Educación

Fecha: Martes, 18 Septiembre, 2018 - 00:00

30 años de formación

El 2 de septiembre de 1988 se fundó el Centro de Formación Profesional dentro de la Unidad Penitenciaria N° 4, décadas abocadas a la preparación en oficios y trabajos que hoy celebra.

“Siempre que hay un aniversario se pone en funcionamiento el recuerdo de las manos y las cabezas que se movieron para que esta institución esté cumpliendo un rol fundamental en el contexto de encierro”, dijo Andrés Contreras, regente del establecimiento en diálogo con EcoDias.

Números que califican
Si se buscan estadísticas para realizar balances, el Centro cuenta con algunos números interesantes, dicta 40 cursos anuales, inscribe más de 500 personas por año y sus egresados ascienden a un promedio de 350. Los instructores son 14 y los talleres con los que cuenta son: herrería, mantenimiento de edificios, zapatería, informática desde operación de Pc, diseño y reparación, carpintería, gastronomía, peluquería unisex, electricidad, seguridad e higiene, mecánica, capacitación en ventas y administración, serigrafía y estampado, huerta y jardinería, por nombrar algunos de los 36 cursos que se dictan. La entidad formativa, en sus inicios, dependía de otro CFP N° 5, que existía en la ciudad de Coronel Pringles, y poco a poco se fue consolidando y dependió de otros centros, hasta que se instaura como anexo del CFP N° 401 de Ingeniero White. La institución pertenece al ámbito educativo de la provincia de Buenos Aires, “estamos dentro del ámbito de la Unidad Penal junto a las modalidades de escuela Primaria y Secundaria de Adultos, algunas experiencias de la Universidad Nacional del Sur, y completamos este escenario educativo con la formación profesional”.
El establecimiento escolar funciona en un sector específico y cuenta con siete aulas y una oficina administrativa destinado por el Servicio Penitenciario para uso exclusivo de Formación Profesional; además tiene instalaciones de Talleres de la Unidad donde se realizan prácticas de mayor envergadura. Los equipamientos son aportados por el Servicio Penitenciario, y en gran medida por los propios instructores. Se cuenta con una Asociación Cooperadora, único caso en la provincia, y también está apadrinada, por lo cual cuenta con un sostenimiento más en la medida de las posibilidades. Algunos cursos marcan un vínculo fuerte con la comunidad, para la cual se realizan trabajos sin fines de lucro. “En los últimos años se ha fortalecido mucho por la incorporación de maquinarias, herramientas e insumos como capital humano capacitado es un Centro que está a la altura de los que están fuera de los muros”, explicó.

Educar dentro
La educación en contexto de privación de libertad es la modalidad del sistema educativo destinada a garantizar el derecho a la educación de todas las personas privadas de libertad para promover su formación integral y desarrollo pleno. El ejercicio de este derecho no admite limitación ni discriminación alguna vinculada a la situación de encierro, y será puesto en conocimiento de todas las personas privadas de libertad, en forma fehaciente, desde el momento de su ingreso a la institución”, por eso al Centro asiste el 30% de la población del penal.
Cada curso plantea sus propios saberes, prácticas y aplicaciones, sin embargo, comparten la idea de realizar trabajos comunitarios, algunos de ellos dentro del propio lugar, como fue la instalación de la red de gas natural en el sector escuelas y en los pabellones, iniciativa del taller de Gasista Instalador. También se construyó el pabellón para los internos drogodependientes desde Albañilería y la instalación de la red cloacal gracias a Cloaquista Instalador. La más reciente modificación se logró el año pasado, con una reforma en la instalación de la Dirección del Centro, “con el curso de Mantenimiento de edificios se inició la construcción de un espacio para alojar la Dirección, liberando el espacio de la oficina de dirección actual para su funcionamiento como pañol. La incorporación de equipos e insumos generaron la necesidad de un lugar específico que permita mayor seguridad y eficiencia en el uso de los recursos. Con el instructor Gustavo Sánchez los alumnos realizan la práctica de construcciones, instalaciones, pinturas, herrería”.
Una nueva experiencia de 6 meses de duración se puso en marcha, “brindamos el curso de Poda de árboles, que permite la salida de los internos que está cerca del cumplimiento de su condena, y fuera de los muros hacen su práctica”. Este proyecto de prácticas profesionalizantes tiene un régimen de salidas autorizadas judicialmente. “Este proyecto busca lograr un primer contacto con el mundo exterior vinculando al alumno con el mercado laboral, socializar con distintos actores del mundo del trabajo como posibles dadores de empleo, reforzar conductas sociales, fortalecer valores a partir de trabajos comunitarios y poner en valor ante la sociedad el compromiso de las instituciones en lograr la reinserción plena de los egresados a la comunidad”.
La novedad también reside en el Centro y llega de la mano de la producción de hongos comestibles. En el mes de abril, en el marco del Día del Micólogo, el docente Ramiro González Matute, perteneciente al Centro, dictó una charla en la Casa Coleman sobre “Los hongos como herramienta para la inclusión social”. Los cursos y prácticas dictadas durante 8 años han producido un panorama con vista a la reinserción laboral de los internos, “pertenecer a un circuito productivo valorado socialmente, el cultivo de gírgolas apunta al uso terapéutico y la generación de empleo”.

Celebración
El acto festejo estuvo marcado por un recorrido por el lugar, incluyó una muestra de los trabajos de los estudiantes, y contó con la presencia de autoridades educativas, municipales, docentes y alumnado. Contreras aseguró que “el oficio se está aprendiendo muy bien, por lo tanto, ahora tenemos que trabajar con la realidad extramuros, tendiendo redes para que la sociedad y la comunidad de una mano para la reinserción”, el esfuerzo compromete a la ciudadanía, las organizaciones y las empresas para que las oportunidades laborales sean realidades para quienes ya pagaron su condena. “El Centro de Formación trabaja codo a codo con el Servicio Penitenciario, si bien somos instituciones con lógicas distintas hemos podido centrarnos en el único objetivo, que es dar oportunidades a los que egresan de la Unidad Penitenciaria sino también de las diferentes instituciones educativas”.

Autor: Redacción EcoDias