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Fecha: Lunes, 1 Octubre, 2012 - 08:58

“Todos somos migrantes”

Desde la mirada de un migrante italiano de principios del siglo XX y la música típica, se recordó el bicentenario del primer decreto que protegía a los individuos de todas las naciones y sus familias. Un 4 de septiembre de 1812 se reafirmaba la necesidad y el deseo de la llegada de inmigrantes que pueblen nuestro territorio.

El acto oficial fue presidido por autoridades municipales, la Dirección Nacional de Migraciones y el Centro de Colectividades Extranjeras. En representación del Intendente Bevilacqua, el jefe de Gabinete de Secretarios, dr. Gustavo Mena, estuvo presente en el acto realizado en conmemoración del Bicentenario del Día del Inmigrante, desarrollado en instalaciones del Museo del Puerto de Ingeniero White. También participaron del acto el Presidente del Honorable Concejo Deliberante, Carlos Moreno Salas; el Director del Instituto Cultural, Sergio Raimondi; el delegado en Bahía Blanca de la Dirección Nacional de Migraciones, ing. Alejandro Meringer; el Presidente del Centro de Colectividades Extranjeras, dr. Nicolás Iaconis y la Cónsul de Chile Constanza Figueroa, entre otros funcionarios, concejales y representantes de instituciones de la localidad.

Y en las libretas
Por la noche, Ferrowhite Museo Taller y la Asociación Dante Alighieri invitaron a una velada de charla, lecturas en italiano y música bajo el nombre Belle Époque Contadina. Con un concurrido público, “La lingua del Giretti. Idioma, inmigración y trabajo en Bahía Blanca a principios del siglo XIX”, se hizo vivo en estudiantes de la lengua italiana. La profesora Ana Miravalles reflexionó acerca de la vida de Geniale Giretti, “quien vino a la Argentina en tres oportunidades, en 1905, 1911 y 1921, pero las tres veces volvió a Italia, a su pueblo San Vittore. Su hijo Tito, en cambio, sí se quedó en nuestro país, pero como fue empleado del ferrocarril, debió mudarse de una estación a otra antes de lograr radicarse, ya grande, en Bahía Blanca”.
Giretti escribió en sus sucesivas incursiones, trabajos y vínculos notas cotidianas, compendiadas en “Las libretas de Geniale Giretti”. Las mismas se constituyen en instantáneas para leer, a pensar y a recorrer la localidad de Ingeniero White y Bahía Blanca, que se muestran pujantes y en plena actividad portuaria, ferroviaria y de trabajo esforzado. También mediante el relato novelado y los poemas es posible reconocer “la tensión de las relaciones de trabajo entre peones y chacareros, arrendatarios, contratistas, capataces, máquinas que se rompen, jornales que no se pagan, abusos y enfrentamientos”.

Sobre sueños y realidades
La identidad es una construcción compleja, pluricultural, heterogénea, gracias al aporte de inmigrantes europeos y americanos, como los chilenos, paraguayos y bolivianos. Bisabuelos, abuelos, padres han llegado a Argentina en busca de trabajo, paz y pan. “Como así, muchos hijos son migrantes en otros países”, agrega Miravalles. “Nada nos asegura que vayamos a permanecer en un mismo sitio para siempre”.
“No han sido pocas las ocasiones en que la palabra "inmigrante", o sus variantes menos neutras "tano", "gallego", "moishe", "turco", "paragua", "bolita", sirvieron para marcar a los que llegaban de "afuera" y así reforzar el supuesto lugar de privilegio de quienes se consideran de "adentro" por haber impuesto una ley, un régimen de propiedad, un cierto paradigma de identidad, o por el simple hecho de haber llegado antes”.
Sonaron en la noche, Vergine Bella de Francesco Petrarca, Serenata Rimpianto de Enrico Toselli y Alfredo Silvestri, para cerrar con Ideale de Tosti y Errico, en las voces de alumnas y alumnos del Conservatorio de Música, que estudian la dicción italiana en la institución.
Mediante la historia de Giretti, se hace vívida la historia de miles de “llegados” de ayer y de hoy, la búsqueda de un sueño que en contacto con la realidad presenta una lucha por los derechos, la visibilidad, el reconocimiento y un lugar social, además de económico. “Desde hace por lo menos dos siglos, los desplazamientos poblacionales son constitutivos del funcionamiento de las economías capitalistas. Puestas las cosas en perspectiva, quizás las migraciones, tanto las externas como las internas, resulten un fenómeno compartido por la mayoría de las sociedades modernas. Pero las corrientes migratorias representan mucho más que una fuerza de producción, a menudo barata, precarizada, esclava. Los migrantes reconfiguran los paisajes que atraviesan. A su paso, desafían tanto las nociones esencialistas de la identidad, como aquellos elogios de la ‘diferencia’ que se enuncian al margen de los contextos territoriales específicos y de las luchas concretas por la igualdad”.
Las notas de este migrante italiano muestra la influencia del deseo de pertenencia, el aprendizaje adaptativo que se revela en “un ir y venir de una lengua a otra, palabras en castellano escritas con ortografía italiana, palabras en italiano con ortografía castellana, da la impresión de que quiere estar aquí y allá. En esa vacilación, en ese ir y venir está la cifra misma de la experiencia migratoria”. Lejos de la búsqueda de una lengua pura o propia representativa de nuestros antepasados, hay que tomar conciencia que los abuelos y bisabuelos enriquecieron el territorio, la cultura y la identidad argentina, con palabras, elementos materiales y prácticas propias, de las que nosotros nos hemos apropiado, casi sin registro.
La mirada sobre los migrantes, luego de 200 años de historia de inmigraciones, es reconocer “la habilidad de Giretti, y la de todos nosotros, es una habilidad no vuelta hacia el pasado, sino prospectiva; de algún modo todos somos migrantes; y eso lleva, desde muchos puntos de vista, a la hibridación, al mestizaje, genera todo el tiempo identidades aleatorias, que se van definiendo y redefiniendo, no en base a ningún mensaje de la sangre sino en base a la experiencia vivida”.

Autor: Redacción EcoDias