Opinión

Fecha: Martes, 6 Febrero, 2018 - 00:00

¿A qué llamamos Patrimonio Cultural?

He dibujado y pintado unas 1500/2000 obras de toda la arquitectura religiosa construidas en la tierra; me enteré hace poco que en Rusia, científicos amantes del arte y la cultura están intentando rescatar del fondo del mar una barcaza en la que se trasladaba a lugar seguro unas mil campanas de bronce de tamaño chico y que estaban en un Monasterio.
Los monjes utilizaban largos hilos con los que componían música religiosa.
Después de triunfar la Revolución rusa (Octubre de 1917), temieron que los bolcheviques destruyeran el monasterio y decidieron bajarlas y llevarlas a otro lugar, la barcaza se hundió y con ello las 1000 campanas. Ahora tratan de rescatarlas.
El modernismo creó ciudades inmensas, y fue el aspecto financiero lo que decidió crear inmensos y modernos rascacielos destruyendo en parte lo que las comunidades crearon, testigos de la vida cultural que tuvo cada pueblo.
Conozco mi patria chica, pueblo donde nací y casi todos los pueblos a 400 kilómetros a la redonda. La última vez que los vi me entristeció, la mayoría ya no existían, otras abandonadas, poco antes de mis 90 años me animaba a viajar (hoy ya no tiene sentido).
De las comunidades más importantes que poblaron esta región sobresalen la española y la italiana. Las hay francesa (Pigué), dinamarquesa en Oriente, y se extendieron casi paralelamente dos comunidades, los alemanes del Volga y la de los judíos.
Nosotros teníamos la comunidad judía en Médanos y cerca la alemana en Teniente Origone (la Colonia Monte La Plata).
En mi pueblo natal Médanos, quedan muy pocos como comunidad judía, según la tradición judía para ser comunidad debían contar con tres requisitos: tener sinagoga, cementerio y casa de baños rituales para las mujeres. Médanos lo tuvo.
El Centro Cultural Israelita fue vendido a un partido político, y la Sinagoga -reliquia histórica- pasó a manos de la Provincia como Patrimonio Cultural. Y desapareció la Casa de baños rituales.
La triste realidad de la decadencia de la comunidad judía está reflejada también aquí en Bahía Blanca. El Centro Cultural más grande que tuvo la región fue el Bet Am ,que fue vendido al bingo (¡!). Supe también que la mayor concentración comunitaria judía que era la de Rivera, la pensaban vender a los Alemanes del Volga.
Tuvimos una Sinagoga en Villa Mitre que ya no existe más y supe hace poco que en Punta Alta existió una comunidad judía y crearon una escuela en Yiddish. Quien me lo contó me dijo que él había concurrido a esa escuela.
Creo que, si es cierto el rumor que me llego de que descendientes de familias que yo conocí, de Medanos han reparado el viejo carruaje con que se llevaba a los judíos que fallecían al cementerio, recuerdo que lo tiraban 4 caballos negros (que los tenia Buffo) y, cierto o no están pensando en un Museo donde colocarlo.
Hablé con sus organizadores y quedaron en tratarlo y venir a ver unos 150 trabajos de mi autoria (Sinagogas del mundo), la historia de la comunidad judía que reuní y pinturas de mi propia cosecha rememorando a Chagall.
Todo eso lo donaría si es que se hace ese Museo que estaría en los fondos de la Sinagoga, y divide el terreno.
A pesar de las dificultades (económicas), creo que muchos estarían dispuestos a colaborar.
Los pocos que quedan en el pueblo, muchos de Médanos que viven en Bahía Blanca, apoyarían este proyecto. No quita que se interese a instituciones judías de Buenos Aires en cuanto a la creación de este Museo.

Autor: Por Aron Berstein