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Fecha: Martes, 24 Julio, 2018 - 00:00

Crianza respetuosa

La crianza de hijas e hijos está estrechamente vinculada a la capacidad por poner límites, forma de mostrarles que el mundo es un aprendizaje a abordar. Respeto, autonomía y escucha, desafíos para la familia.

“Escuchamos perspectivas y necesidades de padres, abuelos y tíos, cómo acompañan a los niños de una manera respetuosa”, introdujo Sofía Mauritsh, educadora especialista en Pedagogías Alternativas, en relación con la charla dada en el Centro Luis Braille. “Es una temática bastante compleja de abordar, no del punto de vista educativo sino desde lo que se ha construido hasta ahora como educación y crianza, se han abordado los límites sin entendimiento, esto ha marcado la realidad actual con adolescentes sin inspiración, y los niños sin saber dónde ir”.

Dos voces, no una
Desde una perspectiva educativa donde se contemplan las necesidades de niñas y niños, y se los acompaña y respeta, los límites son parte de esta propuesta, ya no es un hecho aislado sino como un hecho fundamental. “Cuanto más ofrecemos límites claros y respetuosos más libertad les damos a los niños para actuar, entonces es un pilar fundamental y necesario”, apuntó Mauritsh.
En el momento que se plantea cómo realizar la crianza de hijos e hijas surge el interrogante sobre cómo hacerlo, “en generaciones pasadas el límite fue colocado autoritariamente, ha sido puesto desde el tono alto de la voz, la fuerza física, se creía que acompañar a los niños se debía hacer de esta forma para que funcione”. El paso del tiempo planteó nuevas miradas, “estamos más cerca de otro tipo de forma de ver los límites, en el otro extremo, no ponerlos directamente, que hagan lo que quieran”. Estas dos perspectivas, la rígida y la ausente, han generado diversas consecuencias. “En estas dos posturas condicionamos a los niños en lugar de acompañarlos, no hay una verdadera comprensión de la naturaleza del límite”.
Sin embargo, Mauritsh arroja luz sobre el concepto, “el límite es la propuesta para acompañar el desarrollo de los niños, el rol del adulto es fundamental porque debe sostener lo que ofrece y la manera en que lo haga marcará si el límite es eficaz o no”. Atendiendo a las formas de proponerlo, la educadora destaca un punto medio entre libertinaje y autoritarismo, “somos determinantes pero no ponemos límites absurdos, sin fuerza física o levantando la voz”. La consolidación de esta propuesta requiere que las personas adultas tendrán la experiencia de acompañar a otro “que está experimentando por primera vez la vida: aprendiendo a relacionarse con los demás, manejarse en la calle, y nosotros como adultos tenemos la experiencia de haberlo pasado un tiempo antes, a través de ella podemos rescatarla, transmitirla, comunicarla desde una actitud de miedo o enojo, o podemos hacerlo como algo que simplemente ya hemos experimentado, y le damos la posibilidad de que el niño se sienta inspirado por nosotros y cumplir el rol de guía, permitiendo que ellos tengan sus propias experiencias, sin ser avasallado”.
Surge una relación de convivencia entre la niñez y la adultez, “también los chicos ponen límites, esto hace que no haya unilateralidad y no se defienda una postura como una única verdad, el niño pasa a tener su propia voz”. Aquellas niñas y niños que han sido acompañados en la primera infancia con respeto, autonomía e independencia, “no es que debe decidir por sus padres, todo lo contrario, en el momento indicado tiene su propia voz, y cuando es adolescente se ha consolidado esa unidad interna, por lo tanto, puede expresarse y no necesita evadirse o aislarse”. Escuchado desde la más temprana edad, la persona joven se expresa con libertad, sabiendo que no será juzgado de antemano, “este acompañamiento, desde una crianza respetuosa genera niños que saben quiénes son, qué necesitan y qué no, saben cómo vincularse con otros con respeto, entonces se generan nuevas actitudes”.

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Las crianzas son diversas, y en muchos casos, los padres no saben qué decirles a sus hijas e hijos, “pasa mucho en quienes no han tenido un registro de su propia niñez, tampoco un límite que construye y que acompaña, a lo sumo han tenido límites que los han dejado en un lugar negados a la autoridad por enojo o miedo. Y muchos no saben cómo ponerlos, por lo tanto, sería bueno que tengan una actitud receptiva preguntándose cómo aprendo sobre esto, qué es lo que tengo que hacer, se predispongan a que los límites son necesarios en la vida de los niños, y que traen lo que parece opuesto, la libertad”. Solemos ver natural aprender las reglas de un juego, los límites actúan de idéntica forma, marcan un camino, no el único posible, sino uno construido que formará personas autónomas, “les estamos mostrando el escenario donde moverse, lo que sí y lo que no, sino existen el escenario es confuso, entonces un día le decimos que sí, al otro que no a los gritos”. Esto perjudica el entendimiento, la comprensión de los pequeños, “si se lo ofrece con claridad y determinación es aceptado, y no hay resistencias, entienden las reglas y saben cómo jugar, pueden moverse libremente sabiéndolo”.
El rol de las personas adultas es ineludible, “hay que ofrecerles límites, la actitud de no decir nada porque se sienten sobrepasados es una falta de responsabilidad del lugar que ocupa, el de guía”. Contextos, historias de vida, la sociedad y sus consumos también influyen en las actitudes de los padres, “debemos ubicarnos en la responsabilidad de acompañar, los niños siendo portadores de su voz y también pudiendo sentirse inspirados”. Esa inspiración llegará, según la educadora, cuando lo considere coherente, “en esta realidad es difícil mostrar coherencia, esta falta de imágenes nos marca el desafío de volver a los padres un ejemplo de sí mismos”. Lo interesante para los padres es encontrar nuevas formas de vincularse con los hijos.
“Notamos un cambio bastante grande con respecto a la conciencia que ponen los padres en su rol, se los ve más involucrados en el tema de la alimentación, el uso de la tecnología. Es un cambio notable que ha hecho que muchos padres se vuelquen a espacios educativos y de aprendizaje, también hay muchas personas comprometidas en el tema, hay más paternidades comprometidas, actitudes más receptivas”.

Autor: Redacción EcoDias