ETAPA TESTIMONIAL Derechos Humanos

Fecha: Jueves, 6 Agosto, 2020 - 00:00

Avanza el juicio a integrantes de la Triple A

El Aula Magna de la Universidad Nacional del Sur fue sede de las audiencias en las que se juzgan a integrantes de la Triple A.

Las jornadas del jueves 23 y 24 de julio se llevaron a cabo sin público, y con transmisión en vivo por el canal de Youtube del claustro académico. Se encontraban presente uno de los jueces, el doctor Roberto Amabile, mientras que los dos restantes, Marcos Aguerrido y Pablo Díaz Lacava lo siguieron por vía remota. Roberto Aceituno, Osvaldo Pallero, Héctor Forcelli y Juan Carlos Curzio fueron acusados de pertenecer a la banda parapolicial Triple A durante los años 1974 y 1975.

Los testimonios
En el transcurso del debate, pudo escucharse la declaración de cuatro testigos: Dante Patrignani, Daniel Juliá y Juan Larrea (de manera presencial), mientras que Jorge Scoccia lo hizo por videoconferencia.
Patrignani y Larrea, militantes estudiantiles y del Partido Comunista al momento de los hechos que se juzgan, dieron cuenta detalladamente de hechos concretos sucedidos en esos años en los que el accionar de la patota que se encontraba al mando del Rodolfo Ponce de la extrema derecha peronista y secretario de la CGT Bahía Blanca, se extendía libremente por la Universidad. La aparición de este grupo se produce con la intervención de Remus Tetu, quien los contrata como “personal de seguridad de la universidad”.
Ambos proporcionaron detalles del asesinato en los pasillos del estudiante y militante David Watu Cilleruelo, como también de la toma de la Universidad Tecnológica Nacional, donde destacaron la presencia del ex Personal Civil de Inteligencia y camarista Néstor Montezanti. Recordaron el desalojo violento de un “juicio político” que le realizaron a Tetu, de asambleas universitarias, etc., todo esto como parte de un ataque generalizado y sistemático contra un sector de la población, particularmente estudiantes universitarios y obreros organizados.
Patrignani dio cuenta de una ocasión que se los vio repartiendo volantes “de la juventud sindical peronista, que hablaban de limpiar a la universidad de los elementos extremistas opuestos a la doctrina nacional y etc., etc., que era el discurso de La Nueva Provincia y de la CGT”, expresó.
Coincidieron que Argibay padre e hijo, Sañudo, los hermanos Chisu, Chacho Pérez, el ex camarista Montezanti, entre otros, también pertenecían a la patota paraestatal.
También declaró Daniel Juliá, quien trabajaba de barman en Rancho X, adonde los integrantes de la Triple A eran asiduos concurrentes. Era común que hablaran de sus crímenes, además de hacer ostentación de armas largas y cortas, explicó el testigo, ya que los debía atender casi todas las noches en la confitería. Identifica a Argibay, Aceituno, De Rosa y otros que estaban al mando de Rodolfo Ponce.
Jorge Scoccia, secretario administrativo de la Universidad Nacional del Sur en aquel tiempo, declaró que al asumir Tetu fue dejado cesante, debido a su negativa a cometer ilícitos, como le fue ofrecido por el mismo. En diciembre de 1975, fue secuestrado, un grupo de civiles lo sacó de su casa, encapuchado, lo llevaron a la Comisaría Segunda. Fue torturado con picana eléctrica. Posteriormente, fue trasladado a la cárcel de Villa Floresta, sin causa ni proceso.

