Opinión

Fecha: Martes, 16 Octubre, 2018 - 00:00

El hombre incompleto

El bosquimano que la naturaleza convirtió en bípedo no fue creado a imagen y semejanza de Dios sino por la propia naturaleza que forzaba a los animales a adaptase a las condiciones reinantes.
Caminar en dos patas fue una necesidad de sobrevivencia, calculando la escasa edad de ese desplazamiento (origen que se supone data de 40 mil años) hacia formas distintas imagino que los primitivos bípedos eran peludos, tal como lo fueron sus antecesores.
Sobran razones a quien atribuir por que dejaron de ser peludos, pasar de cuatro patas a dos debe haberle llevado muchos años, y pasar de caminar horizontalmente a caminar verticalmente, se tuvieron que producir modificaciones en lo físico y corporal.
Dotado de inteligencia a ese ser al que lo catalogaron como “ser humano”, llegó a niveles muy elevados, pero no le permitieron otros hombres llegar a convertirse en social y humano.
A los factores económicos, incorporó factores psíquicos que alteraron su naturalidad, y vaciaron de contenido social sus neuronas y cerebros.
En un reciente reportaje a un personaje brasilero, éste llego a decir que para que un país tenga una economía propia, independiente y sustentable, al mismo tiempo que avanza en lo económico debe hacerlo en armamentos para cuidar que no le roben su independencia y su economía.
Si ese es el destino del bípedo llamado hombre, va hacia su propia extinción.
Si queremos que la vida humana alcance valores sociales y humanos y se prolongue por los siglos de los siglos, es indispensable retroceder al tiempo en que ese nuevo ser dejó de lado los valores humanos que esperamos.
El sistema creado por nosotros mismos (el capitalismo) se resquebraja y divide en tantas partes como países se crearon.
La crisis es de carácter estructural y existencial, la alternativa de cambiar el rumbo y encaminarnos hacia una paz verdadera a que los pueblos (tomando a todos los países) en forma integral y comparto su globalización. De no mediar guerras con armas que puedan destruir países y poblaciones, eso llevará años, pero es posible.
Cuando los pueblos logren establecer gobiernos populares, cuando cada gobierno de cualquier país sea hermano de su vecino, ¿qué sentido tendrán las armas para consolidar su economía?
Las guerras son un producto del hombre (división de clases, desigualdades esclavistas).
Hoy avanzamos hacia un nuevo mundo y un nuevo hombre.
En la tradición religiosa judía, se hace alusión a que el mundo (la tierra) descansa sobre los hombros de 36 “tzadikim”, los más sabios y humanos.
Ningún organismo del sistema capitalista tendría que ingresar o formar parte del nuevo mundo.
La reconversión del hombre hacia formas superiores de vida, en igualdad de condiciones, se tendría que crear una nueva estructura, más social y más humana.
A la dictadura de gobiernos capitalistas, los pueblos deben crear la dictadura de los pueblos.
La democracia tal como la entiende y utiliza el capitalismo, no es más que una prostituta.

Autor: Por Aron Berstein