PARA VER Y CONSIDERAR Cine

Fecha: Jueves, 6 Agosto, 2020 - 00:00

A cierta distancia

Un atisbo a la nueva realidad en los sets de filmación televisivos y cinematográficos.

Hace unas semanas una noticia daba vuelta al mundo.
Llegaba desde ese suburbio de la californiana ciudad de Los Ángeles que conocemos como Hollywood y todavía se considera el centro de la industria audiovisual con una afirmación un tanto bizarra: los productores de cine y TV estarían comprando carradas de muñecas -sic- para usar como dobles de cuerpo en escenas de cercanía o de amor.
Algunos medios rizaron el rizo y puntualizaron que se trataba de muñecas inflables, lo que podría calificarse más de gancho que de noticia falsa o fake new, porque yendo a la fuente -que se encuentra sin demasiado esfuerzo- el asunto se originó en varias entrevistas dadas por Bradley Bell.
El productor ejecutivo de la telenovela o “soap opera” ya que en el pasado estos programas eran financiados por marcas de jabón, The Bold & the Beautiful - “El poder y la belleza”, que está en el aire desde nada menos que 1987 reflejando los entuertos amorosos y financieros de la ficticia familia Forrester y su casa de moda.
Las declaraciones más interesantes de Bell no pasan tanto por los cacareados muñecos, sino porque este ciclo se convertiría en el primero ficcional que vuelve a producirse después de tres meses de parate por la cuarentena y eso le da carácter de prueba piloto de cómo será rodar ficción en medio de una crisis sanitaria global que está lejos de terminar.
En la nota que dio a The Hollywood Reporter , describe los cambios que se han debido hacer e incluyen equipos de filmación y elencos mínimos en cada jornada; el director y demás personal técnico separados con pantallas de plexiglás de los actores; rodaje de martes a viernes, porque cada lunes cada involucrado en el trabajo serán testeados por coronavirus y que exceptuando a quienes estén frente a las cámaras todo el personal usará máscaras protectoras, productos sanitizantes y mantendrán la debida distancia de seguridad.
Un método que requerirá más tiempo de rodaje, más edición del material y probablemente postproducción digital para que el resultado no sea una aburrida sucesión de planos y contraplanos.
Y si, en las escenas de intimidad o sexo la primera solución citada fue que se harían con la colaboración de la pareja real de los intérpretes y si fuera necesario se usarían muñecas o muñecos maquillados para lograr semejanza con los personajes.
Algo que se hace desde siempre
con algo más parecido a maniquíes que a juguetes sexuales y son usados para simular que alguien está dormido o muerto o en en films como Tamaño Natural (Luis García Berlanga; 1974) o Lars y la chica real (Craig Gillespie; 2007), cuyas tramas presentan relaciones con este tipo de sustitutos.
Dejando de lado el pretendido toque picante, importa el intento de producir ficción -con los cuidados y también los riesgos del caso-, en especial para industrias audiovisuales como la argentina cuyos proyectos fueron parados por tiempo indeterminado o desestimados.

Autor: Redacción EcoDias