Opinión

Fecha: Martes, 11 Julio, 2017 - 00:00

El hombre/mujer produjo su presencia como especie

¿Quién fue el primero? ¿Adán y Eva? ¿Buda, Alá, Mahoma, el Dios judío, el Dios cristiano?
Todas las religiones crearon su Dios.
Hablamos de un “Ser distinto” que se desprende de una de las especies de simios que abundan hasta hoy en la tierra.
Me cuesta decirle a un mono, chimpancé, orangután… “¿Cómo estás, hermano mío?”.
Se calcula que esta nueva especie apareció hará unos 40 mil años.
¿Cuantos periodos (civilizaciones) tuvimos?
Todas ellas habrán tenido personas que se destacaron, hubo un largo periodo que se llamó matriarcado, ejerció realmente un predominio de la mujer sobre el hombre.
Me cuesta creer que si el sexo masculino fue dotado por la naturaleza, más grande y fuerte, ¿puede existir ese predominio?
¿Existió el episodio bíblico del “Arca de Noe”?
Estoy sentado, 40 mil años me contemplan, dejamos de andar en cuatro patas, lo hacemos con dos.
Las neuronas del cerebro (modificado) comenzaron a funcionar.
Toco un botón y me aparecen imágenes de lo que está pasando en cualquier parte del mundo.
A diferencia de otros animales nosotros no sólo pensamos, “creamos”, nunca vi un elefante fabricar una grúa que le aliviara el trabajo de llevar miles de kilos.
Los que somos parte de esa nueva especie sí lo hicimos.
Creamos un mundo y en la mitad de su camino algo cambio en nuestro interior.
Una gran parte (la mayoría) decidió llamarla humanidad, que la componen los pueblos, de esa parte salieron mentes brillantes que fueron gestando un ser con características humanas y otro que se convirtió en un monstruo llamado capitalismo.
En el derrotero de la vida del hombre, ha sido un eslabón inevitable.
Es posible que cumplió su ciclo histórico, y está llamado a ser reemplazado (siglo XXI año 2017 era cristiana), es cierto que para ello debemos derrumbar las barreras de las desigualdades sociales, erradicar la división del mundo en clases; crear un nuevo mundo, donde no existan diferencias entre hombre y mujer.
Tengamos un bienestar social que satisfaga las necesidades de pueblos y humanidad, lo veo posible.
No se trata de destruir todo lo hecho, sino de ponerlo al servicio de la humanidad y, como la humanidad son los pueblos, debemos dotarla de una mentalidad que esté a la altura de los cambios que se están produciendo en materia económica y, lo viejo y malo debe ser sustituido por lo nuevo y bueno, más las nuevas generaciones que deban ser educados sobre nuevas bases.
Todo es utopía del pensamiento, lo veo factible y como parte de un eslabón en el proceso de la elevación del “homo sapiens” hacia formas superiores de vida.

Autor: Por Aron Berstein