Controles nocturnos Locales

Fecha: Jueves, 17 Febrero, 2011 - 00:00

De boliche en boliche

Luego de estar a cargo del Cuerpo Único de Inspectores, la inspección de boliches y locales nocturnos pasó a formar parte de las funciones de Defensa Civil. Su titular, Mario Tejeda, dialogó con EcoDias acerca de las características de los controles y de lo realizado desde que se comenzó con la actividad.

En los últimos meses de 2010 EcoDias tuvo la posibilidad de visitar las instalaciones del Cuerpo Único de Inspectores Municipales (CUIM) y de dialogar con quien estaba a cargo del organismo en ese momento, Abel Otamendi. En aquella oportunidad, el ex policía explicaba el tipo de controles que se llevaban a cabo en boliches y locales nocturnos al tiempo que se mostraba satisfecho por la labor realizada y nos presentó, hasta con cierto orgullo, tanto el trabajo como las instalaciones y parte del personal del CUIM.
Poco tiempo después de ese día, las cosas cambiaron en el CUIM y llamativamente Otamendi quedó fuera de funciones. Asimismo, las inspecciones nocturnas que desde allí se efectuaban fueron destinadas a otra área, la de Defensa Civil.
Los rumores hablan de que la salida de Otamendi se debió a ciertos controles que se habrían realizado en uno de los boliches de Bahía Blanca (“pisó algunos callos”, fue la frase escuchada), pero esta versión nunca fue confirmada públicamente por el Ejecutivo local.
Lo cierto es que las cosas cambiaron y ese trabajo bien hecho, según Otamendi, fue encargado al personal de Defensa Civil con colaboración de inspectores del CUIM.
EcoDias también visitó las instalaciones de Defensa Civil para hablar con su titular, Mario Tejeda, sobre los tipos de controles nocturnos que se realizan en la ciudad. Antes de ello, Tejeda dio sus impresiones acerca del cambio mencionado: “La idea en un primer momento era, según palabras de la gente de la Secretaría de Gobierno, que pasaba a Defensa Civil por un tema de reacomodamiento de la estructuración de trabajo. Yo no pregunté si era por un mes… Yo lo hago como si lo tuviera que hacer para toda la vida, con la intensidad y la vocación que merece el trabajo. Si mañana la Secretaría de Gobierno toma la decisión de que no lo haga más Defensa Civil y lo haga el CUIM o cualquier otra de las dependencias municipales, es una decisión que tomarán ellos y que yo tendré que respetar y acatar las órdenes”.
Tejeda explicó que en un primer momento, cuando él todavía no estaba en el cargo que ocupa, las inspecciones las hacía Defensa Civil. Luego, esa tarea pasó a manos del CUIM hasta diciembre de 2010 que, como se explicó, volvió al organismo comandado por Tejeda: “La forma de trabajo es teniendo personal fijo en algunos boliches y personal en vehículos haciendo una rotación por todos y haciendo una visita todos los días que salimos a la mayor cantidad de lugares que podamos. Se hace hincapié puntualmente en la presencia de menores, que es lo que no queremos que haya. La combinación menores y alcohol es una combinación que en Bahía tendría que estar erradicada, y ni hablar de menores y mayores. Pero la combinación menores y alcohol es una locura”.
La presencia de chicos y chicas menores de 18 años en lugares sólo permitidos para mayores es planteada como la máxima preocupación, y el problema a resolver mediante estrictos controles. Tejeda admitió que existen casos pero que también la preocupación la tienen los empresarios que no quieren, dijo Tejeda, que esto suceda “pero los chicos se las ingenian para conseguir los canales que le permiten las vías de ingreso al boliche”.
A la hora de trabajar, Defensa Civil lo hace aproximadamente con 12 personas, número que puede variar según el número de trabajadores con el que se cuente en cada momento: “Nosotros no avisamos a quién vamos a ir a controlar. Vamos. Hasta ahora no hemos tenido ningún tipo de inconvenientes, siempre hemos sido más que bien recibidos. Hacemos nuestro trabajo que es intentar hacer cumplir la ley de nocturnidad y el empresario entiende que nosotros estamos trabajando como está trabajando él, hay una ley que hay que tratar de hacer cumplir”.

