CROQUIS URBANO Locales

Fecha: Martes, 28 Agosto, 2018 - 00:00

“Todos sabemos dibujar”

La primera jornada bahiense de croquis urbano se llevó a cabo en un sitio emblemático e inspirador, la ex usina eléctrica, el Castillo de Energía que sigue convocando.

La invitación citaba a un encuentro de profesionales, estudiantes, artistas plásticos e ilustradores para realizar croquis urbanos en la usina Ferrowhite Museo Taller, “es un lugar hermoso, al cual los bahienses no prestamos atención”, asegura el arquitecto Guillermo Allerborn, impulsor de la actividad. “De hecho, fue la primera vez que lo pude visitar, estar a dos pasos de mirar la ría, muchos no saben de esta posibilidad”.
El entusiasmo por el dibujo es causalidad y no casualidad, “en todas las ciudades del mundo ahora lo tienen”. El nacimiento de los croquis se remonta a los viajeros de antaño, que dibujaban a fuerza de imaginación y tinta, en los tiempos virtuales que corren, alguien armó un blog y empezó a compartir sus dibujos, esto produjo un gran furor y se expandió en varias propuestas. “La gente comparte en las redes sociales los croquis de los lugares que visita”.
Los Croquiseros Urbanos comenzaron su propuesta hace cinco años, “es una manera más de reconocer los lugares, cuando uno dibuja tiene que mirar de otra manera, tiene otra percepción del espacio, del lugar, como casi siempre nos movemos en espacios públicos esto ayuda a que la gente vaya tomando conciencia de lo que la ciudad ofrece”. Si bien esta fue nombrada como la primera jornada formal, los recorridos sumados han sido muchos, “ya veníamos haciendo salidas, pero no encontrábamos la manera de organizarnos para que se prendiera más gente, y al hacerlo en jornada mucha más personas se sumaron, aunque muchos creen que es para profesionales, hay artistas plásticos, alumnos de arte, aficionados al dibujo, es una actividad abierta y gratuita para todo público”, explicó el profesional.Los croquis logrados hasta el momento están vinculados a las visitas realizadas en la Avenida General Cerri y la Estación Sud, la Universidad Nacional del Sur con sede en la calle Alem 1253, el centro también fue retratado, con series ubicadas en el Club Argentino y Banco Hipotecario, la esquina del Café Muñoz. “A la Plaza Rivadavia fuimos dos o tres veces porque se pueden dibujar las cuatro caras del lugar”.

Al calor de los trazos
La pasión por el dibujo se despierta y no vuelve a dormir, “en estos días estuve en las Ruinas de San Ignacio, al regreso de un viaje a las Cataratas de Iguazú, y al subir al colectivo dibujé el sitio, me van quedando las imágenes”, plasmados en un papel los paisajes dejan huellas distintas a las de las fotografías según cuenta Allerborn. “Usamos mucho las cámaras de fotos, las de celulares, porque antes no teníamos la posibilidad de tener un teléfono con cámara. Miramos la escena urbana, sacamos la foto y entre un material y otro vamos entendiendo cuál es el enmarque de lo que estamos mirando”. Asumida la complejidad de que mirar y dibujar son acciones distintas, una técnica colabora con otra, “en principio es algo difícil porque uno no sabe hasta dónde llega el dibujo y hasta dónde llega la mirada”. Frente al espacio papel, en blanco, el conflicto crece para el dibujante, “lo que veo prácticamente no tiene límite, tengo 360°, en el papel no, así que si no sé hasta dónde mirar a veces estoy en serios problemas”. El encuentro implica la resolución de estas limitaciones, por eso, se intercambian técnicas que ayudan a resolver conflictos artísticos, “en la mismas marcamos escenas”. Los croquis no se limitan a los edificios, se dibuja el escenario urbano, sumando a la flora y los habitantes que los transitan, las mascotas, los automóviles, los colectivos, “la escena urbana es todo esto, lo que tratamos de hacer en los dibujos es representar el ambiente en el que se vive, no solamente el frío edificio de arquitectura, sino rescatar el momento”.
Respecto a las salidas, asegura que “esperamos hacerla con una frecuencia de una vez por mes, para formar grupo, conocernos, lograr empatía y que más se animen a participar; aparte, muchos creen que no saben dibujar, y la realidad es que todos sabemos hacerlo, lo hacemos de manera distinta”. Con más o menos detalles, la práctica de dibujar aparece casi de manera innata en el ser humano, “a un niño de 2 años le das un fibrón y dibuja, no sabe lo que dibuja pero lo hace, por eso rescatamos esta habilidad”.
Con diferentes miradas, diferentes formas de dibujar y de representar, “algunos llegan con acuarelas, otros solamente con lápiz y papel, otros con tinta, y después algunos hacen foco en el detalle y otros, en el entorno general, esto da otro tipo de dibujo”. Bajo la premisa que dibujando con otros se aprende y se dibuja mejor, el grupo marca la tendencia de lo colectivo, “me encanta ver a la gente que dibuja, algunos en dos trazos logra definir algo, cuando yo lo puedo hacer en diez trazos y el que está del otro lado necesita mil, eso quiere decir también que hay que aprender sobre la síntesis, el equilibrio o la amplitud”. El paisaje no se capta en un minuto, las percepciones varían tanto como los convocados, el comienzo para cada uno de ellos es distinto, algunos se quedan mirando y otros se aproximan a los que ya están dibujando, ritmos de una escena fascinante “donde la mejor manera de aprender es estando en compañía, por eso es mejor hacerlo en grupo que en soledad”.
En cuanto al edificio próximo al Museo Taller, que está a punto de cumplir 86 años, el arquitecto significó que es el ícono de “un puerto cerealero con el que ha contado el país, en principio, el castillo daba la energía para que todo eso sucedería”. La riqueza de estas producciones podrá apreciarse a corto plazo, ya que los Croquiseros enviarán los dibujos logrados en el Museo Taller donde serán exhibidos. “Una cuestión que nos interesa muchísimo es lograr un intercambio con las personas del lugar, vecinos o quienes estén vinculados al sitio, como en el caso de Ferrowhite donde recibimos una charla por parte de Nicolás Testoni, el director. Esto enriquece la propuesta, “sirve meterse en tema a la hora de dibujar, poder reconocer que lo que se está dibujando tiene su historia, su impronta, su ubicación y tuvo o tiene importancia por diferentes razones, es una forma de irnos con un conocimiento mayor de los lugares”.A pleno aire libre, abierta a todo público, realizable junto a la familia en una jornada de fin de semana, la actividad se recomienda para quienes quieran experimentar y revalorizar el patrimonio local.

REDES SOCIALES
Croquiseros Urbanos tiene una página de Facebook y también un grupo, “la gente que participa del encuentro termina su croquis y lo sube, todos vamos viendo cómo va avanzando o qué lugares visitó”.

Autor: Redacción EcoDias