MIRADAS Cine

Fecha: Martes, 20 Marzo, 2018 - 00:00

Desastres con suerte

Un estreno reciente hecha luz sobre una categoría a medio camino entre el cine bizarro y de culto.

A pesar tener un presupuesto relativamente bajo y una distribución bastante limitada, The Disaster Artist -el artista del desastre- el nuevo film del actor y director James Franco ha tenido excelentes críticas.
También ha recibido dos nominaciones a los Golden Globes -uno de los premios con mejor reputación, entregado por la prensa extranjera de Hollywood y considerado la antesala de los Oscar-, a mejor comedia y a mejor actor de comedia para el propio Franco, que reflejó el detrás de escena ficcional de un bodrio que entra en la categoría de “So Bad it`s Good” o literalmente: tan malo que es bueno.
En la actividad audiovisual la frase se usa para describir cierto tipo de material con trama absurda, actuaciones impresentables, realizado de manera chapucera o una combinación de todo lo anterior, que por eso mismo se convierte en involuntariamente gracioso y fascinante.
No difiere mucho de lo que se entiende por cine bizarro y a veces llega a ser objeto de culto de parte de sus fanáticos, aunque no sería -en el potencial entra el debate cinéfilo- exactamente lo mismo.
La lista de los títulos merecedores de la etiqueta sería larga y de límites borrosos, pero si se ve The Room/ La habitación (2003), el extraño drama dirigido, escrito, producido y protagonizado por el no menos extraño Tommy Wiseau se puede tener una idea de lo que se trata.
A diferencia de Ed Wood, el “mejor mal director de la historia del cine” según la mayor parte de los especialistas y el retrato de Tim Burton de 1994, Wiseau tenía no sólo el sueño sino el capital para rodar y se abocó a ello con más celo que talento.
Desde el punto de vista artístico el resultado es paupérrimo, pero se corrió la voz de su chapucería, se convirtió en un arquetipo del TMQEB manteniéndose en cartel por años y eso ha permitido que el director medre con presentaciones personales tan absurdas como su obra.
Una década después del estreno, Greg Sestero -técnico y protagonista- escribió junto a Tom Bissel The Disaster Artist: Mi vida dentro de The Room, la más grande mala película jamás filmada, la memoria de ese rodaje en que se basa la comedia dramática de James Franco, que aquí se estrenó a finales de diciembre con el agregado de Obra Maestra en el título.
Hay que recordar que Franco participa como actor en films “industriales” que le permiten rodar proyectos personales e independientes con el apoyo de amigos famosos y reconocibles, en este caso Seth Rogen, Zac Efron, Sharon Stone y el propio Tommy Wiseau.
Una atractiva mezcla de comedia, cine en el cine y reflexión sobre el trabajo cinematográfico, que pasó brevemente por la cartelera local a finales de diciembre pasado.

Autor: Silvana Angelicchio