Segundo día
En esta oportunidad declararon tres testigos que dejaron un detallado testimonio de lo vivido durante esos años en Bahía Blanca. “La jornada tuvo un carácter emotivo, por las declaraciones escuchadas, pero fundamentalmente un perfil histórico y reflexivo de nuestra historia reciente, reafirmando una vez más, la importancia de los Juicios de Lesa Humanidad como un legado democrático y una política permanente en la lucha contra la impunidad”, afirmaron desde H.I.J.O.S Bahía Blanca.
El primer testimonio fue el de Alberto “Carucha” Rodríguez, militante histórico del Partido Comunista, compañero y amigo de David Watu Cilleruelo, quien fue testigo presencial de su asesinato el 3 de abril de 1975 en los pasillos de la U en Av. Alem, mientras repartían volantes.
El testigo señala a Argibay padre e hijo, y a Raúl Aceituno, como los miembros de la Patota de la Triple A, que estaban presentes y ocasionaron el asesinato del estudiante. Relata como esas tres personas frenan a Watu, quien pega la vuelta, les da la espalda, y es allí cuando se escucha el estampido del disparo. Quien está a su lado de inmediato era Argibay padre, con el arma en la mano.
Rodríguez en la conmoción, sale del lugar, y cuando llegan a la playa de estacionamiento, puede ver a las tres personas de la banda parapolicial yendo hacia el auto del rectorado con el cual se desplazaban. Watu es trasladado al hospital, donde fallece.
“Vamos a limpiar esta universidad de los zurdos”, decía el volante que le entregaron en mano a Rodríguez en 1974. En otra oportunidad, en el hall central había 5 o 6 sujetos armados que pintaron las paredes con la sigla AAA entre los que reconoció a Argibay y a Aceituno.
“En Bahía Blanca el silencio sobre este tema fue inexplicable, porque lo sufrimos mucha gente, no solamente los estudiantes, comerciantes que sufrieron los aprietes de esta gente, profesionales, la Iglesia. Hasta tenían que poner plata algunos para que no les rompieran los negocios, mataron sacerdotes en el Juan XXIII y la Iglesia no hizo nada, no nos acompañó nunca”.

Odio y saña
Miguel Pereyra, estudiante de Geología y compañero de Cilleruelo en 1975, es el segundo testigo. Relata el entorno político estudiantil que se registraba en la Universidad y en la ciudad, como también el hecho puntual del asesinato de Watu, ya que se encontraba a escasos metros del hecho. Explica que luego del estampido por el disparo se acerca al lugar del disparo, y se encuentra “al lado del cuerpo, que estaba boca abajo, se arrima Argibay lo da vuelta, lo identificó que es Watu, y arrodillado Argibay con la pistola en la mano, me apunta y me dice, pobrecito se golpeó la cabeza contra la pared”. Es Pereyra quien traslada al estudiante herido de muerte hasta el Hospital Municipal, en el auto de otro compañero.
Coincidió con Rodríguez en el clima de persecución y terror generado por la banda parapolicial, “entraban con las armas en la mano en el aula a ver si estaba el que buscaban. Actuaron con odio, con saña”. En cuanto a la complicidad aseguró que contaban con el beneplácito de la justicia con el juez Madueño y de la policía. “Estos grupos no eran loquitos, tenían una finalidad, no era Watu el único caso eran muchos, era destrucción”. También identificó a Montezanti en la toma de la UTN, al igual que la mayoría de los testigos anteriores.

Terror y nada
Por último, declaró Graciela Lusky estudiante de la UNS, compañera de Cilleruelo y testigo presencial de su asesinato. Relata el momento del asesinato, con detalles similares a lo declarado por los demás testigos, reconociendo también a Jorge Argibay como su autor. Resalta que “había miedo, después hubo terror y después, durante muchos años no hubo nada”.
La testigo relató cómo fue su detención y posterior cárcel, sin proceso ni acusación, hasta el año ´77 que queda absuelta, luego del intento de un “juicio ético y político a Remus Tetu”. Además de la vinculación del interventor de la UNS con esta banda parapolicial de la Triple A, Lusky relacionó a la misma con Rodolfo Ponce de la CGT, el V Cuerpo de Ejército, López Rega a nivel nacional y todo ello bajo el beneplácito de la Nueva Provincia que actuaba de vocero, para su accionar en la ciudad.

Fuente: H.I.J.O.S. Bahía Blanca

Autor: Redacción EcoDias