Estación Rosario Cultura

Fecha: Domingo, 8 Mayo, 2011 - 14:51

Compartir lo que somos

“La ciudad de Villa Mitre” es más que una frase, es una forma de verse y de vivir. La Estación Rosario plataforma de acción cultural recupera esta afirmación para trabajar junto a vecinos, sociedades de fomento, escuelas, bibliotecas populares, clubes y delegación municipal. Sus materiales son la memoria y el presente de Villa Mitre y barrios aledaños; los aportes logrados impulsan proyectos participativos de arte e investigación histórica.

Arterias de constante tránsito nos hacen un guiño, Estados Unidos y Brown, con un edificio que nos recuerda viajes y esperas de la vieja terminal de ómnibus. Si prestamos atención en nuestro paso acelerado, el cartel naranja nos avisa “Centro de Gestión Comunal”, en esta reciclada construcción funcionan diversas oficinas. Sin aviso, una puerta abierta es la entrada a una sala iluminada. Un mapa hecho a mano alzada en la plenitud de una gran pared, algunas fotos, referencias en papel con fibrones, nombres de calles, folletos: un panorama solitario.
Ahí aparece un rostro, Marcelo Díaz saluda e invita un mate. Él dirige la Estación Rosario en actividad mancomunada con Agustín Rodríguez, Christian Díaz, Julieta Gómez, Lucía Cantamutto y Nicolás Arias, como entidad dependiente del Instituto Cultural de Bahía Blanca. “Esto somos, una sala” afirma, “constituimos el primer trabajo barrial con Las Villas” que incluye a “la ciudad de Villa Mitre”, Villa Rosario, Villa Esperanza, Barrio Obrero, Anchorena, Villa Amaducci, Villa Sánchez Elía, Villa Nueva, Villa Italia, Villa Soldati, Villa Loreto, Rossendo López, Villa Libre, Villa Bahía Blanca, Villa Buenos Aires, Villa Cerrito, Villa Don Bosco, 9 de Noviembre, Stella Maris y San Jorge.

De trenes y colectivos
El Centro Comunal fue abierto en el mes de julio de 2010. Puesto en marcha en noviembre, Estación Rosario va al rescate de historias, vivencias, trabajos y recreaciones de un amplísimo territorio de ferroviarios y obreros.
“Villa Mitre es un barrio tradicional de la ciudad de Bahía Blanca que surgió a principios del siglo XX en torno a la Estación Rosario, en ese momento central ferroviaria. Nació como un barrio independiente desde lo físico y desde lo cultural del resto del ejido urbano local. Este barrio es uno de los pocos en la ciudad que presenta una distribución edilicia y territorial que reproduce en menor escala al centro bahiense: posee una plaza central, un Iglesia frente a ella, comercios y bancos a su alrededor. Muestra una barrera física por la presencia de vías de ferrocarril que necesariamente hay que cruzar para ingresar al barrio” describe el blog de la plataforma cultural. “No es casualidad que Villa Mitre se considere a sí misma como ciudad, existía mucha distancia entre el barrio y el centro bahiense, sumada a esta situación, el arroyo aportaba un límite natural y también, el paso del ferrocarril”, asegura Díaz.
La estructura edilicia cuenta sus primeros fines, surgida como parte del Ferrocarril Rosario- Puerto Belgrano, compañía conformada por capitales franceses que operó entre las ciudades de Rosario - Puerto Belgrano - Bahía Blanca, desde 1900. La idea original al construir esta línea era poder enlazar los lugares que estuvieran más cerca de Rosario y Bahía Blanca, generando una vía de competencia frente a las compañías Ferrocarril del Sud y Ferrocarril Oeste de Buenos Aires, de capitales británicos.

