Concejo Deliberante Locales

Fecha: Lunes, 21 Marzo, 2011 - 08:00

¿Agroquímicos en alimentos?

Desde el bloque oficialista se elaboró un proyecto para articular políticas sanitarias y medioambientales que controlen el uso y la presencia de estos productos en frutas y verduras.

Se conoce a los agroquímicos como aquellas sustancias químicas que de alguna manera protegen a la producción agrícola de las diferentes plagas que puedan llegar a perjudicarla. Pero a la vez un abuso de esos productos puede dañar la salud humana ya que las personas se alimentan de lo que surge de la mencionada producción. Es por ello que a veces las técnicas que se han creado para un presunto beneficio no resultan ser del todo positivas. Si bien no son diarios los casos de personas con algún cuadro médico producido por la presencia de agroquímicos en alimentos, es bueno llevar a cabo tareas de prevención y también de control sobre el uso de estos productos químicos.
El médico Guillermo Quevedo, concejal por el FPV - PJ, elaboró un proyecto para que en el partido de Bahía Blanca se apliquen políticas en este sentido a través del trabajo conjunto entre algunas instituciones. En su proyecto, el edil pide un control más exhaustivo respecto al uso y la posible presencia de agroquímicos en alimentos, especialmente en frutas y verduras.
EcoDias dialogó con Quevedo quien explicó el contexto del que surge la confección del proyecto: “El tema es fundamentalmente en función de cuáles son los potenciales daños que puede generar el contacto con determinados tipos de agroquímicos, que pueden ser por contacto directo por cuestiones laborales como aquellos que producen o aplican esos agroquímicos, como así también aquel que consume algún tipo de alimento que esté contaminado por los mismos. De eso surgen dos tipos diferentes de enfermedades: las enfermedades agudas graves que son por ingesta o contacto con altos contenidos de este tipo de agroquímicos, herbicidas, fungicidas, paracincidas, en fin muchos tipos de agroquímicos de distintas composiciones químicas que generan distintas enfermedades; o las enfermedades crónicas que pueden generar la ingesta en bajos volúmenes por un alimento contaminado”.
Quevedo recordó cómo se ha ido avanzando en la presentación al público de, por ejemplo, frutas y verduras, estando éstas fuera de cualquier peligro de agresión por parte de la naturaleza, ya sea por frío, calor, gérmenes u hongos. Más allá de la cuestión comercial, existe aquí un mayor control y proceso en la producción de esos alimentos: “Esto es precisamente en donde se utilizan los agroquímicos: de qué forma una manzana, una pera, un durazno llega a ser tan vistoso, es porque existen estos productos químicos utilizados en las quintas o predios de cosecha, que evitan que haya agentes naturales que lastimen o deterioren las frutas”. Así y todo, por lo explicado anteriormente, se debe controlar el uso de agroquímicos tanto por la salud humana como por el cuidado del medioambiente.

Marco legal
Por esas razones, a nivel internacional se han realizado encuentros y cumbres sobre el tema. En nuestro país, existen legislaciones que hablan de ello, las cuales fueron modificadas en 1994: “La nacional, dos artículos, el 41 y el 43 que habla precisamente de mantener, conservar el medio ambiente para las futuras generaciones. Lo mismo hace la constitución provincial, y se ampara en algunas leyes que tratan específicamente el tema de los agroquímicos. Una de ellas es la Ley 10.699 que habla sobre todo ese proceso de producción, transporte, comercialización y utilización de los agroquímicos y fija niveles ideales a presentar en esas frutas o verduras que se comercializan y niveles ideales a utilizar de los distintos productos químicos en las distintas plantas de acuerdo a la necesidad. Habla también de los espacios de latencia o espacios que deben pasar entre la utilización del agroquímico y la comercialización del producto, porque los agroquímicos se desnaturalizan, algunos más rápidos y otros más lentos”.

Un instrumento
Señaló Quevedo que cada vez la tecnología hace que se busquen más los efectos beneficiosos y se dejen de lado los nocivos, lo cual se logra con un agroquímico que tenga impacto inmediato contra lo que está combatiendo “pero que no presente elementos residuales nocivos para la salud y el medio”.
En la mencionada ley, el órgano de aplicación es el Ministerio de Asuntos Agrarios que fija la necesidad de generar convenios con los distintos municipios y universidades para seguir el proceso de utilización, transporte y comercialización de agroquímicos. Mucho de ello está relacionado con lo que Quevedo propone para el partido de Bahía Blanca: “Esta ordenanza es nomás brindarle un instrumento al Ejecutivo municipal para que genere un convenio con el Ministerio de Asuntos Agrarios, y que se puedan realizar en los distintos locales de venta de alimentos de frutas y verduras, los controles que corresponden para saber si en la superficie de esas verduras y esas frutas, existen concentraciones de residuos de agroquímicos que puedan ser nocivos para la salud”.
La implementación quedaría sujeta a lo que dicte ese convenio a realizar pero sería el área de Bromatología el órgano de aplicación municipal: “Tiene inspectores adecuadamente capacitados y preparados para que se puedan hacer estos controles. Después, la lectura de los mismos se hace en laboratorios especializados propios o de Capital Federal o La Plata. La secuencia con que se va a realizar va a quedar en manos del Ejecutivo y del vínculo que logre con el Ministerio de Asuntos Agrarios y con su personal de control”.
En el proyecto de ordenanza se puede leer que el convenio no solo incluiría a las universidades, al ministerio y al municipio sino también al Colegio de Ingenieros. Consultado sobre el cumplimiento de las legislaciones existentes, Quevedo respondió afirmativamente y dio más detalles de lo que se propone con ese tipo de leyes: “Se cumple, de hecho, la Ley 10.699, que el órgano de aplicación es el Ministerio de Asuntos Agrarios, precisamente busca esta necesidad de generar vínculos con los municipios para poder tener un órgano de control más amplio. Es muy diferente que esto lo conduzca una organización que pese a tener sucursales o áreas de trabajo en los distintos partidos o localidades como Bahía Blanca, es muchísimo más efectivo si es el mismo municipio el que genera esos controles para informarle al órgano fiscalizador”.

Mejor prevenir
 Teniendo en cuenta su experiencia como médico, EcoDias consultó a Quevedo sobre si es común encontrarse con pacientes afectados por esta problemática: “No son frecuentes, son frecuentes los agudos o sea aquellos por intoxicación aguda, porque un trabajador del ámbito rural ha tenido una exposición, contacto, inhalación o ingestión de algún producto como un órgano fosforado o clorado que son graves para la salud. No es frecuente ver enfermedades crónicas, renales o hepáticas que son las que producen la ingestión de residuos tóxicos de ese tipo de agroquímicos. En realidad, se han visto pero no son frecuentes, no son de las consultas más generadas en los ámbitos públicos”.
Así y todo, más allá del dato estadístico, lo mejor está en la prevención para bajar aún más el número de casos: “Mejor es prevenir, la idea de esto es que no lleguen a existir, poder detectar si existen estos residuos como para modificar cuáles son los criterios de utilización de estos agroquímicos en las zonas de plantación y producción de estos productos alimenticios”.

Autor: Redacción EcoDias