PARA VER Y CONSIDERAR Cine

Fecha: Martes, 19 Junio, 2018 - 00:00

El corazón de Lio

Un corto publicitario que tiene algo más que el obvio propósito comercial.

El Mundial de Futbol vende.
Vende entradas, estadías y pasajes para quienes viajan a donde sea que se dispute; vende televisores y suscripciones de cable para los que se quedan en sus casas y sobre todo vende publicidad.
Maná -especialmente en la bajoneada pauta de la televisión abierta Argentina- que vocea casi cualquier cosa: fritangas, cerveza, figuritas coleccionables que parecen y son cosa de otro siglo y mucho más.
Una publicidad en particular propone a Lionel Messi como protagonista -aunque él se haya prodigado casi en demasiadas en las vísperas de Rusia 2018- de una animación destinada a popularizar aún más una conocidísima bebida energética.
Se diferencia de las demás por su concepción y realización cuasi cinematográfica, ya que hasta tuvo su propio teaser unas semanas antes del lanzamiento formal en la primera semana de junio.
El corto está en inglés, lleva por título “Heart of a Lio” jugando con la fonética del nombre de Messi y muestra una versión resumida de su vida desde su mismísimo nacimiento en Rosario.
Se centra en su pasión y talento futbolísticos y tiene dos Turning Points que mezclan drama y fantasía: el momento de su infancia en que le diagnostican un problema de crecimiento y cuando ya adulto y consagrado le toca perder la final en 2014.
Poco menos de cuatro minutos generosamente regados con el brebaje auspiciante, pero bien concebidos desde el guion y la factura visual de impecable CGI que se volvieron virales al instante.
Y casi tan importante es que la realización fue del estudio argentino de animación Gizmo -fundado hace 14 años por Andrea Bacigalupo y Emmanuel Verruno- con dirección compartida por Emmanuel Verruno, Javier Lourenço, Antoine Quairiat y Nico Presas y rodado totalmente en Buenos Aires con un equipo de 80 talentos profesionales.
Una brevísima historia de superación que se abre hacia un Mundial con resultado incierto, pero que se disfruta en sí misma y a la que se le puede augurar una lluvia de Premios Clio.

Autor: Silvana Angelicchio