En la puerta y adentro
Señalaba Tejeda que se intenta cumplir con la ley de nocturnidad. Consultado sobre si finalmente la ley se cumple, insistió con la misma respuesta, señalando que se intenta que el empresario nocturno tome conciencia de ello, pero al mismo tiempo opinó que entiende a los bolicheros cuando éstos dicen que no les interesa ni conviene trabajar con menores: “Realmente suena lógico, la discoteca no deja de ser un comercio, un chico de muy baja edad lo más probable es que no salga con dinero. En resumidas cuentas, la mayoría de los bolicheros coincide en esto, a ellos les conviene trabajar con gente más grande, que vaya a consumir, que vaya a aportar, que pueda pagar una entrada y tres, cuatro consumiciones. Que un menor que sale con la plata justa, apenas puede pagar una entrada, después no consume nada adentro y a su vez le genera un potencial lío en cuanto a que se lo ‘enganche’ y se lo multe”.
El problema es que más allá del aparente desinterés de los bolicheros de trabajar con menores y de los controles realizados, los casos existen. Según Tejeda, la cuestión pasa por otro tema: “Hemos visto casos en el poco tiempo que llevamos a cargo, en que los chicos se la ingenian y mucho con el tema de los documentos también. Yo entiendo que si mi hija tiene 14 años, el primero que la tiene que cuidar soy yo que soy el padre. Después los controles son controles que uno debe realizar para que se cumpla la ley pero me parece que por ahí pasa por otro lado”.
Consultado sobre cómo actúan en la prevención, Tejeda explicó que se trabaja mayormente en las puertas de los boliches debido a que si los chicos ya se encuentran adentro es muy difícil detectarlos, aunque nunca descartan la posibilidad de ingresar y verificar: “Si vemos que es menor, no le permitimos el acceso. Avisamos al dueño o al gerente que esté manejando el boliche para que no lo deje entrar, y si ellos lo detectan tampoco lo deja entrar”. También se suele entrar al local para dar avisos sobre el cierre de barras a la hora que la ley establece: “Una vez que se corta el sistema de barra, la gente ya se empieza a retirar del lugar, esa es la clave. Y al empresario tampoco le conviene tener gente pasándole música sin que consuma, el boliche es un negocio”.
Volviendo a la preocupación de los chicos menores de edad en boliches de mayores, Tejeda insistió que la problemática excede la cuestión de los controles: “Yo me hago la pregunta como papá y es si vale la pena seguir controlando o si no pasa por una cuestión más puntual de la sociedad. Se están perdiendo un poco los valores, si bien cuando yo era adolescente no existía la ley de nocturnidad jamás se me hubiese ocurrido tener el coraje de falsificar un DNI, por lo menos a mí. Hoy los chicos están un poco más osados respecto a eso y la tecnología ayuda”.

Meses tranquilos
EcoDias le pidió una conclusión a Tejeda de lo realizado hasta aquí por Defensa Civil desde que se asumió la función de controles de la noche: “No sólo hace poco tiempo que estamos con esto sino también que son dos meses de tres que son muy distintos al resto. Diciembre es un mes festivo por las fechas, y enero y febrero son meses donde la gente desaparece por las vacaciones. Por eso son tres meses difíciles para hacer un balance porque te puede dar muy distinto a lo que te puede dar el resto del año. Nosotros seguimos dialogando con los empresarios de la noche, a ver cuáles son las inquietudes, los requerimientos, tratando de ordenarnos y llegar a un consenso de que nosotros podamos trabajar y ellos también. Una cuestión de ayuda, colaboración y asesoramiento, siempre consenso, nunca choque. Creo que nos está yendo bien”.

Autor: Redacción EcoDias