MEDIO AMBIENTE Ecología

Fecha: Martes, 19 Marzo, 2019 - 00:00

Cuidados y buenas prácticas

El ecocanje sigue sumando en acciones sustentables y más personas realizan acopios de vidrio, plásticos, cartones y papel en sus hogares, para entregarlos.

Una de las problemáticas complejas de las grandes ciudades es el tratamiento y destino de la basura urbana. Bahía Blanca no es la excepción. Las soluciones aún son parciales, y la basura constituye un tema pendiente de abordar en su totalidad. Las políticas medioambientales aplicadas están vinculadas con la separación de residuos en domicilios para algunos sectores y localidades que componen el partido, también se hace una recolección coordinada de los mismos y para el resto de la población se proponen los puntos de ecocanje, que suelen ubicarse en espacios verdes de la ciudad. En el mes de febrero, se centró la actividad en el Parque Independencia y en la plaza del Barrio Mariano Moreno, progresivamente se sumaría el Parque de Mayo y la plaza Italia, en Barrio San Roque, que se frecuentaron el año pasado; otros barrios visitados fueron Los Horneros y Vista Alegre.

Complejidad
Desde hace muchas décadas, el conflicto con la basura urbana se apuntó en la agenda medioambiental, sin embargo, los basureros a cielo abierto siguen proliferando como la casi única posibilidad de eliminación, se puede comprobar esto con solo darse una vuelta por las proximidades del camino viejo a Punta Alta. Los esfuerzos han sido parciales, y en el partido bahiense, se impulsa la concientización en los vecindarios, las inversiones están puestas aún en la decisión individual de reciclar, insistiendo en el uso de los puntos limpios y el ecocanje, en estos últimos casos derivándose las recolecciones a la planta recicladora de Gral. Cerri.
En cuanto al panorama regional, el informe “Perspectiva de la gestión de residuos en América Latina y el Caribe”, que data del año 2018, resume el estado de situación: “La región genera aproximadamente el 10 por ciento de los residuos generados a nivel global. Si bien los sistemas de recolección y gestión de los residuos han mejorado progresivamente en las últimas décadas, es alarmante que más de 40 millones de personas carezcan todavía de acceso a un servicio básico de recolección, y que alrededor de una tercera parte de los residuos generados, unas 145.000 toneladas al día, acaben en basurales a cielo abierto, ocasionando graves impactos sobre la salud y el medio ambiente”. Estiman que solo el 10% de los residuos generados se recuperan.
La organización internacional exhorta a los gobiernos a garantizar la recolección de los residuos en forma regular y confiable, hasta alcanzar el 100% de la población, e incluye una cláusula de recomendación, “es prioritario proceder al cierre continuo y progresivo de todos los basurales a cielo abierto, y a su reemplazo por efectivos métodos de gestión y disposición final de residuos”. Las razones están dadas por los riesgos de salud y los impactos ambientales de esta práctica, que obligan a tomar más medidas y compromisos en las políticas públicas.
Siguiendo con las cifras, el 50% de los residuos municipales son orgánicos, “se debe promover la separación en origen y la recolección diferenciada de los residuos secos y orgánicos y su eficaz tratamiento”, recomienda el informe. En cuanto a los residuos biodegradables apunta a su aprovechamiento a través del compostaje. La dinámica de consumo reproduce la mecánica de la fabricación industrial. Se fabrica en serie y se consume de la misma forma, por lo tanto, se compra, se usa y se tira. En esta lógica, se hace necesario involucrar a los consumidores y usuarios de la necesidad de realizar consumos más sostenibles y responsables, rompiendo con la linealidad. Involucrar y concientizar a los pobladores es ineludible, como así también que las empresas diseñen productos para ser reutilizados. Otro punto a tener en cuenta según la Organización de Naciones Unidas, es la revalorización de los recicladores informales, aunque no existen datos oficiales sobre el peso de su tarea, sí se sugiere la capacitación y profesionalización de los mismos, que conllevará trabajo seguro y evitaría el trabajo infantil.

A nivel local
Bahía Blanca aprovecha una de las prácticas más extendidas, en tiempo y frecuencia, el ecocanje. EcoDias visitó uno de los puntos de intercambio y recogió algunos testimonios de vecinas y vecinos que realizan habitualmente la tarea de entrega de materiales. “Traigo botellas limpias, aplastadas, también papeles y cartones, cajas tetra, lavadito y aplastado, eso no ocupa nada y rinde 1 a 1, un kilo de tetra es igual a un kilo de abono”, cuenta Roberto y agrega, “¿vinieron en auto?, se los encargo para la próxima porque no usamos el auto y nos queda a 2 kilómetros el ecocanje más cercano”. Respecto a los porqué de esta práctica, que conlleva tiempo y trabajo, Roberto asegura que “es satisfactorio saber que todo eso no va a la basura”. Marina es otra vecina que suele acercarse cuando el ecocanje se realiza en el Parque Independencia, “en casa somos seis personas, por eso nos parece importante recolectar y no tirar a la basura cosas que se pueden reutilizar, nosotros traemos papel, botellas de plástico, tetrapack, que son para canjear, también vidrio, tapitas y latas”. La entrega tiene retribución, en cada opción la entrega es un kilo de fertilizante orgánico o compost, para lo cual el paquete de 30 botellas pet, o los 4 kilos de papel o cartón o el kilo de tetra pack conllevan un nuevo compromiso para ser convertidos en macetas o jardines, con más plantas que renueven el ambiente de la ciudad, asimismo se entregan bolsas reutilizables, aportando una “bolsa de mandados” que beneficia a la familia y a las empresas que ya no expiden bolsas camiseta.
El programa es organizado por Saneamiento Ambiental del municipio, y se implementó en el año 2005, cuenta con el valioso trabajo de quienes trabajan en la Ecoplanta de General Cerri, el programa Prohuerta de INTA y la Cooperativa Obrera. La frecuencia de recolección prácticamente es de una vez por semana, con convocatoria en los puntos de encuentro ya citados. “Hoy traje botellas de vidrio, de las que van quedando de la salsa de tomates, es un buen destino y mi hijo se lleva la bolsa, es una manera de continuar la tarea y seguir entusiasmando a las nuevas generaciones”, cuenta Daniela que junto a Walter, su pequeño hacen la cola después de la entrega, con el ticket retiran un kilo de compost. “No hay que olvidarse de clasificar el papel y el cartón de manera diferenciada”, apunta Betina, quien asistió a Paola y Liliana, que llevaron 60 botellas pet, “cuando vivía en familia siempre traía las cajas tetra, ahora me da pena ver que las tiran”, dice una de ellas, recalcando que la tarea de concientización debe seguir.

Autor: Redacción EcoDias