Gualeguaychú contra las papeleras Ecología

Fecha: Lunes, 1 Mayo, 2006 - 00:00

Cómo defender la vida

Estuvieron en Bahía Blanca integrantes de la Asamblea de Gualeguaychú, que se opone a la instalación de las papeleras en la localidad de Fray Bentos sobre el Río Uruguay. Invitados por A.D.U.N.S., Marcelo Darre y Osvaldo Moussou contaron sus experiencias en el gimnasio de las Escuelas Medias, junto a vecinos de Ingeniero White y del Barrio Juan Lopes. ¿Qué los unía?
A lo largo de la charla advertimos que mucho más de lo que uno se imagina...

 
Ante todo se encargan de aclarar que no son ambientalistas. Son vecinos, profesionales en este caso, que junto a otros muchos hace tres años salieron a impedir que dos plantas de celulosa se instalaran al otro lado del río. Moussou es ingeniero agrónomo y concejal. Darré es agrimensor y saca horas al sueño y a la familia para continuar con la lucha y con su trabajo.
 
Salir a la ruta
“Hace 30 años, Gualeguaychú era una ciudad netamente agropecuaria. Luego se convirtió en turística, por la gran cercanía a Buenos Aires. Por eso, la construcción de las papeleras afectaría a una de las principales playas del lugar y cambiaría el lema ‘Todos los verdes’ que tiene Entre Ríos”, explica Darré cuando se le pregunta cómo es su ciudad. “ A medida que nos fuimos dando cuenta de esto, se fueron sumando entidades como la Sociedad Rural, la Federación Agraria y hasta la última ama de casa se prendió a este movimiento, porque creemos que es una causa noble, justa”.
Y comenzaron los cortes, primero parciales, con campañas de concientización hacia las personas que iban o venían del Uruguay hasta que un día no se fueron más de la ruta. Cuando esta edición de EcoDias esté en la calle, se habrá cumplido un año de la concentración que reunió a más de 40.000 personas por este reclamo. Y posiblemente ya se hayan levantado los cortes.
Mantenerse no fue fácil. Moussou cuenta que constantemente la empresa Botnia (una de la dos firmas responsable de las papeleras) los está llamando para dialogar. Diálogo al que ellos se niegan, aun con la Iglesia de por medio, porque en casi todas las oportunidades han ofrecido viajes para los vecinos y para periodistas. “Por eso tenemos que cuidarnos hasta de hablar con los ‘tipos’”, dice el concejal.
Confirman que el apoyo político es oscilante: “Por momentos nos apoyan y cuando el gobierno nacional les dice algo, cambian de opinión”. Inmediatamente diferencia el poder provincial del nacional: “Nunca la Gendarmería nos ha intentado sacar, ni mucho menos. Es más, la Gendarmería nos ha cuidado. Eso es un apoyo”.
 
Pelearse con el hermano
No hay duda de que el conflicto con las papeleras cobra otra dimensión porque el contrincante es Uruguay, un país con el que nos unen más cosas de las que nos separan.
Al respecto, Darré dice que la antinomia pasa porque los uruguayos aseguran que las papeleras son producción y “nosotros queremos un medio ambiente sano”. Ofrece datos para refutar a los orientales: “1500 millones de inversión que le van a dar trabajo a 600 personas. Si dividís los 1.500 millones por el número de personas, te da 500.000 dólares para crear cada fuente de trabajo. Imaginate que ese cuento que te dicen de las fuentes laborales que van a crear, es relativo porque una serie de campos destinados a otras actividades han pasado a la forestación, que es una actividad que no emplea mucha mano de obra, los salarios son muy bajos y estas empresas no permiten que sus obreros estén sindicalizados. En realidad, el trabajo de un obrero de campo en la forestación es casi una semiesclavitud, porque tener que ir ahí es un trabajo de locos”. “Lo que tampoco se dan cuenta los uruguayos es que la defensa del medio ambiente también los beneficiaria a ellos, porque los más afectados serían los que están más cerca. Entonces es una lástima que ellos no entren en razones....”
 Citando a un abogado en Derecho Internacional, Moussou es más duro al definir esta disputa: “Usted puede tener un hermano, pero si su hermano se queda con la herencia, usted va a ir a la justicia, por más que sea su hermano. Y eso no implica que deje de ser su hermano”.
 
Entre papeleras e industrias petroquímicas
Hasta el momento, usted ha leído sobre contaminación, defensa del medio ambiente, pérdida de puestos de trabajo, presiones empresariales y políticas, disputas entre vecinos por los que unos consideran un avance y otros un notable retroceso.
Si cambia la palabra “papeleras” por “industrias petroquímicas”, ¿de qué se acuerda?
Los vecinos de Gualeguaychú recorrieron Ingeniero White y, aun sabiendo que los procesos sociales no pueden extrapolarse mecánicamente, les pedimos una opinión sobre la situación en Bahía.
“Se tienen que empezar a mover, nada más”, comienza diciendo Moussou. “Es más difícil porque las empresas ya están instaladas. Yo no digo que las empresas se van a ir ni mucho menos. Pero tiene que haber un control mucho más estricto del que hay. Pero es más fácil porque estamos dentro del país. Nosotros estamos luchando con algo que está fuera del país. Y cuando uno se mete en todas estas cosas, se empieza a dar cuenta de que hay muchísimos organismos no sólo nacionales sino internacionales a los que uno puede recurrir. Es decir, desde el Ombudsman hasta la Comisión Internacional de Derechos Humanos, donde se pueden presentar como damnificados si la solución no la tienen en Bahía. Yo le puedo asegurar que cuando todo eso empieza a funcionar desde afuera, las plantas se ponen en orden, porque a ellos no les gusta estar metidos en un conflicto internacional, que su nombre esté en la Comisión Internacional de Derechos Humanos... Eso nosotros lo tenemos claro, porque hemos ido a casi todos los Foros internacionales a hacer valer nuestros derechos”.
 
Palabra de Greenpeace
También estuvo en Bahía Blanca, en este caso invitada por la Asociación Médica, la coordinadora de la campaña anticontaminación de Greenpeace, organización que hoy se encuentra abocada casi exclusivamente al tema “Papeleras”.
La licenciada Paula Brufman es bahiense, hace 4 años que se radicó en Capital Federal y hace 1 año que trabaja en la organización ambientalista.
Reconoce el valor de la movilización en Gualeguaychú como forma de instalar el tema en los medios masivamente, pero sostiene que los cortes de rutas son una metodología que ya no sirve.
Resignada a que las papeleras no se van a ir, enfatiza el tema de los controles y de la tecnología a utilizar, no sólo para los dos plantas en cuestión en Uruguay, sino para la industria en general en todo el Conosur. En tal sentido, Brufman no confía en el Tribunal de la Haya para resolver este tema. “Puede laudar en lo que se refiera el cumplimiento del Tratado del Río Uruguay, pero nada puede hacer con respecto a los controles”.

Autor: Denise Navarrete Ibáñez