Lejos de un trabajo decente Bahía Blanca

Fecha: Domingo, 6 Marzo, 2011 - 00:00

Amos y esclavos

En pleno 2011 se siguen descubriendo modelos y condiciones de trabajo propios de siglos pasados. Se trata de formas de trabajo indignas, similares a la esclavitud y que sufren grandes cantidades de personas en nuestro país. En cercanías a Sierra de la Ventana y en Pedro Luro el problema no es menor.

Para tratar una problemática es bueno previamente dejar en claro algunos conceptos y definiciones. Sobre todo cuando esa problemática pertenece a otras épocas y sin embargo se va convirtiendo en una práctica común en estos tiempos que corren. Hablamos del trabajo indigno, de condiciones laborales paupérrimas que se asemejan a la esclavitud y que, aunque parezca mentira, siguen existiendo.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que el trabajo decente resume las aspiraciones de la gente durante su vida laboral. Significa contar con oportunidades de un trabajo que sea productivo y que produzca un ingreso digno, seguridad en el lugar de trabajo y protección social para las familias, mejores perspectivas de desarrollo personal e integración a la sociedad, libertad para que la gente exprese sus opiniones, organización y participación en las decisiones que afectan sus vidas, e igualdad de oportunidad y trato para todas las mujeres y hombres.
Si sólo nos ocupáramos de hablar de trabajo en negro, desde el vamos no se cumple con lo que dicta la OIT pero la situación puede volverse peor si nos referimos a hacinamientos, mal pago, falta de higiene y hasta trabajo en donde hay personas menores de edad involucradas.
Mucho de ello ocurrió en cercanías de Sierra de la Ventana, donde la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) detectó condiciones laborales paupérrimas en un establecimiento agrícola de la firma Status Ager S.A. Otro tanto tuvo lugar en Pedro Luro debido a que en un predio de cultivo se encontró precariedad laboral, personas de distintas edades e inmigrantes en situación irregular.
EcoDias tuvo la oportunidad de hablar con Horacio Ponzoni, jefe a cargo de la Dirección Regional Bahía Blanca AFIP - DGI quien describió los operativos realizados en conjunto con el Ministerio de Trabajo y la Policía Federal. Acerca del predio cercano a Sierra de la Ventana, informó: “Fue muy oportuno porque al momento que nosotros llegamos -estimábamos que al atardecer era cuando todos los operarios que se distribuyen en el campo vuelven a su campamento-, en realidad estaban con los bolsitos preparados para volverse a Santiago del Estero. Con el primer contacto logramos que el personal que se estaba retirando colaborara, brindando información, nos hiciera de guía en el campamento, nos mostrara las condiciones paupérrimas en que habían estado desarrollando las actividades y documentamos a través de filmaciones y fotografías. Con ese material, al día siguiente, establecimos la denuncia en Fiscalía”.
Resaltamos que se trata de condiciones indignas de trabajo similares a la esclavitud debido a que no se puede hablar exactamente de esclavitud ya que los trabajadores recibían una remuneración por su trabajo, si bien muy baja. Respecto a las situaciones que tuvieron que sufrir los trabajadores en sus días laborales, Ponzoni apuntó: “Nos referimos a situaciones tales como que el lugar donde pernoctaban eran casillas de chapa tipo palomar, estaban, por la cantidad de gente por casillas, hacinados. Había bastante suciedad en los lugares donde cocinaban sus alimentos. Hasta la última parte de la campaña no habían recibido agua potable, tomaban agua de pozo. Tampoco habían baños dignos, había uno o dos baños químicos que habían acercado en la última parte pero que en realidad eran sólo la fachada de baño químico porque el olor nauseabundo que tenían realmente superaban cualquier experiencia positiva al respecto; no tenían luz”.
Por lo que puede notarse, dichas condiciones se encuentran muy lejos del ideal de trabajo decente que propone la OIT.

