Cottolengo Monseñor José Nascimbeni Instituciones

Fecha: Lunes, 18 Junio, 2012 - 14:42

Discapacidad, solidaridad y entrega

Con 45 años de historia institucional, el Pequeño Cottolengo Monseñor Jose Nascimbeni, atiende, cuida y estimula la vida de 68 niñas con enfermedades neurológicas profundas. Una campaña solidaria se puso en marcha: leche, pañales de cualquier tamaño y alimentos no perecederos son las prioridades actuales para las internadas.

“Teniendo en cuenta, que se consumen entre 30 a 35 litros de leche por día, tenemos un gasto muy grande por mes. También es necesario decir que las chicas que están internadas padecen de enfermedades neurológicas, por lo tanto, en la mayoría de los casos necesitan pañales”, apunta la Hermana Graciela, encargada de la institución. “Sabemos lo generosa que es la sociedad bahiense, y muchas veces nos acercan comestibles, también es cierto que por las particularidades que atendemos afrontamos gastos en medicación, sillas o camillas con adaptaciones que respondan a las necesidades específicas de las niñas que tenemos que adquirir con los fondos institucionales”.

La obra
Entrar al Pequeño Cottolengo sorprende, por la pulcritud de las instalaciones y la sencillez cálida de su gente. Una enorme sala de estar con juegos didácticos y rompecabezas, lápices de colores y dibujos. Las chicas se congregan a compartir mates, rodeadas por carteles de bienvenida para las recién llegadas o aliento para alguna ausente. Al lado, un ventanal ilumina el comedor. Las habitaciones están equipadas por camas especiales. Cocina y lavadero son, también, parte de la infraestructura de servicios.
En la enfermería, con cuatro turnos, se demuestra la necesidad de estar atentos a los horarios de medicación, siendo lo más frecuente, la atención de convulsiones y las enfermedades respiratorias. Médicos pediatras, neurólogos, clínicos, odontólogos, entre otros, visitan frecuentemente a las internadas.
“El solárium está pensado para las niñas que no pueden tomar sol o salir, en este lugar, logran recrearse”, junto a terapistas ocupacionales y profesionales son estimuladas con ejercicios. “También contamos con una pileta de natación climatizada, orientadas por la profesora de educación física trabajan sus dificultades motrices”, agrega la Hermana Luciana. El equipo de profesionales está compuesto, también, por asistentes, psiquiatras, psicoterapeutas, maestras estimuladoras, musicoterapeutas, entre otras.
Los fondos financieros para la institución provienen de Italia, sumida como toda Europa en una crisis que hace tambalear la estabilidad del Cottolengo. “Además, participamos con proyectos para lograr fondos en equipamientos especiales”. Mientras tanto, en el patio se están colocando juegos adaptados, “fueron donados por una vecina, siempre nos parece increíble la ayuda de la gente”. Recientemente, se logró la instalación de una sala de informática, un recurso más de esfuerzos conjuntos.

El sistema
Los casos de las niñas son diversos, en sus orígenes, muchas de ellas han sido abandonadas o no se sabe nada de sus familias, llegaron por derivaciones hospitalarias. Algunas, en cambio, han perdido a sus padres por fallecimiento o ellos son mayores y ya no pueden cuidarlas. “Últimamente, desde 2003, recibimos la internación de chicas que cuentan con familia, aunque no pueden hacerse cargo, por la gran cantidad de atenciones que requieren, pero las vienen a visitar o incluso, muchas se van a pasar el día domingo con ellos. También, funcionamos como Centro de día, para quienes tienen enfermedades moderadas, que comparten las actividades de estimulación”.
El mayor porcentaje de las niñas han sufrido parálisis cerebral, otras padecen de epilepsia, con convulsiones a repetición. “De todas formas, siempre que se puede, logramos un grupo de 20 integrantes para hacer paseos, ir a recitales en el Parque de Mayo, viajar a la zona a realizar actividades y contactos con otros grupos o con la propia convivencia”, entusiasma.
“Se festejan los cumpleaños y las fiestas patrias, tenemos torneos de bochas, juegos de mesas todas las tardes. Todas las niñas que pueden ir a la escuela lo hacen, son cuatro, tres asisten a 509 y una a Alborada”, cuentan.

Dar es dar
“Muchas de las chicas que hemos recibido estaban en condiciones muy precarias de alimentación y faltas de estimulación”. Algunas debieron enfrentar operaciones y tratamientos con mucho tiempo para lograr mejorar. “Con alegría, podemos decir que algunas que estuvieron muy mal, hoy juegan, hablan, socializan, hasta una de ellas escribe y lee”.
Y el mundo ha cambiado, podríamos agradecerlo, porque se piensan en las personas discapacidades que merecen una vida digna, dentro de sus posibilidades. “Hace 10 años atrás, no se pensaba en la estimulación y el ejercicio, se las bañaba y se las alimentaba. A nivel social, no se tenían beneficios tales como las pensiones”. También, se ha avanzado en la obligatoriedad de las obras sociales para asistir en las diversas necesidades a las personas discapacitadas.
“El Estado nos ayuda a través de las obras sociales y las pensiones. Aunque son muchas de las internadas no cuentan con ningún trámite, hasta que obtenemos la curatela, se gestiona la pensión y luego, la obra social, todo esto lleva tiempo”. En condiciones de protección se encuentran el 50 por ciento de las niñas y el resto todavía no cuenta con los beneficios.

La campaña
“Impulsadas por el personal de la institución salimos en busca de la solidaridad de la comunidad, porque los medios no nos alcanzan”. La urgencia está relacionada con un producto básico en la alimentación y preparación de comidas. “La leche es el elemento sustancial. También lo son los pañales, pensemos que entran cuando son pequeñas, pero siguen internadas, por lo tanto, tenemos chicas que cronológicamente llegan a los 60 años”, agrega la Hermana Graciela. “Los alimentos no perecederos son necesarios cada día, aunque contamos con el apoyo de la Cooperativa Obrera, que nos acerca productos frescos”.
En cuanto a la recreación, juegos didácticos y rompecabezas sencillos serán bienvenidos, como así también golosinas. En el caso de juguetes, suelen ser focos infecciosos, por lo tanto, no son recomendados para su manipulación. “Buscamos que tengan un nivel de vida satisfactoria”.
Despedirse de las niñas es sinónimo de abrazos y promesas de regreso, invitaciones a comuniones y por supuesto, al torneo de bochas, juego adaptado para que se integren en un grupo numeroso. Se recibe mucho más de lo que se da.

Autor: Redacción EcoDias