SEXTING Sociedad

Fecha: Martes, 18 Diciembre, 2018 - 00:00

Convivir con las nuevas tecnologías

El sexting es la tercera preocupación en el uso de las redes sociales. La palabra sexting llega de la combinación en inglés de las palabras sex (sexo) y texting (texteo, envío de mensajes de texto mediante teléfonos móviles). Una práctica que surge del uso de tecnologías digitales y consiste en la circulación de un contenido sexual a través de dispositivos móviles (celulares, tablets) y que se da mediante diversas aplicaciones.

La utilización de las redes sociales ha cumplido casi tres décadas, y las consecuencias de los contenidos y datos subidos a ellas han mostrado su lado más feroz. Recientemente las palabras grooming, ciberbullying y sexting se pueden escuchar en los medios de comunicación, en las escuelas; vocablos que buscan crear conciencia de la identidad digital de las personas usuarias de la red. UNICEF como entidad internacional demuestra su interés en educar a los más vulnerables, chicas, chicos y jóvenes, sobre el buen uso de las redes sociales y alertan sobre los conflictos que pueden sobrevenir si no se toma conciencia de su llegada, para lo cual formó talleristas que se vinculan con las campañas locales.

Situaciones
Una pareja de jóvenes se filman o sacan fotos teniendo relaciones sexuales, tanto uno como otro guardan el material en su celular, o se envían fotografías en poses o desnudos para seducir a otra persona a través del uso del dispositivo, ambos son posibles panoramas que pueden involucrar a sus protagonistas en sexting. Esto sucede, mucho más habitualmente de lo que quisiéramos pensar, en la medida que esos materiales permanecen en la intimidad de los involucrados logra formar parte de sus vidas privadas. Sin embargo, una pelea o una separación pueden ser situaciones donde una de las personas involucradas desee vengarse y haga circular por medios públicos aquello que surgió en la privacidad. En la segunda propuesta, una captura de pantalla o archivo puede ser un paso entre la comunicación privada y la pública. El uso de la cámara web, también, se incluye dentro de esta práctica, puesto que el receptor puede captar o grabar la situación sin el consentimiento del otro.
“La adolescencia tiene una relación directa con el despertar y la curiosidad sexual, la posibilidad de expresar deseos y fantasías sexuales mediante la tecnología es parte de la lógica histórica de los jóvenes”, aseguran desde UNICEF. A esta situación, la instantaneidad de las comunicaciones, el uso masivo de teléfonos móviles hacen que cada vez chicas y chicos más tempranamente accedan a las redes sociales. “La sensación de confianza y el poco temor hacia posibles riesgos, propios de la adolescencia, acentúan las prácticas de sexting, ya que los jóvenes suelen dejar fuera de su análisis los efectos a mediano plazo del envío de imágenes privadas”. Los ejemplos adultos no ayudan, las figuras más conocidas de los distintos ámbitos del espectáculo, del deporte o de la cultura hacen uso de las redes haciendo pública su vida privada, hecho que es imitado por los jóvenes.
Durante muchos años se habló de los beneficios de Internet, de la información que circula y de las formas de aprovecharla, sin dudas, en este recorrido realizado hay que tener en cuenta que las redes sociales son generadas y retroalimentadas por personas y sus subjetividades. Por lo tanto, UNICEF sugiere en algunos de sus videos de difusión que se piense antes de enviar mensajes, fotografías o material fílmico, como así también, analizar previamente la aceptación de un contacto que no esté vinculado con amigos o conocidos, la interposición de un pensamiento puede ser la diferencia entre hacer o no hacer un click.

Acciones
Una de las medidas aconsejadas frente a la circulación cibernética de imágenes sexuales de niñas, niños y adolescentes, es la denuncia en comisarías o fiscalías, y la otra, fundamental, cortar con la circulación, cesar en su envío, realizar el bloqueo o denuncia del material, instancia cada red social posee. “Es una forma de ejercer nuestra ciudadanía digital, es importante que los adultos y jóvenes aprendamos a utilizar estas herramientas”. Si las imágenes y videos creados han tenido el consentimiento previo, esto no implica que su posterior publicación deba aprobarse o deje un tácito pacto para que se consuma. “Producir imágenes, editarlas y compartirlas son algunas de las posibilidades que ofrecen las tecnologías. En este sentido, la solución a los problemas asociados con el sexting no proviene de prohibirles a los niños, niñas y adolescentes que se saquen fotos y se filmen, si no de dialogar sobre las posibles consecuencias de estas prácticas”. La concientización sobre la idea de privacidad e intimidad son la base de la prevención. Otra cuestión es que una vez que son enviadas, se pierde el poder sobre ellas, y tenerlas en los propios dispositivos móviles habilita el compromiso de utilizar contraseñas seguras, que están formadas por una combinación de números, símbolos y letras mayúsculas y minúsculas, y es mejor cambiarlas cada tres meses, teniendo el recaudo de no compartirlas.
El respeto por otras personas juega un papel fundamental, por eso, es necesario crear conciencia sobre la importancia de no difundir fotos o videos de contenido sexual de otros, “como adultos tenemos la responsabilidad de inculcar prácticas de respeto al otro también en la web y, por lo tanto, educar a los chicos y chicas sobre lo importante que es preservar la imagen de los demás y evitar publicar o compartir materiales que la puedan comprometer”. Una vez surgido el material sexual en las redes sociales, la reputación de los involucrados queda comprometida y no se sabe hasta cuándo, “el hecho de que en internet sea muy difícil borrar la información permite que el material perdure a través del tiempo, exponiendo una situación que será relacionada con la identidad del protagonista en cualquier búsqueda online, presente o futura”.
Una buena medida consiste en decidir inhabilitar la cámara web mientras se chatea, para lo cual es necesario taparla, ya que una cámara remota puede captar imágenes sin consentimiento. Una de las consecuencias inmediatas del sexting es la descontextualización, porque esas imágenes solo tienen sentido en esa conversación, por lo tanto, al hacerse pública genera incomodidad. La exposición agrava la situación, más contactos la ven más expuestos están los protagonistas de las escenas. Los daños a la identidad no pueden ser calculados, “una de cada tres niños y niñas utiliza las redes sociales sin la debida indicación y protección”.

DESTACADAS
Ciberbullying: hostigamiento online por parte de personas de la misma edad. Mediante esta acción se ejerce discriminación, maltrato, marginalidad por parte de uno o varios niños hacia otro.
Grooming: un adulto acosa sexualmente a un niño o niña a través del uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación. El delito comienza en la generación de un perfil falso en una red social, en la misma se hace pasar por un chico o chica para entablar una relación de amistad y confianza con la víctima.
Sexting: viralización de imágenes y contenidos de índoles sexual, incluye material fotográfico y videos, que no están destinados a la circulación pública, sin embargo, diversas circunstancias derivan en su difusión en las redes sociales.
Fuente: Guía de sensibilización sobre Convivencia Digital escrita por UNICEF.

Autor: Redacción EcoDias