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Fecha: Miércoles, 15 Mayo, 2019 - 00:00

Ansiedad, fobias y estrés

“Viva aquí y ahora” es una excelente recomendación para preservar la salud mental ante una vida cotidiana vertiginosa, hablar de los procesos es ingresar a un cambio consciente.

La ansiedad, las fobias y el estrés son las recurrentes consultas médicas y tema de conversación de las rutinas laborales. “Todos estos diagnósticos tienen síntomas en común: el trastorno de pánico, la fobia específica y el trastorno de ansiedad”, dijo el doctor Guillermo Suárez a la gran audiencia que se instaló en la Biblioteca Popular Rivadavia.

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El encuentro se enmarcó en el ciclo de charlas que la institución cultural convoca cada año. El médico psiquiatra creador del grupo Fobi, y autor de los textos Autor de “Vivir sin miedo” y “Vencer el miedo”, recalcó que “el miedo surge al rememorar las crisis de pánico, a esa sensación le pueden agregar la desesperación, es importante reconocer que ese miedo estuvo y no hay forma de decirlo de otro modo”. El miedo da lugar a las crisis de pánico, de gran intensidad y potencia, con muy poca duración, como máximo llegan a durar 15 minutos, “es cierto que uno cree que se muere, los síntomas pueden ser diversos, de los 13 posibles se diagnostica un trastorno de pánico cuando se cumplen con 4 de ellos”. Poderosa en lo físico y lo psíquico la crisis de pánico es variable, depende de las personas, “la buena noticia es que no tienen consecuencias, a pesar de sentirla de una manera terrible, una vez que pasa pasó y no deja ninguna secuela”.
Las fobias son miedos a diversos elementos, seres, situaciones u objetos. “Una persona le puede tener miedo a las arañas, a los perros, a los gatos, a las víboras, y hasta algunas ni siquiera pueden nombrar al animal al que le temen, porque por el solo hecho de mencionarlas les corren un frío por la espalda”. El viento, el encierro, la muerte son otras fobias más generales. El origen de las mismas debe indagarse en el pasado de la persona que la padece, “pueden haber ocurrido muchas cosas en los primeros años de vida, por mi experiencia en aquellos 5 primeros años”. Asimismo, algunas fobias son insólitas, como tenerle miedo a los caracoles, a los globos, al fondo de las tazas, “la gente se da cuenta que muchas veces sus miedos no están fundados en razones, por qué para que un caracol te haga daño hay que andar mucho”.

Cada persona, una historia
La trayectoria del especialista en el grupo de autoayuda Fobi acumula infinidad de historias personales en relación con las fobias. “Una mujer le tenía miedo a los gatos, era tal el miedo que no iba a las casas de amistades que tuvieran este animal. Entonces, investigando qué le pasó, hubo un momento en su vida, en la infancia donde toda la familia se sentó en el living de la casa para ver la novela, nadie se explica cómo de la cocina salió un gato que nadie sabe por qué estaba ahí y el animal saltó al sofá y la rasguñó entera. Esto le produjo un gran impacto emocional por lo sorpresivo”. Otra de las historias de pacientes remite al miedo al fondo de la taza, una rareza dentro de las fobias específicas, “esta mujer no podía tomar el café y ver la borra en el fondo”. Su trauma se remontaba a su niñez, su familia se juntaba a comer en el campo, estaban sus padres y sus abuelos, del tendal se voló un chal cayó al fondo del aljibe, el rescate de la prenda debía ser realizado por alguien de un tamaño pequeño, entonces la bajaron en un balde a la niña. La operación fue exitosa, el pañuelo regresó a las manos de su dueña, pero para la nena la experiencia fue inolvidable: la oscuridad, las raíces, las alimañas y la temeridad de la acción la marcaron para siempre. El fondo del pozo quedó asociado con el fondo de la taza, el sedimento y la borra quedaron asociados para su mente. “Han ocurrido acontecimientos en mi vida que me han impactado, y esas cosas tienen mucha importancia sobre todo en los primeros 5 años de vida, las que nos van pasando después no tienen esa misma fuerza o intensidad”, remarcó. Un hombre padecía de miedo a los globos, no podía cruzar una plaza donde había iluminación en esos artefactos que imitaban su forma, “en un cumpleaños al que asistió de niño, había una piñata, cuando fue rota, los chicos se abalanzaron por los caramelos y lo aplastaron. La madre en lugar de suavizar el evento, en cada cumpleaños cuando venía la piñata lo sacaba con un gran espectáculo. Para él quedó asociado ese globo que funcionaba como piñata con la muerte”.
El trastorno de ansiedad generalizado se identifica con un estado de alerta permanente, una espera de que algo malo suceda o algún hecho que no tenga mucho sentido. “La idea de que va aparecer un fantasma o que se apague el sol, son posibilidades en un caso improbable y en el otro posible, pero seguramente no será mientras viva ahora”. Estas ocurrencias están asociadas a personalidades con una mirada dramática de la vida. La intensidad del trastorno es tolerable, el plazo entre su aparición y su desaparición es prolongado, “estas personas tienen una imaginación bastante desarrollada, y los síntomas físicos que pueden aparecer son las palpitaciones y la respiración agitada, el pensamiento es confuso y se tiene la sensación permanente de algo va a ocurrir”.
El trastorno de pánico nos deja en un estado agotador, sin embargo, cuando la ansiedad y el miedo desaparecen, la calma regresa y no quedan secuelas del mismo. “Hay que tener en cuenta que puede aparecer una vez y no hacerlo más o pueden tenerse crisis a repetición, lo importante es saber que una crisis no nos va a matar, pasará y nos recuperaremos”.

Autor: Redacción EcoDias