EMPRENDIMIENTO CULTURAL Cultura

Fecha: Miércoles, 26 Diciembre, 2018 - 00:00

¡Qué 5 años!

La Feria de la música y la literatura cumplió años, una pasión que une cada vez más a feriantes y público.

Alejandro Suárez, Mario Cantarini, Gustavo Bortolas, Tinga Disain y César Molina son integrantes de la Feria de Música y Literatura, un clásico de los espacios públicos. Ellos son parte de un grupo mayor, conformado por 20 feriantes fijos y 10 más que van sumándose de acuerdo al lugar donde se realice y la posibilidad de armar un stand con objetos propios de la música o la literatura. “Somos 45 personas activas, que vamos rotando”, recalca Tinga Disain, uno de los impulsores del evento.

En cuestión de números
El sábado 8 de diciembre cumplieron la edición 50 en la Estación Sud, y lo festejaron feriando, “arrancamos hace 5 años, unidos por la pasión por la literatura y la música. Todos teníamos determinadas cosas en casa y se fue dando reunirnos y armar ferias en distintos lados”, coinciden. Pasó primero en una radio, después en Estación Rock, la Estación de trenes, y llegó hasta el Parque de Mayo, “a este lugar accedimos por un permiso municipal, para lo cual tuvimos que armar una comisión, dándole una organización y formalidad”. Con públicos distintos y en diversas actitudes, la Estación Sud se convirtió en un lugar emblemático, visitado por quienes son los más frecuentes, en cambio, en el Parque de Mayo se suman personas que están paseando, quienes no conocen que la Feria existe y se instala frecuentemente. “La pregunta que nos hacen es: ¿hace mucho que están acá?, y nosotros contestamos: sí, hace 5 años, frente a una gran mayoría de público que recién nos descubre”. Clientes y nuevos conocidos hacen que el encuentro se renueve constantemente y se redescubra en cada edición. “No es una feria común, siempre van a ver libros, cd, vinilos, casetes, remeras, arte vinculado a la música y al cómic”.
La novedad que llegó con diciembre es la declararon de interés municipal, un reconocimiento a la continuidad y el trabajo compartido. “Le pusimos toda la garra para armar un evento fuera de lo habitual, y siempre respetando la pauta de que sea una feria de música y literatura y el arte relacionado a eso”. Ratificados desde este objetivo cumplido, los impulsores de la feria se convencen de su identidad que les permite realizarse “sin caer en organizar recitales, de cobrar entrada, y en parte, nos hace acordar lo que eran las viejas ferias de la cultura a finales de los ´80 y principios de los ´90 en la Plaza del Sol, tratamos de recuperar eso aunque vamos por otro camino”. La feria es libre y gratuita, además, se pide una colaboración para el Hogar “Mamá y yo”, alimentos no perecederos, útiles escolares y juguetes, de esta forma, se suma una causa social que beneficia a otras personas. “Perseveramos y armamos las ferias, por más que estemos en tiempos de bolsillos flacos, y que la gente busca la alternativa de comprar cosas de segunda, usadas, a un precio a medida de sus posibilidades. Esta es la forma de conseguir ese libro o ese disco, que por ahí no los conseguís en otros lugares”.

Las experiencias
César, es uno de los feriantes más nuevos, apunta que “hay mucho material discontinuado, muchos objetos que no se consiguen ya, muchas ya no se editan, tanto en música como en libros”. En su poder habían quedado materiales de su padre que trabajaba en una radio, un día se acercó a la Feria y comentó que le gustaría participar. “Al principio, no estaba tan convencido de seguir como feriante pero el grupo que se armó es muy nutrido, hay mucha comunión en el sentido de respetarse y acompañarse. Si hay una persona que busca un material, y uno sabe que lo tiene un compañero lo mandás con él, además, hay ferias donde no viene tanta gente y entonces podemos compartir experiencias, charlamos, y se hizo una especie de familia”.
Alejandro es docente y el fin de semana pone a la venta vinilos. “El año que viene es muy probable que hagamos más presencia en Rondeau 29, la idea es hacerlo en puntos donde se reúna gente, tanto en la Estación Sud por la arquitectura, en el centro donde queda cómodo, como en el Parque de Mayo, con la gente que va de paso, para que se vaya incorporando y conociendo la Feria”. Y va creciendo tanto en público que lo visita como en cantidad de feriantes que comparten su tiempo y sus objetos, “por eso llegamos hacer dos ferias por mes, no lo esperábamos”, las presentaciones en sus inicios fueron una vez cada tres meses, después llegó la propuesta de una por mes. El primer año completaron cinco encuentros, el segundo ascendió a diez y actualmente se realizaron treinta ferias, “la gente ya ve que somos un lugar alternativo para conseguir algo interesante, de su gusto, porque hay materiales de todos los géneros musicales y en literatura desde cómics hasta novelas, libros de estudio”. Los feriantes de otras localidades suelen llegar en algún momento del año, oriundos de Santa Rosa, Neuquén, Sierra de la Ventana; “muchos de los que participan y son de Bahía lo ven como una forma de vida, y viven de ella”. El acompañamiento de la feria llega con la producción de música, especialmente, cuando la tarde se comparte en la Estación Sud, “hay muchas bandas locales que encuentran su espacio acá”, señala Mario.
“Estoy desde la primera feria, vi un grupo de Facebook donde estaban organizándose y pregunté si podía venir, desde ahí arranqué. Primero traje música porque tuve una disquería, entonces empecé a vender discos y vinilos. Un día en Estación Rock me di cuenta que no había ningún librero, agarré 20 libros que tenía en casa y los traje en una cajita, y vendí más de la mitad. Después una señora conocida me ofreció libros, porque ella los iba a tirar, me los regaló, eran como 1.500. Los traje y vendí muchísimo”, cuenta Gustavo, que se entusiasma en su rol. “Mucha gente cuando salieron los cd tiró los vinilos, se han encontrado en contenedores. Ahora se revalorizó, después de 20 años de estar perdidos. Salen esas ediciones viejas que hoy valen por el valor de la música y la edición”, agrega Tinga.
Las redes sociales han hecho el aporte de darla a conocer, por lo cual muchos de los feriantes llegaron a convertirse en tales por los contactos del Facebook. Mario se anotó apenas se enteró, “firme, casi con asistencia perfecta, mi rubro es la música en formato vinilo, cd, dvd”. Todo lo que está en la Feria es original, no hay copias ni de audios ni fotocopias de libros, por lo tanto, la compra tiene un doble valor, el precio accesible y el producto singular.

Autor: Redacción EcoDias