A-MARGO Locales

Fecha: Martes, 20 Febrero, 2018 - 00:00

Carnaval sin la alegría prometida

Sin corsos céntricos los días feriados. Sin diálogo, sin previsiones y con recorte presupuestario, los carnavales se están llevando adelante en los barrios.
Lejos parece estar el tiempo de levitas, bombos, sombrillas, brillantes sonrisas y cantos de identidad por las calles bahienses. El propio titular del Instituto Cultura, Ricardo Margo, le puso palabras al desprecio, que se va transformando en el sello, ante lo popular en esta gestión de gobierno.

“La falta de previsibilidad de parte del municipio complicó el estado de la organización, creo que la intención era la de no hacerse, hasta último momento jugar con los tiempos para que no pudiéramos hacerlos”, dijo Marcelo Pereyra, presidente de la Asociación de Murgas.
A pesar de esta actitud por parte de la municipalidad, Pereyra subraya que “nos pusimos la camiseta, nos acomodamos al presupuesto que nos dieron, lo terminamos sacando igual”. Las murgas recibieron 260 mil pesos a través de un subsidio, “menos seguro de espectador, menos responsabilidad civil, menos arancel de AADI CAPIF (derechos por la ejecución pública de fonogramas de los artistas intérpretes y productoras), y a partir de ahí hay que hacerse cargo de 22 noches de corsos”. El resto del dinero que completaría 400 mil pesos llegaron a instituciones que realizan corsos, esto lo realizan con una organización sobre la fecha de los carnavales, están incluidos General Daniel Cerri, Villa Mitre y Cabildo. “Por lo que hablé estas dos últimas cuentan con fondos para el sonido que asciende a 7 mil pesos, por lo tanto una gran parte del dinero está destinado a Cerri, que contaría con 30 mil pesos por los 6 días de corsos”. Por lo tanto, la Asociación considera que no hay relación entre quienes están abocados a las murgas y las instituciones que se suman a su realización en el mes de febrero, “estimamos que el gasto destinado a cada una de las noches sería próximo a 6 mil pesos”. Los carnavales de Ingeniero White no fueron tenidos en cuenta en la partida presupuestaria, por lo tanto, no cuentan con fecha de realización.
Consultado por las críticas sociales en cuanto a una inversión de tales dimensiones, Pereyra comparó que “es el mismo dinero que el municipio gasta en viandas en año, Cultura tiene 50 millones de pesos durante el año y no da nada para una actividad que dura todo un mes”. El monto de 260 mil pesos debe ser distribuido en 22 noches de actividad cultural, “donde se encuentran involucrados 10 barrios distintos, 260 mil pesos es nada, no solo para los corsos, sino para cualquier actividad”, teniendo en cuenta que los costos de sonido ascienden a 187 mil y el traslado en colectivo a 160 mil, “como se ve no cierran los números por ningún lado”.

Mientras tanto, en los barrios
El trabajo de una murga barrial no se agota en las instancias de corsos de febrero, de hecho, esto constituye la muestra de una tarea sostenida por todos los meses en los barrios. Pereyra dirige la Murga Portadores de Alegría, que nace en el año 2009 como un proyecto salesiano del Padre Franco, del Colegio La Piedad. “Buscaba que tanto chicos como chicas de los barrios se pudieran a la cultura, tuvieran una motivación a través del baile, de aprender a tocar un instrumento o poder cantar, nos dedicamos a atraer a los chicos. En este momento, hemos sumado muchísimos chicos, la actividad la realizamos durante todo el año con ensayos”. Además, cuentan con un merendero, en funcionamiento los días domingo, “está abierto tanto para murgas como para la comunidad, es un poco más amplio y complejo que los festejos de carnaval”.
La murga se enriquece con el apoyo de los familiares, “el sostenimiento de las mamis, madres de las mascotitas, los más chicos, como también las de las chicas o de las princesitas, que son las adolescentes de la murga, y encuentran muchas de ellas la posibilidad de compartir con sus hijos una actividad que los une, tener algo realmente en común, y ser parte de ella, a veces para acercarse a sus hijos y acompañarlos”.

Otro carnaval
El responsable de Cultura no dio respuesta por siete (7) meses a la Asociación, “tampoco lo hizo a fines de diciembre y lo que nos dijo que por una cuestión presupuestaria no se hacían los corsos del centro. No dijo nada sobre la seguridad, como dijo en otros medios”, entendiendo que los costos de los dos días de corsos céntricos se equiparaba a lo aportado en los corsos barriales, el municipio desestimó su realización. “Tuvimos que aceptarlo, no tuvimos otra opción que no realizarlos, pero pensamos que al no hacerse esa erogación total iba a haber un apoyo total a los corsos barriales, pero no fue así. No solo suspendió los corsos céntricos, sino que nos dio el 20% del presupuesto que necesitábamos para hacer los corsos barriales, además no nos daban la guardia urbana para cortar las calles ni seguridad”. El jueves, después que la Asociación dio una conferencia de prensa para denunciar esta situación, “recién ahí, como una reacción termina otorgándonos algo que les conviene a ellos, aunque no se den cuenta”. Las murgas presentaron una nota, como anuncio de la realización de un acto permanente, “esto está avalado por el Concejo Deliberante, votada por los concejales, y no nos han dado el presupuesto que corresponde ni tampoco nos dan la seguridad, el responsable es el municipio. Estamos pidiendo y avisando de la realización de un acto permanente, esto no es nuevo, tiene 16 años”.
La respuesta del municipio en la representación de Ricardo Margo fue calificada como “una chicana, según él las murgas son contestatarias por naturaleza, entonces planteamos con el colectivo cultural de toda la ciudad que ha sufrido recortes, nos juntamos y vimos que respondíamos a la misma problemática, decidimos usar ese vacío que había provocado la suspensión de los carnavales céntricos para hacer un festival multicultural, con todas las expresiones de la ciudad”. Por lo tanto, Unión Músicos del Sur, la Escuela de Teatro, la Escuela Orquesta, parte de la Orquesta Sinfónica, la Orquesta de Clarinetes, los Museos y Centros Culturales participaron del mismo. “Demostramos que nosotros podemos autogestionarnos, lo que no nos podemos bancar es la desidia o la soberbia de no recibir ningún dinero, como una forma novedosa de protesta y para la gente que se acerque a la Plaza Rivadavia sepa qué se está recortando, la calidad de los artistas bahienses”.
El carnaval en movimiento fue una demostración de lo que sabe hacer cada uno de los participantes, “me parece que no es algo para despreciar, se hacen muchas cosas interesantes en la ciudad y no es justo que se pierdan por falta de apoyo”.


IDENTIDAD Y ALEGRÍA
Los feriados de carnaval surgieron en 1956, donde las carrozas, comparsas, desfiles, disfraces, representaban la alegría y la identidad de los barrios y las localidades. Estos han quedado en la memoria colectiva de los habitantes, por eso, son recordados los realizados en Ingeniero White, en Cerri, en Bella Vista. En 1976 fueron prohibidos y se eliminó la fecha dentro del calendario de feriados. Recién en 2011, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, el espíritu del carnaval retornó con fuerza de fiesta popular.
A partir de esta fecha, los feriados representaron la oportunidad de celebrar la tarea social y cultural de los barrios, de los colectivos de murgueros dedicados a ocupar el espacio público de forma creativay recreativa, una apropiación de la calle. Por eso, durante unos años, la Avenida Cerri y después, la calle Alsina se habían convertido en corsódromosdonde banderas, cantos y matanzas se abrían para disfrutar de la alegría y de la espuma, como parte también del gozo de la democracia.

Autor: Redacción EcoDias