Gran barriada/ grandes proyectos
El mapa de la sala fue lanzado en la Noche de los Museos, en marzo de este año, pretende ser el plato fuerte de la muestra. Hecho en lápiz, dibuja el territorio barrial con cinco esquinas, con manzanas triangulares, con calles angostas y otras, más familiares. Los vecinos, los integrantes de organizaciones intermedias, maestras y trabajadores realizan colaboraciones, para reconstruir los espacios del pasado: los lugares de reunión, los paseos, las bandas y grupos musicales, los negocios que hicieron historia de economía local. De esta forma, surgieron historias como “la vuelta del perro” de los años ‘50, cuando el club colocaba altavoces en las esquinas para musicalizar el paseo de los vecinos, una invitación para reunirse, conversar y compartir.
Los picnics fueron una vivencia retratada por los más antiguos habitantes, realizados en las Quintas Villa Moresino y Tombesi, constituyeron días completos al aire libre, acompañados por dos bandas, la típica- que es de tango- y la característica- que tocaba foxtrot. En busca de renovar esta práctica, el 4 de diciembre se convocó al Primer Campeonato Nacional de Pic Nic, Villa Mitre 2010. En el mismo, participaron 20 grupos de picnófilos, picnicistas, picnantes, picninautas, instalados en la plazoleta frente a la Estación, también conocida como picnicódromo. Los tres primeros premios recibieron una suma de dinero en efectivo, manteles dorados, plateados y de bronce con los correspondientes enanos de jardín. Estos grupos fueron evaluados por su vestuario y accesorios acompañantes, tales como mantel, comida, recipientes y acciones coherentes con la temática. Esta es una idea que pretende instalarse y repetirse anualmente.

Lenguajes de hoy y de siempre
O.I.R, la Oficina de Intercambios de Relatos, es una forma de compilar testimonios, anécdotas, hábitos y producciones de la barriada. Todas las colaboraciones se abonan con “moneda local”, los Visconti, que se instalarán como un símbolo de intercambios, ya que las publicaciones que se logren desde la Estación Rosario podrán abonarse con estos billetes verdes.
Villa Mitre 3.0, futura página on line, desplegará las herramientas tecnológicas que generará un archivo audiovisual colaborativo. Al frente de este proyecto está Christian Díaz, artista tecnológico. No sólo mostrará lo recopilado, “de tipo wiki permitirá que los vecinos hagan correcciones y agreguen fotos e informaciones”, afirma Christian.
También, se impulsa el Proyecto Costumbres Argentinas, para lo cual se convocó a la Universidad Nacional del Sur en un espacio de capacitación y producción valiéndose de las prácticas del teatro documental. El interrogante es qué hacen quienes trabajan todo el día cuando no trabajan. Significa poner en evidencia la multiplicidad de actividades comunitarias y gestiones que son impulsadas por sus propios habitantes, el tiempo libre invertido en el barrio y sus instituciones. Para perfilarlo, Natalia Martirena dirige a 16 alumnos, alumnas y docentes de las Escuelas de Arte, artistas de artes escénicas de nuestra ciudad y la región, becarios que interactuaran con vecinos para lograr una puesta en escena, a estrenarse en las diversas actividades anuales de la institución.
El taller-seminario arrancó con el asesoramiento del director teatral Anthony Hampton, reconocido escritor inglés, que ha trabajado en varios proyectos basados en encuentros con gente de entorno no teatral. A lo largo del segundo encuentro, Marcelo y Natalia contribuyeron junto a Nicolás Testoni en la formación de estos artistas. Para el cierre, la directora teatral Cecilia Pérez Pradal, argentina residente en España, colaborará con su formación y experiencia como actriz, dramaturga, docente y directora de teatro.
En este momento, los preparativos no cesan, talleres de superhéroes -dirigido a los chicos para rescatar a los héroes locales- y Estación Rocksario -una convocatoria a bandas barriales-, ya son más que ideas, representados en afiches, en imágenes de una notebook, harán un hiper salto para concretarse en cada rincón, plaza, esquina o edificio. En la estación, en la sala, en la pared blanca: “Un mapa en el que digamos cómo se vivió, cómo se vive, cómo queremos vivir en este lugar que hacemos día a día. Un mapa que nos recuerde que sólo se habitan lugares encantados”. Cruzando el empedrado o caminando por el Entubado, sentimos que estos barrios laten al ritmo de sus propias historias y en la Estación Rosario se reflejarán como espejos de agua.

Autor: Redacción EcoDias