Primeras Jornadas Bahienses de Economía Social Bahía Blanca

Fecha: Sábado, 23 Septiembre, 2006 - 00:00

Cristian Breitenstein

Estoy muy contento de estar aquí, en una actividad que me parece fundacional en la ciudad, en un momento particular, en una historia particular, con una convocatoria interesante.
Les puedo hablar de la decisión que tuvimos que tomar sobre algunas cuestiones vinculadas a cambiar determinados códigos o determinados procedimientos del ámbito político o del ámbito social. Nutriéndonos con muchos de ustedes, integrantes actualmente del CLES, con organizaciones vinculadas al quehacer social. Pudimos en poco tiempo avanzar en un diagnóstico, romper una estructura y una política de dimensión clientelar, instaurarnos de alguna manera en un eje de promoción y colaborar y proyectar hacia el año que viene un espacio concreto del Estado en promoción y en apoyo de todo lo que sea los emprendimientos de economía solidaria. Entendiéndola no como una mera economía de supervivencia.
En realidad, nuestra economía argentina ha diseñado esquemas y conductas de supervivencia, bajo cuyo ojo rector los gurúes ortodoxos ven solamente actitudes marginales, pero también hay conductas relacionadas a cómo sobrevivir, a cómo desarrollarse y a cómo hacer que la vida resista por encima de los condicionamientos que la cotidianeidad presenta.
Lo sintetizaría como un gran acto de honor a la vida para hacerse cargo de la propia vida más allá de todo paternalismo y de toda dominación económica. Puede resultar bueno o malo, pero me parece que acá lo que importa es el camino, y más cuando se trata de encontrar un cambio actitudinal, una postura de dignidad frente a algunas estructuras y encontrar una posibilidad allí donde otros no las encuentran, allí donde el discurso oficial cree que no hay posibilidades.
Mientras haya vida, mientras haya resistencia, mientras haya formas de crear espacios nuevos, la posibilidad se abre sola.
Les valoro la actitud de lucha cotidiana, la actitud de recomponerse frente a los obstáculos y en eso cuenten con una humilde mano que los puede acompañar, los puede empujar, los puede motivar, para que nunca más se los vuelva a sujetar.

Autor: Redacción EcoDias