¿ADÓNDE VA LA PLATA…? Locales

Fecha: Martes, 26 Diciembre, 2017 - 00:00

Diecisiete pesos con treinta centavos

Nuevamente, los concejales de Bahía Blanca concedieron un escandaloso aumento en la tarifa del servicio de transporte público en Bahía Blanca. Desde que asumió Gay el boleto subió el 166,15%, mientras que la inflación fue de del 41% para el 2016 y se proyecta de alrededor del 24% para el 2017, y los salarios de los trabajadores agremiados en la UTA recibieron sucesivos aumentos del 23% y del 15%, en los dos últimos años.

Cuando a fines de noviembre ingresaba al Honorable Concejo Deliberante el proyecto elevado por el Ejecutivo local de aumento del valor del pasaje de colectivo en su primera sección de $ 12,55 a $ 17,30, pocos preveían que en diez días sería analizado a fondo, tratado en el recinto y aprobado.
Así fue como el 7 de diciembre se aprobó por mayoría el nuevo valor de la tarifa del transporte público de pasajeros para el Partido de Bahía Blanca.
Los valores establecidos son de $ 17,30 para la primera sección; $ 19,45 para la segunda sección; $ 20,45 para la tercera sección; y $ 25,45 para la cuarta y última sección, con vigencia a partir del 15 de diciembre próximo o cuando fuera actualizado por el sistema SUBE.
De la información vertida en el parte de Prensa del Concejo Deliberante se deriva que el próximo aumento se producirá indefectiblemente el 30 de junio del 2018 por cuanto “a partir del 1º de julio del año próximo, (las tarifas) deberán ser actualizadas según el Índice de Actualización”.

Algunos números
Este 38% de aumento no significa una recomposición en los términos en los que se refieren los medios de comunicación -haciéndose eco del sector empresarial- a los aumentos que reciben los trabajadores en paritarias que siempre van detrás de la inflación.
En declaraciones a la prensa el concejal Fernando Compagnoni, de Cambiemos, a fines de noviembre había reconocido el incremento de la cantidad de pasajeros por kilómetro en un 10%, lo que lleva a un total de 2,2 personas por kilómetro recorrido. También mencionó que el promedio del pasaje era de $ 7 y que la tarifa plana la pagaban únicamente 18 de cada 100 pasajeros transportados.
Esto está en línea con los argumentos esgrimidos desde el Ejecutivo local cuando en los considerandos del proyecto de Ordenanza decía que “se ha implementado en la ciudad el sistema del cobro de pasaje a través de la tarjeta Sube, que viene con importantes subsidios” [menciona beneficiarios entre los que no hay ninguno del clase trabajadora activa] por lo que 35 de cada 100 boletos marcados están alcanzados por algún beneficio.
Como la proclamada transparencia de Cambiemos no se traslada a los hechos, toda esa información queda en el ámbito de la fe, puesto que no se publica en la web el estudio de costos ni tampoco las estadísticas del sistema SUBE en la ciudad.
Hubo sí una variación en el financiamiento del sistema implementado por Jaime Linares con el Tarjebus y prolongado por Cristian Breitenstein con la tarjeta urbana. Cuando los bahienses pagábamos el boleto que cortaba el conductor, la empresa recibía el efectivo al cabo del día. Al pasar al sistema prepago las empresas recibían por adelantado una suma millonaria que cada vecino y vecina tenía que tener como saldo disponible en su tarjeta. Ahora el negocio financiero lo manejan desde el Ministerio de Transporte de Nación, en la continuidad Randazzo-Dietrich.


COMISIÓN DE USUARIOS TESTIGOS
En 2009 el concejal Oreste Retta presentaba el proyecto de Ordenanza de creación del Sistema Usuarios Testigos “con el objetivo de colaborar con en la búsqueda de un sistema eficiente de transporte público de pasajeros”. En ese entonces la preocupación mayor era la participación ciudadana que defendiera los derechos de los usuarios y no únicamente de las empresas de transporte.
En esos pocos días que los concejales se dieron para analizar el estudio de costos, el viernes 1 de diciembre la Comisión de Usuarios Testigos estuvo en el HCD para plantear inquietudes en cuanto a la tarifa del transporte público de pasajeros y sus posibles variaciones.
Fue la vocera Cecilia Metlicich quien expresó a los medios que el aumento propuesto los había tomado por sorpresa. Con todo, la manifiesta simpatizante de Cambiemos en las redes sociales, hizo su aporte de que "la tarifa estuvo mucho tiempo relegada" y que “podría afectar en el costo del servicio la cantidad de empleados por unidad de colectivo, que supera al de otras ciudades”.


