norteamericano “no intervino en las decisiones que tomó el gobierno sobre las medidas preventivas que había que adoptar ante la amenaza de pandemia”. El comunicado afirma que “se abstuvo en la toma de decisión de la Administración estadounidense de apoyar y aconsejar el uso del Tamiflu a nivel mundial”. La importancia de este comunicado es salir al paso de la gente mal pensada.

Autor: Ricardo Vicente López