Opinión

Fecha: Martes, 13 Noviembre, 2018 - 00:00

Del pensamiento del filósofo Nietzsche al avance del fascismo

En América del Sur las elecciones del 27 de octubre en Brasil y las primeras declaraciones de su presidente (de origen militar y fascista), lo que pasó en la Argentina, y ocurre en varios países de nuestra América, me llevan a disgusto por el desarrollo del mundo, en el que la ciencia y la tecnología aportaron considerablemente.
El hombre como promotor de cambios sustanciales para la humanidad no avanzó, más bien retrocedió.
Las causas que provocaron este comportamiento humano en América del Sur no me traen explicaciones, menos aún respuestas ni soluciones.
La filosofía nos dejó la historia. Solo Marx se atrevió a decir que con eso no bastaba, sino que lo que el hombre tenía que hacer era cambiar la historia.
Pocos científicos, pensadores, filósofos, han reparado en la función social del trabajo, y que con el desarrollo del capitalismo esa función -que debía completarse con la distribución social de la población humana compuesta por un 50% (o más) del sexo femenino- quedaría trunca.
Me retrotraen a Helvetius, Proudhon, Saint Simon y otros, que se dedicaron a estudiar la función social del hombre/ mujer en la sociedad humana y no vieron que con el advenimiento del capitalismo como modelo de producción la división en la tierra produjo la división de clases (ricos y pobre) y una profundización de las desigualdades sociales en la que estamos inmersos, y a la que nos llevó el modelo capitalista de producción llevándonos (a una crisis estructural) sin salida y sin respuestas del mundo capitalista.
A finales de la segunda guerra mundial se pretendió cambiar el mundo creando nuevos países y se trató de hacer creer que la democracia era el mejor camino.
Churchill, inglés de pura cepa, declaró en ese entonces: "La democracia es una porquería, pero no tenemos nada mejor que ofrecer al mundo".
Los hechos producidos en nuestra América del Sur, lo confirman: retrocedemos a países todos gobernados por la red tendida por Estados Unidos y el capitalismo mundial.
José Ortega y Gasset escribió sobre el “hombre masa”, las burguesías nacionales (el nacionalismo y la división de clases) alteró la mentalidad humana vaciándola de contenido social y humano. Por eso vemos cómo es el comportamiento humano que bajo el capitalismo vota a favor de sus propios verdugos (la burguesía capitalista).
Muchos científicos me hablaban del filósofo Nietzsche y coincidieron con su pensamiento.
Dicen que murió víctima de un tumor cerebral (yo tenía otra versión).
La crisis por la que atraviesa el mundo capitalista (unos 200 países) con gobiernos burgueses capitalistas entró en una crisis estructural y arrastró al hombre/mujer.
Se quebró la hegemonía de Estados Unidos que dominaba a través del dólar al mundo. Quienes estudian con profundidad el sistema mundial financiero saben que el dólar dejó de ser la única moneda universal y que todo país puede transformar su divisa nacional, en lo que respecta a sus relaciones comerciales con la República Popular China.
La presencia de China con sus 1400 millones de habitantes y casi primer economía del mundo, nos está diciendo del agotamiento del capitalismo, y del nacimiento de un nuevo orden económico mundial. Cada vez son menos los países capitalistas que no tienen relaciones comerciales con China.
La crisis del sistema actual acelera el proceso de tener que tomar decisiones: o nos quedamos con la dictadura del capitalismo y nos vamos a pique con él, o aceptamos el advenimiento de un nuevo orden económico a nivel mundial, que no se base en la conquista, invasión, guerras para apropiarse de las riquezas naturales y de una mayor explotación de la humanidad.
No se trata de volver (económicamente) a épocas pasadas sino que cada país aspire a elevar su PBI y lograr economías sustentables. Eso solo se produce si hay desarrollo para satisfacer sus necesidades internas, como disponer de saldos exportables para financiar ese desarrollo.
Atravesamos momentos muy difíciles para los pueblos, en la sociedad humana ocurrirán cambios.
La ofensiva capitalista en todo el mundo, la veo más como un acto de desesperación.
En las guerras modernas el capitalismo goza de ventajas, logró apoderarse de todos los medios de comunicación y lavó la mente de la sociedad. Ahí está el hombre masa, el hombre que se redujo a seguir los reflejos condicionados de Pavlov.
No será la filosofía del hombre intelecto al que tendremos que llegar, hoy pasa por la filosofía del estómago. Hambre y desocupación.

Autor: Aron Berstein