Salud

Fecha: Martes, 17 Julio, 2018 - 00:00

Celiaquía, se habla

La adaptación a la dieta libre de gluten es el centro temático de la enfermedad celíaca, por lo tanto, la preocupación de Acela.

“Nuestro aporte es desde la experiencia propia, contarles tanto lo que es la adaptación a la dieta, después del diagnóstico, que es uno de los momentos más críticos y después la parte social, desde la familia al resto de la comunidad”, comenzó Claudia Romero, integrante de la Asociación Celíaca Argentina (Acela) en diálogo con EcoDias. La charla se realizó en la Biblioteca Rivadavia, contó con una amplia concurrencia y tuvo variadas intervenciones de afectados, familiares y miembros de Acela.

Yo, celíaca
Romero fue diagnosticada hace 51 años de celiaquía, “eran momentos donde no se hablaba ni se sabía, obviamente ni alimentos había, todo era en base a la premisa en la alimentación, que sería los alimentos naturales sin los procesos de fábrica”, recordó. “En las charlas siempre decimos que en el país del trigo, se agranda, adultera y aglutina con el elemento más barato con el que contamos que es la harina, entonces ahí está el peligro para el celíaco. Lo que no debería tener, tiene; por ejemplo, muchos no consideran que un fiambre, un salamín o un chorizo tuvieran gluten y la mayoría de los casos lo tienen, como las yerbas, los tés, una pasta dental, es el momento donde se enciende el semáforo que manejamos, libre de gluten es de color verde, contiene gluten en rojo: trigo, cebada, centeno, avena con seguridad en el caso de Argentina. Hay otros países que las harinas son consumidas por celíacos, en particular en nuestro país se contamina de forma cruzada en el almacenamiento”.
Si bien, el camino a recorrer en lo médico es largo, falta conciencia, aunque es mucha la difusión que se le ha dado al tema en los últimos 20 años. Una vez diagnosticada la celiaquía la aspiración es la de tener una vida saludable, “detectada y puesta en dieta el individuo recupera sus vellosidades intestinales, recupera su nutrición, fuera de la dieta es una situación de riesgo”. Desde lo biográfico, Romero afirma que “soy una agradecida de ser celíaca porque con todas las consecuencias que trae la enfermedad ha sido algo grandioso ser diagnosticada. Con solo cambiar mi forma de alimentarme soy una persona sana, mantengo mi condición celíaca, si vuelvo a comer sin gluten obviamente me volveré a enfermar”.
Si hoy entramos en un restaurante es más probable que nos ofrezcan fácilmente un menú para vegetarianos que uno para celíacos, esto es otra lucha que a pesar de la existencia de la ley no se cumple. “Necesitamos un ente que regule, que controle, aunque reconocemos que muchos lugares gastronómicos que no necesitaron una ley para ser solidarios, y de inmediato después de una charla de asesoramiento donde hablamos de los cuidados, la conservación y qué tenían que cambiar, elaboraron menús para celíacos, algunos con 15 años de actividad, es maravilloso ver cómo van pasando estos procedimientos de empleado en empleado”.
Frente a la falta de certeza en la manipulación de los ingredientes sale a la luz el mayor de los peligros, la contaminación cruzada, “porque podríamos comer muchas cosas pero dónde y con qué cuidados fueron elaborados”, el caso más común es el de las panaderías, que manejan harina de trigo, “en este caso es imposible la elaboración para nuestra dieta, lo hemos corroborado, no pasa por la lavandina o el alcohol en la higiene, pasa porque no haya ningún residuo de esos, con una mínima cantidad nos enfermamos”.