Niños trabajando
De unos años a esta parte los niños y jóvenes se han ido convirtiendo en víctimas del sistema imperante. Buena parte de la sociedad, cuando no los tilda de delincuentes y solicita la baja de edad de imputabilidad, hace la vista gorda cuando ve, como en este caso, que se encuentran trabajando y en condiciones indignas. Lo ideal, y no hacen falta definiciones al respecto, es que los chicos estén jugando y en una escuela: en Pedro Luro realizaban tareas de mayores y, para peor, de mayores castigados.
En el operativo realizado en esa localidad también participó la Dirección de Migraciones por la posibilidad de encontrarse con personas extranjeras con problemas de documentación: “Vimos que las condiciones eran peores todavía que las que habíamos detectado en Sierra de la Ventana. El baño directamente era un excusado, un pozo en el piso entre tres plantas, un nylon de gruesa densidad hacía las veces de paredes. Había una casilla delimitada también con nylon en el techo, pisos de tierra, mucha suciedad en los lugares donde se preservaba el alimento. Tomaban también agua de pozo. Había una menor trabajando que eso hizo que le diéramos participación a minoridad y había menores que acompañaban a sus padres y que colaboraban en la búsqueda de las hortalizas para armar el sustento diario”.
El aberrante escenario fue descripto en informes que fueron presentados en Fiscalía, expresó Ponzoni. “A raíz de todo esto se ordenó la detención e incomunicación de quien se identificó como responsable del campamento y que fue también quien dio trabajo a la gente”.
Todas estas realidades se descubrieron gracias a las denuncias de personas que vieron la situación e informaron a las autoridades. Resta preguntarse cuántas otras personas están pasando por lo mismo y qué cambio hace falta no sólo para terminar con esto sino también para lograr un cambio cultural.
Mientras tanto, afirmó Ponzoni, se van a seguir realizando controles para impedir este tipo de actividades: “En la zona cebollera ya el alerta que se dio hizo que los campamentos cambiaran de actitud, están en retirada. Tenemos previsto seguir trabajando durante todo el año con este tipo de situaciones, pero lógicamente van a ser motivo de un tratamiento especial en la medida que aparezca. Tenemos dentro de la Dirección Regional, una parte operativa que responde al control del recurso de la seguridad social, que se desarrolla con una división exclusivamente que hace controles de inclusión en los registros laborales y cumplimiento de los aportes y contribuciones de parte de la patronal. Si surgen otros hechos van a tener otros tratamientos”.
El empleo productivo y el trabajo decente son elementos fundamentales para alcanzar una globalización equitativa y la reducción de la pobreza, dice la Organización Internacional del Trabajo. Evidentemente, la globalización todavía no ha alcanzado esos preceptos: el egoísmo, la ambición y explotación en pos de un rédito económico parece seguir mandando.

Desprecio hacia el trabajador
EcoDias consultó al delegado regional del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, Carlos Arrigoni, para saber cuáles son las situaciones laborales que se viven en Bahía Blanca y la zona. Arrigoni destacó a los sectores rurales como los más conflictivos haciendo hincapié en el distrito de Villarino: “Es la zona más complicada y en el que debemos participar todas las fuerzas para solucionar, porque no puede ser que en la cosecha de la cebolla o en la de girasol venga gente de afuera a trabajar, no esté en las condiciones que debiera estar y los trabajadores que pertenecen al distrito no tenga trabajo.
Deben saber que deben aportar, hay que buscar la fórmula dentro del poder municipal para solucionar el tema”.
Para una solución definitiva, Arrigoni mencionó la necesidad de que todas las partes trabajen en conjunto. Es decir, tanto el Ministerio, como los dueños de los campos, el poder municipal, el Concejo Deliberante y los gremios: “Y todos saber que deben aportar algo para solucionar este tema. Villarino es uno de los distritos en el cual el gobierno de la Provincia, y el nacional fundamentalmente, ha aportado dinero para poder sobrellevar en un principio la sequía y todos los problemas que tenía la gente del campo y de los pueblos. Las empresas tienen los sueldos subsidiados del Estado para poder seguir viviendo, es decir que reciben ayuda del Estado. Eso tiene que tener una contraprestación y es que en los campos tienen que tener a los trabajadores registrados y viviendo en condiciones dignas. Como dijo el ministro Tomada el otro día, por tener los trabajadores en blanco, ninguna empresa se ha fundido, es cuestión de voluntad, de ‘buena leche’ y de cumplir con la ley”.
Arrigoni habló de ciertas costumbres que tenemos como sociedad y que refieren al no cumplimiento de las legislaciones: “En la zona de Villarino con respecto al trabajo en el campo, y no sólo me refiero a la cebolla, hay una política de no cumplir con las leyes vigentes y un desprecio hacia el trabajador”.

Autor: Redacción EcoDias