Opinión

Fecha: Martes, 3 Octubre, 2017 - 00:00

El día de la primavera

La empresa norteamericana Monsanto descubrió la fórmula, los métodos y los medios para destruir la naturaleza, eso le proporciona considerables ganancias. Para hacerlo provoca e introduce cambios genéticos -caso soja- y con los agroquímicos que fabrica.
Necesitaba contar con la complacencia del productor, en eso jugó un papel decisivo la información para imponer la compra de cualquier producto, primero nos mentaliza.
La ciencia nunca se dedicó a estudiar por qué se nos convierte en “dependientes mentales”.
Los laboratorios farmacéuticos lanzan un producto… Con la información (prensa escrita, radio, televisión, etc.) pasan al segundo objetivo, llegan a cada consultorio médico y les dejan muestras.
¿Cómo sacar provecho de las enfermedades que deben dejarles ganancias?
La empresa norteamericana Chemical fabricó el “aceite naranja” con el que los aviones de Estados Unidos fumigaban campos y ciudades en la guerra en Vietnam. Todo lo que ese rocío tocaba al caer, morían hombres, animales, plantas, vegetales, insectos, pájaros.
Eso ocurrió hace muchos años, hasta hoy se pueden ver niños mal formados, esa empresa tiene una planta en nuestra ciudad, en el Polo Petroquímico. ¿Sabemos lo que produce?
¿Se cumple con el concepto humano de salud para la población humana?
A los jubilados nos quitaron los remedios.
A una empresa, sea de la familia Macri (Don Corleone) o cualquier otra, no le pidas respeto por la salud humana, y ni hablemos de valores éticos y morales.
El capitalismo no se creó para favorecer la vida, solo les preocupan las ganancias.
Esos son simples ejemplos de empresas que matan en nombre de la humanidad y con el consentimiento de muchos. En cierto sentido, eso explica el comportamiento de nuestra sociedad.
Todos somos testigos conscientes o inconscientes de la descomposición del hombre como “ser humano”, mitad ser humano, mitad monstruo.
Cuando el presidente de Estados Unidos inauguró la Reunión de las Naciones Unidas con un discurso de 45 minutos, la paz, la felicidad del hombre como ser humano, estuvo ausente, en la casa en que se debería hablar de paz se habló de guerra contra Corea del Norte y Venezuela.
No mencionó la guerra que destruyó Irak, Libia, Siria, que apoya golpes de estado para derrocar gobiernos indóciles.
Esto en el campo político es “terrorismo de estado”.
El programa político que aplica el actual gobierno (de derecha) es lo que pretenden hacer en Brasil y lo tomó el gobierno de Francia, no es una cuestión de gustos o preferencias incluso personales, es un problema social en el que está inmerso todo el mundo: cada país lo sufrirá a su manera, y será motivo de reflexión para cada pueblo el camino que elegirá.
Por eso se creó al hombre, aprendimos a pensar, pero nos impiden pensar.
La población mundial podría vivir bien, pero la mitad vive en pobreza y hambre.
Como reflexión o como opinión pregunto: Se creó la raza humana, ¿la naturaleza le concedió el don de facultades mentales pensantes?
Si el mundo está cambiando y económicamente marchamos hacia un nuevo orden económico mundial, si queremos estar a la altura de estos acontecimientos también debemos pensar en que debemos crear un nuevo hombre “más racional, más social y más humano”.

Autor: Por Aron Berstein