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Fecha: Martes, 5 Septiembre, 2017 - 00:00

Bebeteca

La Biblioteca Villa Duprat lleva adelante hace dos años una bebeteca, proyecto interdisciplinario para mamás y bebés del barrio. Estimulación, juego, lecturas, canciones, charlas informativas para crecimientos integrales y felices.

“El proyecto nació en el taller de mamás y bebés en el año 2015, fuimos la primer bebeteca de la ciudad, en los últimos meses se han creado otras en diferentes bibliotecas populares pero la nuestra mantiene la concepción de herramienta transformadora con un enfoque más integral y de trabajo con las madres”, cuenta Laura Fuentes, bibliotecaria de la institución, en charla con EcoDias.
“Una de las problemáticas que detectamos en el barrio es que había un número de adolescentes mamás muy grande, y por una relación personal con Virginia Escudero, psicóloga que trabajaba en Envión, empezamos a armar este taller de mamás para reforzarlas en su rol, orientarlas con respecto al cuidado de los bebés, empezamos a entender que eran mamás muy chiquitas, de 16 años en adelante, que al convertirse en madres abandonaban sus espacios naturales de grupos de pares, de estudio, y que por el otro lado, quedaban dentro del ámbito familiar y dejaban a cuidado de terceros a sus propios hijos”. Evaluando esta situación y teniendo conciencia de la importancia del desarrollo de un chico hasta los 3 años, Fuentes y Escudero comenzaron un trabajo de conocimiento y reconocimiento de las necesidades de ambos grupos, “llevamos profesionales que dieron charlas desde diversas perspectivas, no solo para generar un vínculo más fuerte con los bebés sino también con temáticas como la lactancia, los controles médicos, la comunicación con el bebé a través del juego, las palabras y las canciones. Uno de los temas que surgió en el taller es que las mamás donde estaban viviendo no tenían espacios para jugar con sus hijos y por eso se armó la bebeteca”.
La actividad tomó forma entre junio y agosto de 2015, la bebeteca surgió como un espacio vinculado a la biblioteca, abierto a todo el grupo familiar y con una propuesta exclusivamente lúdica. “Mantuvimos el espacio de reflexión con las mamás, que entendimos que era la figura vinculada al bebé de manera directa y después integrar a los papás, y después lo que hicimos fue dedicar dos días, uno al taller de mamás y otro a la bebeteca como espacio lúdico”. Más de 15 mamás asistieron, “incluso venían mamás desde el centro, de pronto uno de los aspectos era que generaba curiosidad en mucha gente, de hecho recibimos visitas constantes de estudiantes de nivel Inicial y Psicopedagogía de los institutos terciarios locales. Después quedaban tan fascinados que volvían a realizar actividades de juegos o de estimulación. Nos movimos en un ambiente admirable y grato”. La instancia de trabajo fue calificada por Fuentes como grata y admirable, “principalmente cómo los bebés se ponían en contacto entre sí, permitirse este espacio de juego fue fabuloso porque muchos niños llegaban de mundos de adultos, algunos presentaban retrasos en su desarrollo y al estar en contacto con pares los superaron, por lo tanto a la semana estaban en pleno movimiento, y se convirtieron en deambuladores todo el tiempo”.

No es novedad

Las bebetecas en general funcionan como espacios anexos a las bibliotecas, pensadas como lugares donde hay libros para los más pequeños, “la dimensión de esta bebeteca iba más allá, porque no solo se pensaba como un espacio donde hubiera recursos de libros para bebés sino también un espacio de juego, estimulación, orientación, de aporte de información para las familias, pensada en un sentido más integral”.
“Cuando detectábamos alguna dificultad de salud les hacíamos a las mamás el contacto con las salitas médicas próximas, también se hizo ese trabajo en ese sentido para que tuvieran el control adecuado”. Además, el taller estuvo muy concurrido con profesionales en estimulación, música, psicólogos y ginecólogos, “con ellos se plantearon diversos temas entre ellos cómo incorporar a los papás en el vínculo y también pensar en el próximo momento de maternidad. “Fue realmente importante para sostenerlas a ellas, que también encontraron a un grupo de amigas. Después festejaban juntas los cumpleaños de sus bebés, salían a pasear con sus chiquitos, por eso creo que fue una experiencia maravillosa”. Bajo el panorama de mamás muy jóvenes, “algunas de ellas no eran primerizas, pero a lo mejor con la llegada del último hijo se habían propuesto un cambio en sus vidas, entonces no solo establecieron una calidad de vínculo muy especial con este último hijo sino que también decidieron cosas personales”. Si bien el proyecto según propone Fuentes está abierto a ser aplicado en cualquier comunidad, “la idea es que la bebeteca sea a medida de esa comunidad”.

Recursos

Fuentes asegura que el proyecto se llevó adelante por el compromiso con el vecindario, ya que carecían de recursos económicos, “si una vez armado el proyecto recibimos apoyo de un programa que coordina Javier Sáenz Coré, Carrera De aquí a la luna, son maratonistas que corren una cierta cantidad de kilómetros y a partir de eso recorrido se obtiene algún tipo de sponsoreo. Uno de ellos fue EDES, ese ingreso nos permitió comprar un piso de goma, juguetes y libros infantiles y Cooperativa Obrera nos obsequió una orden de mil pesos con lo que compramos un gimnasio para bebés”. La solidaridad de los integrantes de la biblioteca sumó juguetes de las propias casas, asimismo se realizaron juguetes con objetos cotidianos.
El grupo se mantuvo hasta principios de este año, “cuando las mamás egresaron del taller porque sus hijos están en jardín de infantes. Una de las cosas que reforzamos es que las mamás continuarán con algún proyecto: terminar de estudiar, hacer un curso de capacitación o encontrar trabajo para poder independizarse económicamente y todos esos objetivos se fueron cumpliendo”. Por eso, Fuentes considera que el trabajo está comenzando una nueva etapa, “puesto que las madres y bebés han egresado, han cumplimentado el tiempo de trabajo juntos al momento que los pequeños cumplen 3 años. Estamos armando un nuevo grupo de mamás, para lo cual ya realizamos dos reuniones de planificación”. El trabajo en dos planos fue la característica peculiar: el vínculo de la mamá con su bebé y el refuerzo de la autoestima de las jóvenes, “trabajamos en lo que ellas soñaban hacer, hicimos un acercamiento para reconocer si estaban orientándose hacia eso que ellas deseaban o soñaban y cuáles eran las dificultades, cómo soslayarlas. Hubo una gran ayuda entre ellas, si alguna tenía que estudiar otra le cuidaba el hijo, entendiendo además el poder de las mujeres cuando quieren hacer algo, cuando lo hacen juntas más”. La convocatoria y propuesta fueron apropiadas por las asistentes, “no faltaban excepto si los bebés estaban enfermos”, con una asistencia casi perfecta en la sede de Peñaloza 172.
Uno de los aspectos que preocupaban era que los chicos comenzaran en los jardines maternales, “en Bahía Blanca no hay muchos jardines maternales, menos en la zona donde nosotros estamos”. Una de las mamás decidió comenzar sus estudios en la Escuela de Enfermería del Hospital Municipal y consiguió lugar en un jardín próximo, “se permitió que su hija tuviera su propio espacio de estimulación en el jardín mientras ella podía continuar con sus estudios”. Todos los niños en este momento están dentro de una institución educativa, “uno sabe que en estos espacios, más allá del juego y del aprendizaje hay una mirada de cuidado”.

Autor: Redacción EcoDias