TALLER Cultura

Fecha: Martes, 2 Octubre, 2018 - 00:00

¡Anda pintando!

Miércoles de acuarela, un taller para jóvenes y adultos, promesa de descubrimientos y mundos nuevos para los admiradores de la técnica.

Octubre y noviembre serán los meses destinados a introducirse en el mundo de las acuarelas, un taller a cargo de Micaela Heredia, “nos encontramos todos los miércoles en la Biblioteca Rivadavia”, invita. La iniciativa se generó después de una experiencia muy satisfactoria en el mes de julio, fueron dos jornadas en las vacaciones de invierno en las que la convocatoria atrajo a mucho público. Heredia aceptó el desafío de 8 clases para esta parte del año, “lo disfruté un montón y me quedé con ganas de hacer más”, asegura en referencia a su ingreso.

Esa magia
Encantada por la técnica, “las acuarelas a mi parecer son mucho más maleables que otras técnicas como el óleo, también es mucho más limpia la zona de trabajo, los colores son mucho más brillantes, podés adaptarla a cualquier tipo de dibujo, que no todo el mundo lo sabe, y obviamente se puede reproducir, editar a través de un programa de computadora”, asegura la joven tallerista. La acuarela no se resume al dibujo de un paisaje, “en el inicio de esta técnica muchos pintores famosos utilizaban el hiperrealismo y el surrealismo para hacer pinturas, no hacían mucho retrato sino más bien paisajes que los rodeaban”. Uno de sus impulsores fue William Turner, un pintor inglés que fue considerado una figura destacada y controversial; el artista indagó en la pintura paisajística británica en óleo y en acuarela, y su fama lo llevó a portar el sobrenombre de “el pintor de la luz”. Turner fue un amante del paisaje, “y
sus pinceladas mostraban un atardecer, casas, con mucho verde, representaba árboles y plantas, y después hay otros pintores que también realizaron estos trabajos, se empezó a ver la técnica aplicada en algún autorretrato, que se hacían para mostrar que ellos existieron”, con el paso del tiempo, la acuarela se trasladó a cualquier tipo de dibujo.
El español impresionista Joaquín Sorolla, el reivindicado Johannes Vermeer y el venezolano Armando Reverón son citados como artistas claves en el uso de la acuarela. “Está muy vigente en el mundo de la pintura, conozco algunos acuarelistas contemporáneos que trabajan para los diarios, hacen tiras cómicas con acuarela, también se continúa con la tradición paisajística”, apunta Heredia. Pito Campos es uno de ellos, artista plástico, ilustrador y por supuesto, acuarelista, cordobés que dibuja para diarios, revistas, libros infantiles y murales, su obra es muy reconocida y premiada.

La propia experiencia
El taller está dirigido a jóvenes de 15 años en adelante, “quiero hablar en los encuentros de la teoría de los colores, también de la historia de los primeros acuarelistas, de los contemporáneos”, afanada en la labor de enseñar la técnica acompañada de la teoría y valiéndose del contexto del acuarelismo, “hablaremos de los materiales y de los procesos que están involucrados, porque todo tiene su razón de ser, después de esto dejarlos a la libertad de cada uno de dibujar lo que quiera y que aplique de acuarela de acuerdo a su propio estilo”. Sin límites de edad, Heredia apuesta a que el grupo sea variado, “quiero ver qué surge de las clases, porque sin querer una puede dar por sentado algunas cosas y de pronto, hay que profundizar en algunos temas, la búsqueda es enriquecerme con lo que significa el rol de tallerista”. La propuesta de actividades está planificada, sin embargo, espera que a medida que los encuentros vayan sucediendo se produzcan preguntas y orientaciones, el rumbo estará orientado por estas inquietudes, “pintaremos sobre la mesa, recorremos las instalaciones, lo que haga fructífera la experiencia de ejercitar la visión, afinar el ojo, trabajar con la perspectiva, y con estas posibilidades lograr una mejor calidad de dibujo”. La actividad de cierre será una exposición de los trabajos realizados, “una muestra conformada con los dibujos de las personas, la idea es que hagan más de uno, pero todo depende de los tiempos”.
La relación con la Biblioteca Rivadavia data de muchos años, “la conozco desde que era estudiante de la carrera de Bibliotecaria, en ese momento vivía en Punta Alta y la descubrí, estoy fascinada con su material, su funcionamiento, la gente que te recibe, la arquitectura del edificio, que si le prestas atención lo valorás”. Las acuarelas llegan a través de un taller que tomó con una cursante de la Escuela de Artes Visuales, “hace dos años atrás realicé ese curso y tuve tres meses de descubrimiento de las acuarelas, me fascinó ver las propiedades que te pueden dar. Seguí estudiando después de terminado el taller, me respaldé con bibliografía, miré otros ilustradores y acuarelistas, ver cómo ellos usan la técnica, este enriquecimiento fue muy importante para la práctica, es necesario saber de dónde vienen las texturas visuales, cómo se generan, la práctica de la mano de la teoría, porque más teoría tengas más podés explayarte en la práctica”. Su propio trabajo artístico con las acuarelas es reproducido por ella misma, “es tan sencillo, que se puede escanear en una impresora común y desde allí hacer copias de los propios trabajos”.

Autor: Redacción EcoDias