Conservatorio de Música Cultura

Fecha: Sábado, 30 Junio, 2007 - 00:00

“Papá… quiero ser músico”

Desde la calle se escuchan sonidos, melodías, cantos, instrumentos y escalas musicales interpretadas por voces a coro.
Dentro del edificio de 5 pisos, con un promedio de 3 aulas por cada uno, jóvenes y niños van y vienen con sus mochilas y sus fundas y estuches para los instrumentos, suben y bajan las escaleras buscando el curso, listos para empezar su clase del día.
A medida que ingresamos a la sede de Lamadrid 441 del Conservatorio de Música de Bahía Blanca, uno de los sonidos que al principio parecía difuso, sobresale del resto en forma de canción, un canto que el oído entrenado calificará con más detalle, pero que para los comunes resultará maravilloso.

Vale la pena transmitir la sensación que deja una visita al Conservatorio, es gratificante ver niños que desde pequeños aprender a amar la música y a tocar un instrumento, así como los adolescentes que siguen su vocación y forjan su futuro alrededor de los pentagramas y las notas musicales.
Al momento de realizar este recorrido por la institución educativa acompaña Sebastián D’Amicis, el vicedirector de la entidad, quien se encuentra al frente de la dirección temporariamente por la licencia de su directora Adriana Miconi.
El Conservatorio celebrará formalmente sus 50 años el próximo 22 de noviembre, Día de la Música, cuando se realice una gala en el Teatro Municipal, además de todas las actividades que durante el año se realizan en adhesión a los festejos. Entre ellas, el encuentro de conservatorios, estimado para octubre, o los ciclos de guitarra en el Museo de Arte Contemporáneo.

Allá por 1957
El Conservatorio que hoy es la escuela de formación artística con más alumnos de la ciudad, tuvo como todos un modesto comienzo.
La escuela comenzó a funcionar en el año 1957 en dependencias de lo que hoy son los camarines del Teatro Municipal. En ese momento había una relación estrecha con la Orquesta Sinfónica de Bahía Blanca, que “se apoyaba en la necesidad de generar recursos humanos para esa orquesta. Esos fueron algunos de los principios fundacionales, además de la educación artística en música para instrumentos, que si bien no son sinfónicos, una vez establecida la escuela se desprendían, como la guitarra o el piano”.
Empezó con muy pocos alumnos, alrededor de 20, que eran formados por profesores locales y de otras ciudades “ya que al no haber en Bahía una institución similar no había formadores. Vinieron profesores muy prestigiosos de distintos centros de producción cultural artística como era Buenos Aires, La Plata, Paraná”, señala D’Amicis.
Años después, ante la mayor necesidad de ampliar el espacio de aprendizaje, el Conservatorio y la Escuela de Danza, que también funcionaba en el mismo Teatro, iniciaron las tramitaciones para obtener edificios propios. El logro se plasmó con la mudanza de la escuela musical a la manzana comprendida entre Belgrano y Portugal al 500.
La nueva sede, que antes eran dos casas de familia, fueron adquiridas por el gobierno de la Provincia y puestas a punto para ser utilizadas felizmente por la escuela, a pesar de toda la problemática que significaba utilizar un edificio que no fue construido para tal fin.

Formación básica, tecnicaturas y profesorados
La educación en el Conservatorio está dividida en dos ramas: la formación básica y las carreras terciarias o de nivel superior.
Para ingresar a las carreras de grado es obligatoria la formación básica, que dependiendo de la edad de ingreso a la institución puede extenderse de 1 a 6 años: “Se supone que los contenidos de formación musical que se obtienen en la educación formal a cualquier nivel ya sea inicial, primario o secundario no alcanzan para ingresar al nivel superior. El ciclo de formación trabaja con los contenidos disciplinarios específicos de música para hacer después una carrera que, por ley, todas las de nivel superior tienen cuatro años de duración”.
La formación básica tiene una estructura que se amolda a la edad del niño o adolescente que ingresa. Si es menor de 15 años se organiza por años, sino por niveles que se pueden acreditar dependiendo de los contenidos aprobados, por lo que puede durar un año.
Las carreras a su vez se dividen en profesorados y tecnicaturas. Los primeros brindan una formación que prepara para el trabajo en cualquier nivel educativo formal, incluso en el nivel superior. Los profesorados son de Educación Inicial, Educación Primaria Básica y Educación Secundaria Básica, Profesorado en Música con Orientaciones Instrumentales en todos los instrumentos que allí se enseñan. La lista es completa: de cuerda, violín, viola, violonchelo y contrabajo; de viento, clarinete, flauta, saxo, oboe; y también piano, guitarra, arpa y percusión. Otros profesorados son de canto lírico y camarístico y el de dirección coral.
Las tecnicaturas promueven competencias que tienen que ver con el campo disciplinar de arte, específicamente música.
“Para los profesorados antes mencionados -excepto los de Educación Inicial, EPB y ESB- tenemos las tecnicaturas, que por no tener las materias pedagógicas no te habilitan para dar clase. La mayoría de los alumnos hacen las dos carreras juntas, por un lado la tecnicatura y le agregan el bloque pedagógico”, indica el músico.

Una escuela grande
La escuela cuenta con una planta de 150 profesores. Comenta Sebastián que “es destacable el entusiasmo de seguir formándose porque para la educación artística en general la capacitación se hace de manera privada, nos cuesta estar en un sistema de educación para los profesores, que si se hace es fuera de Bahía Blanca en convenio con alguna universidad o institución. No obstante, los profesores promueven su propia capacitación además de lo que se aprende en forma particular y lo que se adquiere con la experiencia en el medio, como muchos docentes que trabajan aquí con nosotros, que les da una mirada panorámica del hecho artístico de la ciudad”.
Debido a la gran cantidad de alumnos y cátedras, y frente a la deficiencia del edificio, se agregaron otras dependencias, llamados anexos. Por eso, la escuela funciona en 3 edificios: en Lamadrid 441, en el propio de Belgrano y Portugal, y en la EPB Nº 18 de General. Paz 387, que les cede unas instalaciones en el turno vespertino.
El número aproximado de alumnos es de 1500, la mayor parte de Bahía Blanca y el resto de la zona de influencia más cercana.

Infraestructura
Por lo menos, bajo la óptica positiva de D’Amicis la situación en general es buena, en relación con los demás establecimientos educativos provinciales: “Nos vamos acomodando con el objetivo de subsistir como escuela, pero nunca son los edificios adecuados. A fuerza de las cooperadoras, las donaciones, los profesores, nos vamos poniendo en funcionamiento. Estaría bárbaro tener aulas acustizadas, o más grandes para poder realizar las actividades pedagógicas que necesitamos, como talleres… Pero no estamos mal, porque al menos tenemos calefacción y las condiciones edilicias necesarias para dictar clase, somos la escuela artística que mejor está respecto a la infraestructura”.

Autor: Redacción EcoDias