Union Vecinal Spurr Instituciones

Fecha: Sábado, 8 Julio, 2006 - 00:00

Con esfuerzo y organización

Esmeralda, Brickman, Tierra del Fuego y Harris. Cuatro arterias que encierran las 24 manzanas que componen el barrio Spurr donde viven unas 600 familias bahienses. El sector que tomó el nombre de la vieja estación ferroviaria, es hijo de la crisis y quizás sea esa la espina que lo impulsa al progreso.
Cuenta Luis Diez, presidente de la Unión Vecinal, que “a mediados de la década del noventa cuando la escasez de mano de obra era generalizada en todo el país, la situación del campo -siendo Bahía Blanca centro de atracción geopolítica regional- y la construcción de algunas empresas del polo petroquímico, generaban una gran propaganda hacia fuera. Comenzó a llegar mucha gente a la ciudad. En este sentido, comenzamos a ver cómo se ocupaban lugares de tierra disponibles y así surge Spurr: a partir de un asentamiento de gente con necesidad de tierra y vivienda que ocuparon estos terrenos del ferrocarril o del Plan Arraigo”.
En ese entonces, los vecinos se organizaron y con el apoyo de la Municipalidad, diagramaron el barrio. “Hoy tenemos un barrio bastante bien ordenado, con sus calles bien proyectadas y lo hicimos todos los vecinos”.
“Originariamente el único servicio que teníamos era la luz. Ahora, poco a poco, vamos avanzando con el tema del agua y tenemos una perspectiva de un barrio que va a funcionar con todos los servicios porque estamos tocados con la varita mágica. Esto en el sentido que era un barrio muy especial para poder organizarlo en función de un proyecto del Plan Federal donde nos van a cubrir todas las necesidades. Es un modelo en el cual todos mereceríamos vivir, todos mereceríamos tener nuestra casa propia, vivir en las mejores condiciones, con todos los servicios y, además, tener la posibilidad de que los chicos estén cerca de los centros de salud y la escuela”, agrega Luis.
¿Por qué hablamos de “Unión Vecinal”? “Surgimos a partir de una inmovilización y un estado de acefalía total por parte de la Sociedad de Fomento. En función de eso conformamos la Unión Vecinal, que somos los que estamos trabajando en el barrio atendiendo todas las necesidades de los vecinos”, dice el fomentista.
“Tenemos 50 socios, que es lo que exige el trámite legal. Pero nuestra práctica es no cobrar, es una cuota voluntaria sólo para el que quiera aportar porque no estamos brindando ningún servicio, más allá de gestiones. Queremos cobrar una vez que empecemos a ofrecer algún servicio a la gente porque hoy ni instalaciones tenemos. La cuota social debe formar parte de un presupuesto, no ser meramente un importe”.
La Unión Vecinal participa del Consejo Vecinal, del Foro de Seguridad y en todos los organismos que actúan en la zona sureste de Bahía Blanca. “Además estamos avanzando muy bien en lo que respecta a políticas de salud, obras públicas y las necesidades generales de los vecinos ya que existe una gran demanda. También hacemos una fotografía de cómo es la ciudad, por ejemplo notábamos que en el centro de Villa Rosas, la población es totalmente distinta a nosotros, generacionalmente, en desarrollo humano y demás. Y este análisis es muy bueno porque nos da una caracterización de lo que hay que hacer en cada lugar y no hacer las obras con la gente al margen.”
Finalmente, la cercanía de Spurr con el polo petroquímico obliga a los vecinos a prestar atención a la cuestión ambiental. “Necesitaríamos una barrera de árboles en los terrenos ubicados sobre la Av. Arias que son del Plan Arraigo, hay varias hectáreas sin uso y serían ideales para conformar un pulmón verde. Son cuestiones que nos preocupan porque estamos en vía directa con el polo y Bahía se caracteriza por tener vientos del oeste-noroeste pero algún día van a soplar del sudoeste y lo vamos a tomar de frente”, advierte Luis.

Bahía y la falta de planificación
“Tenemos presupuestada la calle Esmeralda pero, casi con el mismo presupuesto, se va a hacer Pilmaiquén que atraviesa el Patagonia y todos unos nuevos barrios y casas muy grandes que ocupan casi media manzana y que demográficamente es muy inferior al tránsito de Esmeralda. Ahora, como interés municipal, sería más beneficiosa Esmeralda donde tenemos una vía de escape como salida para todo lo que es Villa Rosas, White, Villa Delfina, Rucci… sería excelente además, para tener llegada directa al Hospital Penna, a la Terminal de ómnibus y también aliviaría, particularmente en verano, el tránsito que accede desde Monte Hermoso. Entonces, ¿qué es más importante: hacer Esmeralda o Pilmaiquén?”.

Autor: Redacción EcoDias