Opinión

Fecha: Martes, 18 Diciembre, 2018 - 00:00

Cómo veo al mundo

Me acerco a mis 93 años, intensamente vividos, el cuerpo se cae a pedazos, mi mente está lucida. Aunque empiezo a despedirme de estas páginas de Ecodias, al menos en entregas semanales.
El mérito que le asigno al capitalismo es el de haber vaciado de contenido a esa nueva concepción creada por la naturaleza al que dotó de inteligencia.
Que podría conquistar una sociedad más social y más humana.
Imagino al capitalismo como una telaraña que abarca la tierra y creó su liderazgo situando a Estados Unidos en el centro de la red.
Ante cualquier vibración y donde sea, la detecta y acude presurosa enredándola en su propia telaraña para después comérsela.
Traté de conocer (conocimiento) el contenido de cada Revolución que sucedía en la tierra.
La Revolución en Francia.
La Revolución rusa en 1917.
La Revolución china.
La Revolución de Cuba.
Y escuché a Trump, presidente de Estados Unidos, quien pronosticó que para el 2020 los Estados Unidos serían los dueños del espacio aéreo mundial.
Que le vendió millones de dólares en armas a Arabia Saudita. También lo hizo España, país que está al borde de cambios muy profundos. Por caso, el País Vasco y Barcelona buscan independizarse de la retrógrada y a la vez contradictorias políticas entre un país monárquico e imperialista y un pueblo que avanza y por momentos incontenible.
La formación filosófica me dice que “el hombre es un producto de sí mismo”.
La figura de Dios se diluye y la de extraterrestres que vengan a salvarnos no existe.
Existió un acuerdo entre Estados Unidos y Rusia de no avanzar en cuanto a misiles de largo y mediano alcance. Este acuerdo fue desatendido por Estados Unidos y su gobierno actual, lo que podemos apreciar nos lleva a una nueva escalada armamentista, al grado tal que se insinúa en los círculos económicos financieros capitalistas que todo avance hacia economías sustentables y desarrollo de cualquier país deben estar sustentados por vía de las armas.
Estados Unidos es un país totalmente preparado y militarizado, contra la voluntad de su pueblo. Convertido en una cárcel de pueblos, poco es lo que pueden hacer.
Y pocos son los que se dan cuenta de que Estados Unidos dejó de ser un país intocable. Lo demostró Corea del Norte al advertirle que sus misiles podían llegar a suelo norteamericano.
Si un país logra elevar su economía junto a eso debe militarizarse pues corre el peligro de ser destruido.
En la corta vida del animal-hombre (unos 40 mil años), durante los dos últimos siglos hubo periódicas crisis que el capitalismo superó (crisis coyuntural). La crisis que vivimos en estos momentos es de otra naturaleza, no será del todo estructural, pero la hegemonía del capitalismo se ha resquebrajado, presenta fisuras contra sus propios creyentes.
La ofensiva capitalista está buscando destruir América del Sur bajo el predominio de Estados Unidos y su FMI. Quizás porque los pueblos del mundo tierra -aun siendo mayoría- están divididos.
Las burguesías capitalistas se apropiaron de 200 países sobre 210 y abdican a sus pueblos. Medidas que solo benefician a quienes bajo falsas democracias los dominan y explotan.
La deformación, la falta de valores humanos que afronta la humanidad, debe ser superada.
Si los pueblos -que somos mayoría- lo decidimos, la alternativa de un nuevo mundo y la de un nuevo hombre es posible.

Autor: Por Aron Berstein