¿SE PODRÍA HABER DISCUTIDO MÁS?
Se planteó una situación que mereció comentarios desde distintos sectores.
En la previa a la sesión del 7 de diciembre, en el “poroteo” se sabía que habría un empate virtual. Los votos en contra de la iniciativa serían los de los bloques del Frente para la Victoria e Integración Ciudadana, y los concejales Matías Italiano y Martín Salaberry, en su última participación, esta vez con el sayal de “opositor”.
A favor del incremento levantarían la mano el bloque de Cambiemos, el Frente Renovador, y la ahora ex concejal Vanina González, de Compromiso Bahía, que pronto estará a las órdenes del intendente Gay.
Como el hijo del fundador de la empresa Fournier, Julián Lemos, no votaría por “conflicto de intereses”, la votación hubiera finalizado 12 a 11 en contra de la sanción del extraordinario aumento.
Ahora bien, por cuanto cuestiones personales impidieron a la edil Betiana Gerardi asistir a la sesión, el 11 a 11 fue definido a favor de los empresarios Chiuccariello y Rodríguez y Cía. por el voto doble del presidente del cuerpo deliberativo Nicolás Vitalini.
El concejal del bloque Frente para la Victoria, Gustavo Mandará explicó -en diálogo con Radio Altos- por qué su bloque dio tablas y por qué no llamó a un suplente ante la ausencia en la votación de Betiana Gerardi: “Lo tuve que decidir sobre la marcha. La decisión la tomé yo. Cuando tuve la certeza que Betiana no iba a poder ir, llamar a un concejal suplente no me pareció que correspondía. Decidí no molestar a nadie porque la cosa estaba juzgada”, enfatizó.
Al parecer se cuidó de mencionar que si hubieran estado todos, el oficialismo no hubiera tenido mayoría y el aumento podría haber sido rechazado. Pero si Gerardi hubiera sido reemplazada, ¿Lemos podría haberse retirado y votar a favor del aumento su suplente? Hipotéticamente, se hubiera llegado nuevamente a una situación de empate, esta vez de 12 a 12. En este caso el costo político lo hubiera asumido otro.
Final para un capítulo que significa una extraordinaria transferencia de recursos económicos desde los sectores populares.


AL RITMO DE LA INFLACIÓN, DE LA QUITA DE SUBSIDIOS Y DEL AUMENTO DE LA RENTABILIDAD
En diciembre de 2014, el pasaje costaba $ 6,50. Apenas asumido, Gay les pidió a los concejales que lo aumentaran un 35% llevándolo a $ 8,80. Al cabo de un año la propuesta fue de un incremento del 42,6% ($ 12,55 para la primera sección). Ahora, el pedido del intendente orilló el 38% para establecer $ 17,30.
Así, el acumulado del 93% del primer año de gestión de Héctor Gay se eleva a 166% apenas transcurre la mitad de su mandato.
Los aumentos salariales -principal elemento invocado desde el sector empresarial, y esgrimido por el gobierno nacional para justificar la inflación-, quedó completamente fuera de los causales del incremento: los trabajadores recibieron un 23% en 2016 (se habló del 29% teniendo en cuenta un pago a cuenta del año anterior) y llevan un 15% en 2017 (en la paritaria se acordó una tercera cuota de 6% para 2018).
El combustible completó aumentos del 31% y del 33% en promedio en el bienio que finaliza.
Y cambió la política de subsidios estatales, quitándoselos al transporte, para asegurarles la rentabilidad necesaria a las empresas en detrimento del bolsillo de quienes usan el colectivo a diario.

Autor: Redacción EcoDias