Talleres en los barrios Cultura

Fecha: Miércoles, 24 Diciembre, 2008 - 00:00

Despertar la curiosidad

En nuestras ediciones estamos compartiendo los talleres artísticos que funcionan en la ciudad a través del Instituto Cultural de Bahía Blanca. Ésta vez visitamos el “Taller de construcción y ejecución de instrumentos folklóricos” que se lleva a cabo en las instalaciones de la Biblioteca Saint Exupéry, frente a la Plaza Tambor de Tacuarí de Paraná 1700, en el barrio Pampa Central.

Las clases son los jueves de 17.30 a 19.30 hs. En este espacio, según palabras de Gastón Unzú -uno de los coordinadores del taller junto con Luján Scaioli y Bárbara Rodríguez-, “los niños y jóvenes pueden desarrollar habilidades musicales, en contacto directo con instrumentos folclóricos argentinos: siku, quena, charango, bombo, guitarra y la propia voz revalorizando nuestras raíces, escuchando y conociendo la música que forma nuestra identidad. El taller empezó siendo de construcción de instrumentos musicales y de canto, armado y fabricación de instrumentos con elementos que tienen los chicos a mano, pero sobre todo instrumentos de siku y de percusión. También armamos maracas, bombos, sonajas, palos sonajeros, cordofonos, aerófonos, instrumentos de percusión. Después vimos un poco de guitarra, de sicus, de flauta dulce o percusión; también canto y armamos una especie de banda”.
Al principio la idea estaba clara, pero con el correr de las clases, coordinadores y alumnos fueron modificando y adaptándose a las necesidades de los chicos que asistían a clase: “Empezamos con juegos y con actividades recreativas para que se diviertan, pero tuvimos que cambiar. Muchas veces íbamos con una idea a la clase y la teníamos que cambiar porque también cambian los chicos constantemente. Uno va con una propuesta, pero armar el taller y empezar a trabajar puede llevar unos meses. Por eso a veces aprendemos a tocar la guitarra, otras veces cantamos, dependiendo del día”.

Dinámico
Respecto al cambio de los chicos que participan del taller, Gastón Unzú se refiere a quienes se van y a quienes se suman: “Este año teníamos un grupo de chicos que traíamos del año pasado y ahora de los que empezaron no hay nadie, hay nuevos, quedan uno o dos de principio de año. También hay un grupito que ya estaba formado en la biblioteca y participan del taller. Muchos se van porque son adolescentes y empiezan a tener otras ocupaciones. Otras veces se agregan porque aparece uno de los chicos con los hermanitos y tenés de golpe varios nenes nuevos en la clase de entre 5 a 15 años”.
Pero los que se van no se alejan del objetivo, la música. Para graficar esto, Gastón recordó una anécdota: “De los chicos del año anterior que no vienen más ala taller, uno de ellos estaba dando talleres de instrumentos a sus amigos, eso está bueno porque vos sembrás una semilla y a ellos la música les queda, la trasmiten, como pueden, con lo que tienen. Había una grupito de pibes que formaron una bandita, y por ejemplo en la batería, estaba uno de los chicos usando los tachos que habíamos hecho en el taller, con ollas, tambores, y cosas que les habíamos enseñado. No tenían la posibilidad de comprar una batería pero lo hacían como podían y con lo que tenían por amor a la música, y eso se despertó a través del taller”.
En la actualidad hay alrededor de 20 chicos, desde 4 años -la más pequeña- a adolescentes y jóvenes, el más grande de unos 28 años: “Tenemos casi la misma cantidad de nenes y nenas, pero estos últimos días, se acerco un grupo de chicos que andaban por el barrio y la bibliotecaria los convoco a que vengan al taller, así que inclinaron el número a favor de los chicos”.

La experiencia del profe
Este es el segundo año que Gastón participa de los talleres. En 2007 habían empezado en la casa Laura Vicuña, que está a unas 5 cuadras de la ubicación actual del taller. Los tres coordinadores son profesores de música, egresados del conservatorio de Bahía Blanca.
Cuando les consultamos acerca de cómo ven el taller, y en que puede beneficiar a un niño o una niña, Gastón aseguró que el taller se piensa como “Un espacio de inclusión, apertura, para sensibilizar otras cuestiones internas y mejorar la confianza a través de la música”.
“Yo creo que los pibes reciben muy bien el taller, así como te comentaba de este chico que se puso a dar el taller, ves que a los pibes se les despierta algo que de otra manera nunca lo hubieran descubierto. Sabemos que no vamos a darles la formación para que sean grandes instrumentistas, pero esperamos que se les despierte la curiosidad, que investiguen y sepan que pueden y que lo pueden desarrollar. Vienen contentos, y los que se enganchan le meten tiempo, se ponen a practicar, y se dedica y viene con el papelito que le diste para que toque, y se lo aprendió, y lo hizo en la casa, y le mete ganas sobre todo. Hay chicos que tienen muy buena percusión, porque han estado en la murga de noroeste. Eso a veces nos cuesta un poco porque muchos no se deciden por un instrumento. También están quienes aprenden enseguida y a quienes les cuesta más”.
Cuando de posibilidades se trata, sabemos que muchas veces a los chicos y chicas de los barrios no les es sencillo viajar al centro a estudiar, menos si se trata de institutos o profesores privados.
Para esto los coordinadores del taller han fomentado el contacto con profesionales en formación para que los chicos los conozcan, hablen con ellos e incluso compartan algunas notas.
“Ha sido muy buena la interacción que han tenido con los músicos y alumnos del conservatorio, porque también hemos llevado algunos músicos de Bahía Blanca para que hablen con ellos y toquen con ellos, no para ellos. Otra de las ideas del encuentro es contarles que en el conservatorio se puede estudiar, y es una escuela pública que está en la ciudad, para que sea real la posibilidad de cada uno de capacitarse”.
Con la misma idea de explorar en el interior de cada uno y sacar el músico que llevan dentro se alentaron presentaciones en algunos puntos de la ciudad: “Salimos del taller y fuimos a dar una función en el Matadero, el polideportivo de la delegación Norte de Vieytes al 2800. También hicimos una en la Casa Zatti. Próximamente se viene el cumpleaños de la biblioteca así que la idea es hacer algo ahí”.

Autor: Redacción EcoDias