UN BOLSÓN Y MEDIO POR FAMILIA EN DOS MESES Locales

Fecha: Martes, 9 Junio, 2020 - 00:00

El hambre se hace sentir en la pandemia

Integrantes de la “Mesa de Noroeste” hicieron pública una carta dirigida a la comunidad de la Delegación Noroeste y a su delegado municipal, Francisco Caspe, en su regreso a la función pública después de su alejamiento en diciembre de 2018, denunciado por intento de abuso sexual.

Referentes de organizaciones barriales, agrupaciones políticas, de la Iglesia Católica, trabajadoras y trabajadores sociales, concejales del oficialismo y de la oposición, entre otros tantos actores, iniciaron el 26 de marzo un proceso organizativo para coordinar la distribución de bolsones de alimentos en toda la Delegación Noroeste, de forma que pudiera llegar a cada familia que lo estaba solicitando.
Al cumplirse dos meses de labor, decidieron elevar un minucioso informe a la comunidad local. Fue el tiempo que los acompañó el despedido delegado
Martín Aguirre, para quien solo tienen palabras de agradecimiento por su compromiso y gestión más allá de su rol.
Según las expresiones del colectivo, Aguirre “no solo desde un principio abrió las puertas de la Delegación sino que también transitó a la par nuestra cada una de las actividades mencionadas en este informe, permitiendo con ello el trabajo en equipo y coordinado, sumado a su humildad, respeto y solidaridad, logrando fortalecer día a día el sentido de pertenencia de todos y cada uno de los equipos de trabajo y, fundamentalmente, de los vecinos/as que conforman esta gran delegación.”
En este sentido, vemos con extrema preocupación el cambio de delegado municipal y expresamos nuestro deseo de seguir trabajando articuladamente siempre y cuando el espíritu que anime a la nueva autoridad esté en sintonía con la transparencia, el buen uso, la no utilización clientelar y/o publicitaria de los recursos públicos o de las necesidades de quienes habitan el sector”, explicitan.

Los datos duros de una dura realidad
La sinergia entre las organizaciones y la Delegación municipal permitió unificar en un único registro la demanda por parte de las personas con necesidades básicas insatisfechas en materia alimentaria, en un total de 3.168 familias.
La confección de los bolsones alimentarios tuvo como fuente la propia Municipalidad de Bahía Blanca, y las “donaciones de particulares y por campañas realizadas por organizaciones sociales como #findesolidarioBB realizada por ‘Giravida’ y ‘Rememos Juntos’ realizada por el Arzobispado de Bahía Blanca”.
“La distribución de los mismos se planificó y organizó por zona, y se llevó a cabo mediante la cooperación de diversos actores que participan de la mesa de trabajo, junto a un equipo de voluntarios (entre ellos de la UNS), empleados municipales de la Delegación, referentes y organizaciones barriales”, puntualizan.
El número de bolsones entregados fue de 4.709. Arroja un dramático promedio de un bolsón y medio por familia en los dos meses considerados.
De manera adicional, “a partir del relevamiento de necesidades específicas que generaron las organizaciones y vecinos/as de los barrios se agilizó una red de colaboración entre las organizaciones para compartir recursos y bienes. Esto permitió el distribuir donaciones de papas, bolsones de verduras, leche, harina, ropa, colchones, frazadas, muebles, medicamentos, etc.”.

Puntos de comida caliente
La imposibilidad de salir a trabajar -mayoría de trabajadoras y trabajadores informales- y poder percibir un ingreso económico, afectó directamente la adquisición del medio que se utiliza en los sectores populares para cocinar: la garrafa. Esta situación motivó al conjunto de organizaciones a impulsar la entrega de platos de comida preparados, una fotografía que remite a principios de siglo cuando la peor crisis económica de nuestro país.
Existen más de 20 lugares en toda la Delegación Noroeste que están realizando viandas, meriendas u ollas populares.
El relevamiento se puso a disposición de la Municipalidad para la asignación de recursos por parte de la Secretaría de Políticas Sociales. Además, con el objetivo de brindar herramientas a voluntarios/as que llevan adelante los comedores o merenderos, se ofreció asesoramiento por parte del equipo de sanidad y se gestionó con la Universidad Nacional del Sur (UNS) la realización de un ciclo de capacitaciones en manipulación de alimentos que se llevó a cabo en el Hogar “Mamá Margarita”. La actividad se realizó con cupos limitados, por turnos, respetando las medidas sanitarias y el distanciamiento social.
Actualmente, en la Capilla Santa Lucía se entregan 900 viandas semanales a más de 120 familias de los barrios Maldonado y Costa Blanca, al menos dos días por semana. Es un trabajo conjunto entre la Delegación Municipal, organizaciones sociales y políticas y vecinos/as del sector.

MODELO A REPLICAR
En el transcurso de los dos meses se fueron sumando más personas, que permitieron dividir y organizar la tarea en equipos y zonas de trabajo:
- Equipo de referentes: son quienes se ocupan de estar en contacto permanente con las organizaciones sociales de cada barrio, relevar las familias que necesitan asistencia alimentaria y coordinar la distribución de bolsones de alimentos en cada zona.
- Equipo de sanidad: tiene por objetivo garantizar las medidas de seguridad y sanitarias de los espacios de cocina y de quienes están trabajando en territorio, como así también acercar información a los vecinos/as.
- Equipo administrativo: se ocupa del procesamiento de datos y da soporte a los diferentes equipos.
- Equipo de gestión de donaciones: organiza y coordina el destino de las donaciones recibidas.
- Equipo de voluntarios: colaboran permanentemente en las distintas actividades que se realizan.

TEXTUAL
“En este tiempo de trabajo hemos visto trabas impuestas desde el Ejecutivo Municipal (a pesar de que concejales del oficialismo se unieron tempranamente a la Mesa), también sentimos que la Delegación Noroeste fue discriminada negativamente en el reparto de los recursos públicos gestionados desde la Municipalidad de Bahía Blanca (a pesar de ser una de las más necesitadas de asistencia sino la más necesitada) y creemos que esta discriminación se dio justamente porque el trabajo conjunto de diferentes actores (sociales, políticos, religiosos, etc.) impedía un uso inadecuado, clientelar, y en este contexto hasta miserable, de los recursos públicos y de las necesidades de nuestras vecinas y vecinos”.

Autor: Redacción EcoDias