Opinión

Fecha: Martes, 19 Diciembre, 2017 - 00:00

El colapso de la URSS

Creo que todos los que abrazamos la causa de la Revolución Rusa (socialista-bolchevique), de octubre de 1917, sentimos un golpe mortal.
Quien más, quien menos (y a nivel mundial), esa angustia de que el mundo se derrumba lo sentimos todos, y 200 años de existencia del capitalismo, han creado y mentalizado al hombre a aceptar lo que está ocurriendo como un hecho inevitable. Y sin esperanzas de que existan soluciones y respuestas de vida, y no es así.
La experiencia que están haciendo los pueblos, es dolorosa, vamos a la deriva. Nos cuesta creer que lo creado por el sistema capitalista se hunda, porque seguimos creyendo en él, cuando lo que necesitamos es cambiarlo todo.
Sistemas, gobiernos, formas de pensar, tienen que ser reemplazados.
En los ‘90 cayó la URSS, y su pérdida arrastró a la mayoría de los partidos comunistas del mundo.
Quienes estuvieron cercanos y veían con simpatía, a veces por factores antiimperialistas, pérdida de nuestra identidad nacional, ven cómo se está entregando a los grandes poderes de concentración económica y financiera, se fueron alejando, como izquierda o simplemente como entes democráticos que veían con simpatía a la URSS, y fueron poco a poco fagocitados por el contenido de clases, burguesía capitalista que ganaba posiciones en todas partes.
Nunca concebí ni fui un profundo conocedor de las teorías marxistas-leninistas-maoístas. Al ver cómo se suecden los acontecimientos en el mundo, mis modestos conocimientos fortalecen aún más mi convicción de la vigencia de las ideas que plantearon Marx, Engels, Lenin y Mao.
La caída inexplicable de la URSS ocurrida hace 27 años se opone a la presencia de una China comunista que según los hechos ha superado al sistema capitalista. De hecho, es muy probable que el liderazgo de potencia mundial ideológica en cuanto a los principios de Marx, Engels y Lenin sea asumido por la China comunista actual.
No veo posibilidad alguna de que los pueblos por sí mismos encuentren su camino y su destino humano. Deben surgir nuevos partidos comunistas fieles a los principios del marxismo leninismo adaptados a las nuevas condiciones de un mundo que cambia. Es preciso y necesario esforzarnos para llegar a los pueblos y que nos vuelvan a considerar, ellos y nosotros, como protagonistas de los cambios.
El comunismo no es otra cosa que humanismo.
La fidelidad a los principios del socialismo pasará por diferentes etapas. La transición de una civilización signada por el capitalismo a una sociedad humana, donde los pueblos como humanidad vivan dignamente. Es lo que vendrá: la visión científica que adoptamos los que queremos cambiar al mundo y convertirlo en nuestra casa y practiquemos la solidaridad internamente como con nuestros países vecinos.
No solo es cambiar al mundo y la naturaleza, es también cambiar al hombre. La visión del mundo desde la óptica comunista está en saber que si el comunismo futuro es y será humanismo puro, es posible.
La formación ideológica -y en eso podemos aportar mucho- contribuirá a los cambios venideros.

Autor: Por Aron Berstein