Signos
La comunidad mundial afectada es del 1%, “en cuanto a estudios argentinos, 1 de cada 100 individuos es celíaco, y por nuestras estadísticas propias a nivel asociaciones por cada celíaco hay 5 en la familia, o sea, despiertan ese número, queremos despertar conciencia a eso para realizar los diagnósticos sea en el primer o segundo grado, tanto en cadena ascendente como descendente”. Si el diagnosticado es un pequeño, el pediatra inmediatamente solicita análisis para los hermanos, si no los hubiera realiza una derivación a los padres para hacerse los estudios. “La celiaquía está representada por el iceberg, la punta visible que son los celíacos con síntomas visibles y rápidamente diagnosticables. En cambio, el gran bloque de hielo debajo del mar es lo más peligroso, hay celíacos sin síntomas, la enfermedad silente. La enfermedad está vinculada con la predisposición genética.
La sintomatología de un individuo a otro varían notablemente, “porque se piensa la enfermedad celíaca desde el gastroenterólogo, vinculado a lo gástrico, del aparato digestivo, hay síntomas extra digestivos, esto cursa con una desnutrición, el consumo de gluten barre las vellosidades a una velocidad y nivel distintos, esto no permite absorber los nutrientes, y afecta a todo el organismo o a una parte, puede ser los huesos, el cerebro, el corazón, el hígado y los intestinos. Puede haber diarrea o constipación o anemia por falta de hierro, desde el cabello que no se nutre hasta las uñas y la piel, otro factor que permite su detección si el dermatólogo puede diagnosticarlo. “Es el órgano más grande y más expuesto, hay muchísimas manifestaciones en ella”. Acostumbrados a hablar de los síntomas, que es lo que el paciente refiere, como un dolor de panza o un dolor de cabeza, lo que realmente descubre el médico es el signo, la distensión de ese dolor, esto es lo más importante, porque no muchos especialistas atienden a los síntomas, sí a los signos. “Queremos bregar por difundir que es preferible descartar una enfermedad celíaca, por eso luchamos, la detección rápida de la misma, que sea el análisis específico lo primero. Si está en el último paso nos encontramos con un organismo que se deterioró, en muchos casos generó otras enfermedades asociadas”.

ORGANIZACIÓN
Acela Bahía Blanca tiene un punto de atención en el Mercado Municipal, los lunes de 17 a 19.45 y los martes de 9 a 11.45 horas. También es posible comunicarse por el correo electrónico: acelabahiablanca@yahoo.com.ar.

ALIMENTACIÓN CLAVE
La intolerancia permanente al gluten es el resumen de la enfermedad celíaca, y una alimentación realizada a conciencia, de forma variada y segura es parte de un buen vivir. El Día Internacional de la Enfermedad Celíaca es el 5 de mayo, fecha apartada para concientizar y reflexionar sobre ella. “Desde el año pasado estamos dando talleres de cocina, porque hay mucha desinformación en cuanto a lo que tiene que ver con la higiene, la contaminación cruzada, síntomas y cómo debe ser dinámica del familiar celíaco y los otros miembros que la componen”, aporta María José Gómez, cocinera y responsable de una clase magistral dictado en el espacio de Zelarrayán 162.
“La clase magistral estuvo orientada a las familias y personas que pudieron aprovechar la oportunidad para orientarse en la preparación de alimentos, que no es tan simple ni tan básico como la cocina tradicional”. Los talleres de cocina en general contienen instrucciones para que personas en tratamiento, cocineras y cocineros, familiares logren conocimientos prácticos a la hora de preparar la alimentación. “Conforme la gente fue necesitando nos pidieron recetas, y el año pasado sobre fin de año, realizamos un cierre sobre el tema”. En el 2018 más armados y teniendo en cuenta el interés que despertó su tratamiento decidieron ofrecer una clase abierta, “siempre es importante poder capacitarse, trabajo con esto a diario, y hay muchas situaciones que he podido resolver. La gente que cocina en su casa está atenta a los costos elevados de las materias primas”. Lo rico y lo saludable elaborado en la tranquilidad de los hogares, sabiendo que no está contaminado y que no tiene riesgos de enfermarse es una opción posible. Recetas, degustaciones, consejos e información colaboraron en una jornada práctica. En su experiencia, Gómez asegura que los más pequeños afectados por la celiaquía aprenden muy rápido rutinas y preparaciones, “incorporan a su vida la vianda para los cumpleaños o se toman medidas de aviso para otras personas, de esta forma y a través de los grupos se instala el tema y se generan conversaciones, anécdotas y vivencias que aportan al crecimiento”.

Autor: Redacción EcoDias